El bosque de los troncos canela: una caminata que parece de otro planeta, a pocas horas de Neuquén
En la península de Quetrihué, sobre el lago Nahuel Huapi, los arrayanes pintan un paisaje fuera de serie. Te cuento cómo llegar, qué ver y cuándo sacar la mejor foto.
Les confieso algo: hay un lugar en la Patagonia donde los árboles tienen la corteza color canela, como si alguien les hubiera pasado una mano de pintura. Ese lugar es el Bosque de Arrayanes de Villa La Angostura, en la península de Quetrihué, sobre las aguas del lago Nahuel Huapi. Yo lo recorrí hace un tiempo y todavía me acuerdo de la sensación de caminar entre troncos lisos, con la luz filtrándose entre el follaje y esa humedad típica del bosque andino que te envuelve sin pedir permiso.
El protagonista absoluto es el arrayán, un árbol nativo de los bosques templados patagónicos. Su corteza se desprende en placas finas y deja al descubierto tonos que van del canela al rojizo, pasando por el anaranjado. Cuando el sol entra de costado, parece que el bosque se iluminara desde adentro. Lo particular de Quetrihué no es solo que estén los arrayanes, sino la cantidad y el porte que alcanzan allí: conviven con otras especies del bosque andino y ecosistema que rodea la península entera, con el lago como telón de fondo.
Cómo llegar: dos maneras de entrar al bosque
Hay dos formas de llegar y, les digo de entrada, las dos valen la pena. La primera es a pie o en bicicleta de montaña, por el sendero que arranca en la zona de Bahía Mansa y se va metiendo de a poco en el bosque, pasando por distintos ambientes naturales. La segunda es embarcándose en una excursión lacustre por el Nahuel Huapi: desde el agua se ve la cordillera, la costa llena de árboles y la península como parte de un mismo panorama. Muchos visitantes optan por combinar ambos trayectos, ir caminando y volver en lancha, o al revés.
- Desde Neuquén capital, tomar la ruta nacional 22 y después la 237 hasta empalmar con la ruta nacional 40, que lleva directo a Villa La Angostura.
- Son unos 470 kilómetros de viaje, conviene salir temprano y manejar sin apuro.
- Una vez en el pueblo, el acceso terrestre al bosque se hace desde Bahía Mansa; el acceso lacustre depende de las excursiones habilitadas.
- Antes de viajar, chequear el estado de las rutas y el clima: en invierno y parte de la primavera la nieve puede complicar el camino.
Un consejo que siempre repito y que vale especialmente acá: hay que tomarse un rato para apunarse antes de meterse en el sendero. No es un trekking exigente, pero el cuerpo agradece llegar con el estómago tranquilo, algo liviano en el buche y buena hidratación. Es la diferencia entre disfrutar el paseo y pasarlo pensando en que el árbol de corteza canela puede esperar.
La visita, como en cualquier área protegida, pide respetar las reglas del Parque Nacional Nahuel Huapi: caminar siempre por los senderos señalizados, no llevarse ni una hoja ni una piedra y volver con todos los residuos. La cartelería del parque marca los tramos habilitados y vale leerla con atención, porque las modalidades de acceso, sobre todo en bicicleta, cambian según la temporada.
Ahora, la pregunta del millón para los que van con la cámara lista: la mejor hora para la foto es bien temprano a la mañana, cuando el sol pega bajo y la corteza canela se enciende. Si van desde el agua, prueben al atardecer sobre el lago: la luz llega rasante y los troncos parecen sacarles brillo propio. Cualquiera de las dos opciones les va a dejar una postal que no se repite en ningún otro bosque del país.
Antes de salir, tener en cuenta
- Confirmar el estado de las rutas, sobre todo entre junio y octubre, cuando la nieve puede afectar la traza.
- Chequear la disponibilidad de los servicios de navegación, que varían según la temporada y el clima.
- Llevar calzado cerrado, algo de abrigo impermeable y protector solar: el clima patagónico cambia en minutos.
Villa La Angostura queda a unas pocas horas de viaje desde Neuquén capital y la recompensa es enorme. Si ya fueron, me encantaría leer sus experiencias en los comentarios; si están planeando la escapada, anímense: el bosque de los troncos canela los espera con los brazos abiertos.
