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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Siete días, ocho recetas: el menú que se cocina con lo que ya está en la verdulería

De lunes a domingo, una vuelta por platos caseros que van del bowl con palta hasta las ribs a la barbacoa, con la frutilla como cierre dulce. Ideas para resolver la semana sin complicarse y aprovechar productos de estación como espárragos, zapallitos, brócoli y espinaca.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 31 d
Siete días, ocho recetas: el menú que se cocina con lo que ya está en la verdulería

Les confieso algo: cada vez que arranca el calendario de septiembre me pasa lo mismo, se me cruzan los cables entre la rutina y las ganas de comer rico. Por eso me copé con esta propuesta que va de lunes a domingo y tiene ocho paradas, todas con ingredientes que ya empiezan a asomar en las verdulerías porteñas. Espárragos, zapallitos, brócoli, espinaca y las primeras frutillas de la temporada son los protagonistas de una semana que se cocina sin estrés.

De lunes a jueves: platos que se hacen solos

El lunes arranca con un bowl de arroz con huevo y palta, esa combinación que salva cualquier cena y que a mí me remonta a los almuerzos de oficina. El martes sube un poquito la vara con una quiche de espárragos, tarta salada de origen francés con base de masa brisée y un relleno de huevos con crema que funciona como entrada o plato principal.

El miércoles el menú propone supremas de pollo doradas con una salsa liviana de mostaza, queso descremado y espinaca fresca. Se cocina en pocos minutos y rinde tanto para el almuerzo como para la cena. El jueves, para mí el más rendidor de la semana, llega el revuelto de zapallitos con un truco que marca la diferencia: queso rallado al final, para que se derrita en el plato y le dé ese punto cremoso. Y ojo, porque también va de lujo como guarnición de una carne a la parrilla o un pollo al horno.

De viernes a domingo: el finde para lucirse

El viernes se pone generoso con canastitas de brócoli rellenas con pollo desmenuzado, panceta dorada y brócoli, todo envuelto en masa de empanada y cocinado al horno. La ventaja que tienen frente a las empanadas tradicionales es clara: admiten más relleno y nos ahorran el repulgue, que a más de uno le complica la noche.

El sábado es el día de los canelones de verdura. Para que la masa de panqueques sostenga bien el relleno sin romperse, conviene hacerla un poquito más gruesa que la de los panqueques dulces. Y si quieren darle color, un truco que a mí me encanta: licúan unas hojas de espinaca o acelga con la preparación y logran una masa de un verde intenso que sorprende en la mesa.

El domingo cierra a lo grande con ribs de cerdo a la barbacoa, unas costillas que se cocinan despacio en caldo y después van al horno con salsa barbacoa. El resultado es dulce y ahumado, perfecto para una reunión familiar. Y como el domingo no sería domingo sin postre, la tarta de frutillas de Blanca Cotta: masa quebrada, dulce de leche, crema y frutillas frescas. Aunque la temporada fuerte llega más adelante, ya se consiguen en las verdulerías y están justo en su punto.

Consejos para que salga todo bien

  • Apunamiento a la vista: a la hora de cocinar, una buena táctica es tener todos los ingredientes picados y medidos antes de prender el fuego. Eso cambia el ritmo de la cocina y evita que uno se frustre a último momento.
  • Para los panqueques verdes del sábado, licuar la espinaca con la mezcla líquida, no en seco, así se integra parejo y no quedan grumos que rompan la masa.
  • Las ribs del domingo son rendidoras: con una buena cantidad de caldo y paciencia baja, la carne se despega sola del hueso, que es justo el punto que uno busca.
  • Si las frutillas están un poco ácidas, pasarlas unos minutos con azúcar y unas gotitas de limón les saca el mejor sabor para la tarta.

La pregunta que dejo flotando, y que le hago a cada uno de ustedes mientras reviso la lista del súper, es esta: ¿cuál de estas recetas se animarían a incorporar a la rutina semanal? Yo, personalmente, ya tengo el ojo puesto en el revuelto de zapallitos con queso y en las ribs del domingo, aunque reconozco que la tarta de frutillas de la Blanca Cotta me tienta más de lo que admiten los tiempos que corren.

Antes de despedirme, les dejo el dato que siempre repito: la mejor hora del día para la foto, en especial si tienen pensado subir alguna de estas preparaciones a redes, es durante esa franja de media tarde en la que la luz entra de costado por la ventana de la cocina. La luz natural cruzada es la que mejor les va a mostrar los colores, sobre todo el verde de los panqueques o el rojo de las frutillas. Ahí sí, fotos listos para lucirse.

JS

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