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Viernes, 16 de octubre de 2026
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María José Riera y un pedido de octubre: ponerse primero en la lista y hacerse los controles

La productora audiovisual que atravesó un cáncer de mama en 2020 grabó un mensaje desde su auto, camino a una jornada entera de estudios. Su convocatoria recorre las redes en un mes dedicado mundialmente a la concientización sobre esa enfermedad y vuelve a poner el foco en algo tan básico como postergado: la prevención.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 1 d
María José Riera y un pedido de octubre: ponerse primero en la lista y hacerse los controles

Dice el dicho que primero uno, después el resto, y a veces hace falta escucharlo para creerlo. María José Riera lo escuchó en su propia piel: el 24 de noviembre de 2020, con la cabeza todavía envuelta en los papelitos del clarito de la peluquería, recibió el diagnóstico de cáncer de mama que le cambió la vida. Cinco años después, convertida en una de esas voces que vale la pena escuchar en octubre, eligió grabarse desde el asiento del conductor, con el cinturón puesto y el motor encendido, para dejar un mensaje que se resume en una sola frase: pónganse primero en su lista.

La escena tiene su miga y hay que leerla con tiempo. No es una producción, ni un decorado, ni un escenario montado para la cámara. Es una mujer real, camino a una jornada completa de estudios de control, que decidió contar lo que siente antes de cruzar la puerta del centro de salud. Esa elección, dice ella misma, tiene detrás una historia larga, con nombres propios, con meses de quimioterapia y con la decisión íntima de terminar un matrimonio de 35 años cuando todavía llevaba el suero a cuestas.

El video que se viraliza cada octubre

En las historias de Instagram, Riera habla con la tranquilidad de quien ya sabe lo que es sentarse en una sala de espera con los resultados pendientes. Hoy es un día en donde durante todo el día tengo estudios de control, arranca, y la confesión viene seguida de una aclaración que no es menor: venía pensando que voy con mucha alegría a hacerme eso. Esa alegría, explica, viene de dos lugares bien concretos: tener la posibilidad concreta de acceder a los estudios y haber tomado, en su momento, la decisión firme de hacérselos.

“Es la misma decisión de ir por el mismo camino, de ponerme primero en mi lista, de priorizarme, de cuidarme para poder estar en salud, para poder estar en disfrute.”María José Riera

Una historia que empieza con un clarito en la cabeza

Para entender por qué este pedido suena tan personal hay que retroceder a fines de 2020. Riera atravesó la operación el 9 de diciembre y durante todo 2021 completó el tratamiento con quimioterapia y radioterapia. En el medio, mientras el cuerpo peleaba contra las células del tumor, la vida íntima también se reacomodó: tomó la decisión de separarse después de 35 años de matrimonio, una determinación que ella misma explicó con una frase que todavía pesa: no quería cargar con la angustia de otra persona que no me podía acompañar y que no tenía las herramientas emocionales para hacerlo.

  • 24 de noviembre de 2020: María José Riera recibe el diagnóstico de cáncer de mama.
  • 9 de diciembre de 2020: es operada.
  • Durante 2021: completa el tratamiento con quimioterapia y radioterapia.
  • En el mismo período: decide separarse tras 35 años de matrimonio.
  • Publicación reciente: su primer libro, Fue un buen verano, donde relata esa etapa y la amistad femenina como sostén.
  • La pérdida de una sobrina por la misma enfermedad refuerza su insistencia en los controles.
  • Actualmente: etapa de supervisiones regulares para descartar que el tumor reaparezca.

Un libro como continuación del video

Fue un buen verano, su primer libro, funciona como una prolongación natural de ese mensaje que ahora recorre las redes. En sus páginas aparecen los meses de quimioterapia atravesados con un grupo de amigas que se mudó con ella, y aparece también la certeza de que la enfermedad, sin dejar de ser una tragedia, puede dejar enseñanzas que después se comparten. Acá se refleja el resultado de esos meses y está dedicado a la amistad femenina, dijo sobre el texto.

Yo la escucho y me pasa lo que me suele pasar cuando una mujer cuenta en primera persona lo que vivió: me quedo pensando en cuántas veces postergué un turno, cuántas amigas tienen un estudio pendiente hace meses y cuántas veces el día a día nos gana la pulseada. Riera no está dando una clase médica ni pretende reemplazar a nadie: está contando, con la voz un poco quebrada y la verdad bien entera, lo que aprendió en el camino. Y lo que aprendió, en el fondo, es bastante simple: que cuidarse no es un capricho, sino la manera de poder estar en salud y en disfrute, como ella misma repite, para todo lo que viene después. Esa es la parte del mensaje que, a mi modo de ver, merece la pena guardarse en el bolsillo y releer cada vez que octubre asome y nos encuentre otra vez con la lista de pendientes.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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