Empanadillas caseras de ternera y champiñones: la masa que marca la diferencia
Una receta desde cero, con relleno jugoso y masa reposada, pensada para Hornear bocados dorados y acompañarlos con una ensalada fresca.
Si hay algo que distingue de entrada a una empanadilla casera de otra comprada es la masa. Preparada con harina, manteca en dados, sal y agua fría, deja una textura más fina y tierna, capaz de acompañar el relleno sin weighsdown. Yo la trabajo a mano hasta lograr una mezcla similar a migas finas, sumo el líquido y amaso durante unos cinco minutos. Después tapo la masa y la dejo descansar 30 minutos en la heladera.
El relleno merece un poco de paciencia
El relleno conviene hacerlo con antelación, porque necesita enfriarse por completo antes de armar las empanadillas. Empiezo con un sofrito de ajo y cebolla a fuego muy suave y la sartén tapada, una forma práctica de acelerar la cocción y conservar la humedad. Cuando la cebolla está traslúcida, incorporo champiñones limpios y cortados en trozos pequeños. Los cocino unos diez minutos, hasta que se evapora el agua que sueltan.
Recién entonces sumo la ternera picada. La salteo durante dos minutos para que dore de manera pareja y cierro la preparación con salsa de tomate, que cocina otros cinco minutos. El resultado queda sabroso y húmedo, sin la reparar la masa. Si tengo apuro, extiendo el relleno en una fuente ancha y lo dejo unos minutos en el freezer, siempre bien frío antes de utilizar.
- Estiro la masa con un rodillo y corto discos de 10 a 12 centímetros de diámetro.
- Humedezco los bordes con un poco de agua.
- Coloco una cucharadita de relleno en el centro y doblo la masa sobre sí misma.
- Presiono bien el cierre con los dedos o con un tenedor.
- Acomodo las empanadillas sobre papel manteca, las pincelo con huevo batido y, si quiero, las espolvoreo con semillas de sésamo.
Horno fuerte y unos minutos de paciencia
El horno debe estar precalentado a 190 °C. Las empanadillas se hornean entre 15 y 20 minutos, hasta que la superficie queda dorada. Yo las dejo entibar unos minutos antes de servirlas: el relleno termina de asentar y se puede comer sin el riesgo de quemarse la boca. Para completar el plato alcanza con una ensalada verde; la combinación de champiñones y ternera resulta más ligera de lo que parece y no necesita nada más elaborado.
“Mi consejo es esperar a que la masa haya reposado en frío antes de estirarla. Cuando está bien descansada se vuelve más fácil de trabajar y no se contrae al darle forma, que es uno de los pasos decisivos para que el cierre quede parejo.”Jorge Soriano, Turismo
Hacerlas desde cero lleva más trabajo que abrir una bolsa de empanadillas congeladas, pero la diferencia se nota desde el primer mordisco. La masa queda más suave, el relleno conserva su jugosidad y el plato se puede convertir en una comida familiar sin demasiada complejidad. La mejor hora del día para la foto es apenas salidas del horno: la superficie dorada todavía brilla y ese es el momento en que seLECTURA la empanadilla con másapariencia.
