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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuatro puentes alemanes para sumar a una escapada con vistas, historia y algo de vértigo

Un puente con casas en Erfurt, un arco que solo se mira de afuera en Kromlau, una pasarela sobre el Elba en Bastei y un puente colgante a cien metros de altura en Hunsruck. Cuatro paseos para armar desde Berlin, Leipzig, Dresde o Frankfurt, con combinaciones de tren y colectivo al alcance de la mano.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 14 d
Cuatro puentes alemanes para sumar a una escapada con vistas, historia y algo de vértigo

Me gusta viajar con una excusa y, cuando el plan incluye un puente, la excusa ya viene servida. Alemania tiene tantos que uno podria armar un itinerario entero saltando de uno a otro, pero hay cuatro que me parecen especialmente rendidores para una escapada de pocos dias: el Kramerbrucke de Erfurt, el arco de Rakotz en Kromlau, el Bastei cerca de Dresde y el Geierlay en la region de Hunsruck. La gran noticia es que se pueden visitar como excursiones de dia completo desde las principales ciudades, sin necesidad de cambiar de hotel cada noche.

Erfurt, el puente con casas que parece una calle colgante

Si lo que busco es un paseo urbano, la primera parada es Erfurt, en Turingia. Ahi esta el Kramerbrucke, tambien conocido como el puente de los Mercaderes, una construccion de piedra que data de 1325 y que tiene la particularidad de estar flanqueada por 32 viviendas a lo largo de sus 125 metros. Antes de esa version habia habido un puente de madera que sufrio varios incendios, y cuando finalmente se reedifico en piedra se convirtio en uno de los atractivos mas fotografiados de la ciudad. Para llegar desde Leipzig el viaje en tren ronda los 45 minutos, y desde Berlin hay que calcular una hora y 40 minutos. Mi consejo es combinar la visita con la Colina de la Catedral, la Ciudadela de Petersberg y el Monasterio de San Agustin, donde vivio Martin Lutero, que estan a poca distancia a pie. La mejor hora para la foto es bien temprano, cuando la luz entra de costado por el angosto pasillo y todavia no se forman las colas de turistas.

Bastei, un balcon sobre el Elba

Para quien prefiera naturaleza y miradores, el siguiente destino es Bastei, a unos 50 kilometros de Dresde, en plena Suiza sajona. El puente de piedra que une las rocas de arenisca tiene 76,5 metros de longitud, se eleva 40 metros sobre el rio y se sostiene gracias a siete arcos. Lo que vemos hoy data de 1851 y reemplazo a una pasarela de madera que se habia instalado en 1824. Desde sus plataformas se ven la meseta de Lilienstein y la fortaleza de Konigstein, dos imagenes que valen el viaje. Para llegar hay que tomar el S-Bahn desde Dresde durante unos 40 minutos hasta Kurort Rathen y despues cruzar el Elba en ferry, una pequeña aventura que ya forma parte del plan. La mejor hora para la foto es a la tarde, cuando el sol empieza a bajar y las rocas toman ese tono rojizo que les dio fama.

Geierlay, cien metros de altura en Hunsruck

La tercera opcion es la mas nueva y, para mi gusto, la que mejor regala esa mezcla de paisaje y vertigo. El Geierlay es un puente colgante en la region de Hunsruck, mide 360 metros de largo y se eleva 100 metros sobre el valle. Se inauguro en 2015, tiene una pasarela de tablones de abeto Douglas y un diseño que toma como referencia los puentes colgantes de Nepal. Lo unico que hay que tener en cuenta es que el pueblo mas cercano, Morsdorf, no tiene estacion de tren, asi que desde Frankfurt hay que calcular unas tres horas combinando tren y colectivo. Una vez ahi, los senderos de la zona invitan a estirar las piernas antes o despues de cruzar. La mejor hora para la foto es al atardecer, cuando la luz se filtra entre las tablas y las cuerdas generan sombras largas sobre el piso del puente.

Kromlau, el arco que se mira desde la orilla

El cuarto puente es el mas enigmatico y, curiosamente, el unico que no se puede atravesar. En Kromlau, un pueblo de Sajonia, esta el puente Rakotz, una estructura de basalto construida en 1860 que forma un arco de 20 metros cuyo reflejo en el lago completa un circulo perfecto. Por su fragilidad, esta prohibido cruzarlo, asi que la visita es estrictamente desde la orilla. El arco se encuentra dentro de un parque de 200 hectareas con lagos, senderos y otros rincones para caminar tranquilo. Desde Berlin, el trayecto mas comodo es tomar un tren hasta Weisswasser, con transbordo en Cottbus, y despues subir al ferrocarril de trocha angosta Waldeisenbahn Muskau durante unos 20 minutos. La mejor hora para la foto es al amanecer, cuando el agua esta en calma y el reflejo se ve nitido como un espejo.

Cuatro paseos, una misma logica

Lo que me gusta de estos cuatro puentes es que responden a logicas distintas y se adaptan a distintos animos. Erfurt es para quien quiere caminar una ciudad historica y comer bien. Bastei es para quien busca naturaleza y vistas espectaculares. Geierlay es para el que necesita un poco de adrenalina y no le teme a las alturas. Y Kromlau es para el viajero contemplativo, el que prefiere mirar antes que tocar. Los cuatro son excursiones de un dia, se hacen con transporte publico y dejan energia para seguir conociendo la ciudad base a la vuelta. A la hora de planificar, mi consejo es mirar el pronostico del tiempo antes de elegir: los puentes al aire libre pierden mucho con lluvia, niebla o viento fuerte, mientras que el Kramerbrucke de Erfurt aguanta cualquier clima. Anotelo antes de armar la valija.

JS

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