Doce ficciones para acomodarse en el sillón: del vértigo breve al viaje largo
Una recorrida por series que van desde los ocho capítulos cortos de El colapso hasta las seis temporadas de Todas las criaturas grandes y pequeñas, con suspenso, comedia, duelo y amistades adultas como ejes compartidos.
Dicen que quien elige qué mirar antes de dormir ya contó medio cuento, y en tiempos de catálogos infinitos la decisión vale tanto como la serie misma. Por eso me animé a armar esta guía con doce ficciones que sirven de brújula cuando una no sabe por dónde entrar: hay suspenso, comedia, drama rural, historias de amistad y hasta conspiraciones globales, todas distintas en el tono pero con un aire de familia para quien busca algo más que fondo de pantalla.
La duración puede ser el primer filtro. Si lo que una quiere es algo breve y eléctrico, El colapso es una buena puerta de entrada: son ocho episodios de unos veinte minutos, con relatos independientes sobre personas que buscan sobrevivir cuando la sociedad se cae a pedazos. Lo llamativo es que cada capítulo está rodado en plano secuencia, así que el vértigo no viene de la imagen entre cortada sino de una toma que respira junto con los personajes. Para el extremo opuesto está Todas las criaturas grandes y pequeñas, con seis temporadas en las que acompañamos al joven veterinario James Herriot en su trabajo por los pueblos de Yorkshire. Y en el medio se ubica Los Durrell, con cuatro temporadas basadas en la autobiografía de Gerald Durrell: una familia inglesa que deja su país para instalarse en Corfú, entre bichos, vecinos memorables y un paisaje que parece sacado de una postal.
Tres senderos para el suspenso
El suspenso aparece por tres caminos bastante diferenciados. La ruta del dinero es una producción danesa: todo arranca cuando aparece un trabajador muerto en un parque eólico y la investigación va sacando a la luz prácticas empresariales que prefirieron quedar tapadas. Glue, creada por Jack Thorne, prefiere el pueblo rural inglés como escenario; un cadáver debajo de un tractor destapa los secretos de un grupo de adolescentes y con ellos el lado más áspero de la vida de pueblo. La tercera vía es la conspiración global: Utopia, escrita por Dennis Kelly, sigue a unos usuarios de un foro que dan con el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, y a partir de ahí una organización los persigue para quedarse con ese papel.
Las pérdidas y los vínculos también tienen su lugar. En The Virtues, Stephen Graham interpreta a Joseph, un hombre que vuelve a su Irlanda natal para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con su hermana. Big Boys se mueve en otro registro: Jack vuelve a la universidad después de un año en su casa por la muerte de su padre, y ahí conoce a su compañero de habitación, Danny. La serie ya tiene tres temporadas y trabaja el duelo desde la vida universitaria, con un humor que no esquiva el dolor pero tampoco lo usa como castigo.
Amistades adultas y dosRussell T. Davies
- Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston: una muerte, una boda y un romance van moviendo las rutinas de los protagonistas.
- Queer As Folk, de Russell T. Davies: retrato de tres hombres gays en Manchester.
- Nolly, también de Davies y con Helena Bonham Carter como la estrella televisiva Noele Gordon.
- Such Brave Girls: la vida de las hermanas Josie y Billy junto a su madre soltera.
“Elegir una serie es elegir con qué compañía uno quiere pasar las próximas horas; la historia es apenas el pretexto.”Rosario Chauque
Yo confieso que armé esta lista pensando en lo que me gusta a mí: empezar por algo corto cuando estoy cansada y dejarme tentar por las series largas en los fines de semana. Entre las doce hay para todos los ánimos, y eso, al menos para quien escribe, ya alcanza como recomendación.
