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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Un cuarto de siglo después del 11-S, el control del aeropuerto ya es parte del viaje

Escáneres corporales, quita de zapatos, límite de líquidos y puertas de cabina blindadas: repasamos qué cambió en la seguridad aérea desde los atentados y cómo prepararse hoy para pasar el chequeo sin sobresaltos.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 34 d
Un cuarto de siglo después del 11-S, el control del aeropuerto ya es parte del viaje

A veinticinco años de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, las medidas de seguridad que aparecieron por entonces se volvieron parte inseparable del ritual de cualquier vuelo. Yo lo veo cada vez que pongo un pie en Ezeiza o en Aeroparque: el pasajero argentino ya se saca el cinturón, saca la compu y acomoda la valija como si fuera algo natural, aunque detrás de cada uno de esos gestos hay una historia concreta que empezó una mañana de septiembre en Nueva York.

Lo que cambió desde aquel septiembre

El cambio más visible fue la creación de la Administración de Seguridad del Transporte, conocida por su sigla en inglés TSA, que empezó a funcionar en noviembre de 2001 y reemplazó a las empresas privadas que hasta entonces se encargaban de los controles en los aeropuertos estadounidenses. La idea fue armar un cuerpo de inspectores federales con entrenamiento específico, y ese modelo, con sus variantes, se extendió después a buena parte del mundo, incluida la Argentina.

  • Zapatos fuera: tras el intento de un pasajero de detonar un explosivo escondido en el calzado, varios aeropuertos empezaron a pedir que se saquen los zapatos antes del escáner, en muchos casos solo el calzado voluminoso.
  • Líquidos limitados: a partir de 2006, cuando se desactivó un plan para usar explosivos líquidos en vuelos entre el Reino Unido y Estados Unidos, rige la conocida norma de los 100 mililitros por envase, hasta un litro total por pasajero, en una bolsa plástica transparente y resellable.
  • Electrónicos afuera: notebooks, tablets y teléfonos grandes deben salir de la mochila para pasar por el escáner por separado.
  • Sin objetos punzantes en cabina: tijeras, cortaplumas y demás elementos filosos quedaron prohibidos en el equipaje de mano.
  • Puertas blindadas: las cabinas de los pilotos se reforzaron y los pasajeros ya no pueden acceder a ellas durante el vuelo.

En cabina, además, las tripulaciones reciben entrenamiento específico para manejar situaciones conflictivas a bordo, una herencia directa de lo aprendido en los años posteriores a los atentados.

En lo práctico, todos estos controles tienen un costo en tiempo que muchos viajeros todavía subestiman. Mi consejo, y se lo doy a cualquiera que me pregunte, es simple: para vuelos internacionales conviene llegar al aeropuerto con al menos tres horas de anticipación, y para vuelos de cabotaje, con dos. En temporada alta, cuando Ezeiza se llena de familias yendo o volviendo de vacaciones, yo le sumo un margen extra y no me arrepiento nunca.

La recomendación básica para apunar lo mejor posible el control es llegar con la valija ya organizada: bolsa de líquidos lista, dispositivos electrónicos arriba de todo y objetos metálicos en el bolsillo del abrigo. Eso evita tener que volver sobre los propios pasos delante de todos, que es la forma más rápida de arruinar la previa del embarque.

La foto del día, si andan con el celular a mano, la saco a primera hora de la mañana, cuando la luz entra lateral por los ventanales de la terminal y la pista todavía está limpia de multitudes: ahí el aeropuerto tiene una calma que después, con el correr de las horas, se pierde por completo.

JS

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