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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos paradas con cepa propia a una hora de la Ciudad: viñedos, buena mesa y vistas bien nuestras

Finca Gamboa y Estancia Vigil, ambas en Campana, proponen una escapada corta con vino, gastronomía y naturaleza bien al alcance de Buenos Aires.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 18 d
Dos paradas con cepa propia a una hora de la Ciudad: viñedos, buena mesa y vistas bien nuestras

Les confieso que cada vez que aparece una excusa para combinar vino y aire libre a menos de una hora de la Ciudad, yo soy de los primeros en sumarse. Así que cuando me crucé con la noticia de que Campana tiene dos propuestas para meterse de lleno en el universo del vino sin cruzar la frontera provincial, no dudé ni un segundo. Se trata de Finca Gamboa y Estancia Vigil, dos lugares distintos en su espíritu pero hermanados por una misma idea: que el enoturismo también se vive a la vuelta de casa, sobre la Ruta 9, sin necesidad de tomar un avión.

Finca Gamboa: la bodega con vista a las vides

La primera parada está a la altura del kilómetro 65 de la Panamericana. La puso en pie Eduardo Tuite y la particularidad que más me llamó la atención es que trabaja con uvas cultivadas allí mismo, en su propio terruño, aunque también suma uvas de otras procedencias para enriquecer el corte de sus etiquetas. El recorrido por la bodega es de los más completos que se pueden hacer en la zona: se ven todas las etapas de elaboración, se baja a una cava subterránea y se entiende por qué el sistema por gravedad les permite cuidar cada gota hasta guardar más de 25.000 litros.

Después del tour, lo que viene es el premio. Casa Gamboa ofrece el Menú Terruño, una secuencia de pasos maridados con los vinos de la casa, y para los que prefieren algo más descontracturado hay caminatas por las vides, picnic entre las parras y degustaciones con guía. Yo, que ya peino canas, siempre recomiendo consultar la agenda antes de ir, porque en algunas temporadas organizan vendimia y hasta recolección nocturna de uvas, que es una experiencia que queda grabada para siempre. Consejo para no perderse: anoten el punto cardinal de cada hilera antes de empezar a caminar, porque en un terreno con desniveles como el de Finca Gamboa uno se desorienta más rápido de lo que cree.

Estancia Vigil: la apuesta de Alejandro Vigil en Los Cardales

La segunda opción se llama Estancia Vigil y queda en Los Cardales, también dentro del partido de Campana. Es el desembarco del enólogo Alejandro Vigil en Buenos Aires, que trae el mismo ADN de su Casa Vigil en Chachingo, Mendoza, pero adaptado al paisaje bonaerense. Lo que más me gustó al investigar es que las construcciones de piedra que arman el complejo están inspiradas en las antiguas viviendas de los inmigrantes europeos que poblaron la zona, y eso le da un aire de casco de estancia con un toque muy cuidado. Senderos, canales de agua, álamos y viñedos jóvenes arman el escenario ideal para una tarde larga.

Qué tener en cuenta antes de elegir

  • Ubicación: Finca Gamboa está sobre la Ruta 9 a la altura del kilómetro 65 de la Panamericana, ideal para llegar directo desde la Ciudad; Estancia Vigil queda en Los Cardales, con un acceso algo más interno.
  • Estilo de visita: Finca Gamboa apunta a un recorrido bodeguero completo, con cava subterránea y curso de viticultura; Estancia Vigil se centra más en la experiencia gastronómica con impronta mendocina.
  • Plan para el día: en Finca Gamboa se puede combinar almuerzo en Casa Gamboa con caminata o picnic entre las vides; en Estancia Vigil la jornada se organiza alrededor del restaurante y los espacios al aire libre del complejo.
  • Entorno natural: Finca Gamboa está cerca de la Reserva Natural Otamendi y del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, con lagunas y alamedas incluidas; Estancia Vigil apuesta a un paisaje de viñedos jóvenes y canales internos.
  • Agenda del año: vale la pena consultar las experiencias de temporada en Finca Gamboa, como vendimia y recolección nocturna, antes de fijar fecha.

Si me preguntan a mí, con qué me quedo, la respuesta honesta es que depende del ánimo. Para los que quieren aprender cómo se hace un vino de principio a fin y salir con la mochila llena de conceptos nuevos, Finca Gamboa es una fija. Para los que prefieren dejarse llevar por el plato, el buen beber y el paisaje de postal, Estancia Vigil tiene esa vuelta más contemplativa que a mí, a los 50 y tantos, me resulta irresistible. Las dos opciones están a tiro de auto y demuestran que el vino argentino tiene mucho para ofrecer mucho más allá de Cuyo. Y ya que hablamos de paisaje, les dejo el dato que nunca falla: la mejor hora del día para la foto es la del final de la tarde, cuando el sol cae bajo y la luz dorada se mete entre las hileras de vides. Ahí, créanme, la postal se hace sola.

JS

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