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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Puré de calabaza con base de cebolla y puerro: una receta sencilla que se cocina mientras la calabaza se ablanda

Con un rehogado suave y la olla tapada, la calabaza queda lista en unos 20 minutos para transformarse en un puré que se puede comer en casa o llevar en un tupper.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 17 d
Puré de calabaza con base de cebolla y puerro: una receta sencilla que se cocina mientras la calabaza se ablanda

Les cuento una preparación que me resuelve más de una semana: el puré de calabaza con cebolla y puerro. La idea es bien simple, de esas que uno agradece cuando quiere comer algo rico sin complicarse la vida. Arranca con un rehogado bien lento y termina con la calabaza tan tierna que se deshace sola.

El arranque: el rehogado que define todo

Lo primero que hago, y esto es clave, es cortar la cebolla y el puerro en juliana y llevarlos a una olla con manteca y un chorrito de aceite suave. Acá va el primer consejo que les dejo para el apunamiento: la cebolla y el puerro se rehogan siempre a fuego bajo y durante unos 20 minutos, sin que lleguen a tomar color. Si se doran, el puré pierde esa cosa cremosa y aparece un gusto tostado que no va con la calabaza.

  • Cortar cebolla y puerro en juliana.
  • Rehogarlos 20 minutos con manteca y aceite suave, sin dorar.
  • Sumar la calabaza en cubos y rehogar tres minutos más.
  • Cubrir con agua o caldo de verduras y cocinar tapado 20 a 25 minutos.
  • Procesar con batidora de mano o pasar por pasapurés.
  • Salpimentar y terminar con cebollín picado o un hilo de aceite.

Una vez que la cebolla y el puerro están bien tiernos, va el segundo paso: la pulpa de calabaza cortada en cubos. La dejo tres minutos en la olla, revolviendo, para que se impregne de la manteca. Después sumo el líquido —agua o caldo de verduras, lo que tengan a mano— apenas hasta cubrir. Y acá viene la parte más tranquila: tapo la olla y dejo que la calabaza se cocine entre 20 y 25 minutos. Cuando la pincho y se desarma sin ofrecer resistencia, ya está.

El final: triturar y ajustar

Con la calabaza cocida, paso todo por la batidora de mano o por un pasapurés, lo que tengan más a mano. Después ajusto sal y pimienta al gusto y, si quiero dejarlo bonito, le pongo cebollín picado por encima o un chorrito de aceite. La receta no necesita nada más: la calabaza ya tiene su propio dulzor y el puerro le da una nota suave que no choca con nada.

Me gusta porque sirve para todo. Lo uso como entrada cuando después va un pescado a la plancha o al horno, que es una combinación que siempre funciona. Y los días de oficina me lo llevo en un recipiente con tapa: recalienta bien y no pierde textura. Otra variante que probé y queda muy bien es reemplazar parte de la calabaza por papa, que ayuda a espesar, o usar calabaza asada en lugar de hervida para un sabor más concentrado.

Si les sobra puré o quieren cambiar el verde de la semana, la misma técnica de rehogado, líquido y triturado sirve para hacer puré de zanahoria, de puerro o de zucchini. Cambian la verdura y casi nada más. La pregunta queda dando vueltas: ¿con qué verdura armarían su próxima versión?

Y ya que estamos, les dejo la mejor hora del día para la foto del puré: temprano a la mañana, con la luz de la ventana entrando de costado. El anaranjado de la calabaza se ve más cálido y el cebollín de arriba parece recién cortado, aunque lo hayas picado hace una hora.

JS

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