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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Litio y autos eléctricos: la transición que Argentina mira desde lejos mientras el parque a combustión sigue creciendo

Aunque los patentamientos de vehículos enchufables marcan récords, la lentitud en la renovación del parque automotor hará que en 2031 apenas el 1,73% de los vehículos que circulen sean eléctricos o híbridos enchufables. El consumo de nafta y diésel, en tanto, subirá casi 15% en cinco años, y la red de carga pública sigue muy por debajo de los estándares internacionales.

Por Santiago YurquinaMinería y litio · · hace 31 d
Litio y autos eléctricos: la transición que Argentina mira desde lejos mientras el parque a combustión sigue creciendo

El patentamiento de vehículos electrificados en Argentina tocó en los primeros ocho meses de 2026 una participación del 15,7% sobre el total de cero kilómetro, con una proyección de cierre anual en torno al 16,2%, según un informe sectorial al que accedió este medio. Sin embargo, esa fotografía de las ventas recientes contrasta de manera marcada con la realidad del parque automotor en circulación, donde la presencia de vehículos enchufables sigue siendo estadísticamente marginal y la nafta y el diésel conservan un dominio que las proyecciones no logran revertir en el corto ni en el mediano plazo.

Un parque de 14,5 millones donde los enchufables no llegan a 20.000

El parque automotor argentino se compone, de acuerdo con el mismo relevamiento, por alrededor de 14,5 millones de unidades en la actualidad. Sobre ese total, los vehículos electrificados representan apenas el 0,82%, mientras que los enchufables puros, es decir los eléctricos puros y los híbridos con cable, no alcanzan las 20.000 unidades. El resto del universo se reparte entre autos nafteros con el 74,12%, diésel con el 24,68% y GNC con el 0,39%, una composición que muestra con claridad la persistencia del parque térmico y la escasa incidencia, todavía, de las nuevas tecnologías de propulsión.

El factor que explica esa brecha entre la velocidad de las ventas y la velocidad de renovación del parque es de naturaleza estructural, dado que los vehículos argentinos tienen una vida útil prolongada y la tasa de salida de circulación se ubica en torno a las 90.000 unidades anuales, lo que equivale a apenas un 0,6% del total, entre bajas registrales, obsolescencia y desguace. Con ese ritmo, aun en el escenario más optimista de crecimiento de las ventas de enchufables, el impacto sobre el parque acumulado tarda décadas en materializarse y se diluye frente al crecimiento general de la flota.

La proyección a 2031: 17,2 millones de vehículos y 298.000 enchufables

  • Parque automotor total proyectado a 2031: 17,2 millones de unidades, un 17% por encima del nivel actual.
  • Enchufables proyectados a 2031: 298.000 vehículos, casi doce veces más que los 25.000 estimados para este año.
  • Participación esperada de los enchufables sobre el parque total en 2031: 1,73%.
  • Consumo de nafta y diésel proyectado para 2031: 17.200 millones de litros anuales, frente a 15.000 millones en 2026, con un alza del 14,5%.
  • Ahorro de combustible derivado del parque eléctrico proyectado: 410 millones de litros menos respecto a vehículos nafteros equivalentes, cifra absorbida por el crecimiento general del parque.

La red de carga, el otro freno concreto para la transición

El segundo condicionante que enfrenta cualquier conductor que evalúe la compra de un vehículo enchufable es la infraestructura de carga disponible. Argentina cuenta en la actualidad con unos 318 puntos de carga públicos o semipúblicos para un parque enchufable cercano a los 19.400 vehículos, lo que arroja una relación de 61 autos por cargador, frente a un promedio internacional de referencia de aproximadamente 11 vehículos por punto de carga. Para 2031, con una flota proyectada de 298.000 enchufables, la estimación sectorial señala que serían necesarios cerca de 29.800 puntos de carga, una cifra que pone de relieve la magnitud de la brecha de infraestructura que el país debería cerrar en apenas cinco años para acompañar el crecimiento de la demanda.

En materia de recursos hídricos, la expansión del parque enchufable no introduce, en el plano agregado, una presión adicional significativa sobre el consumo de agua vinculado a la producción automotriz nacional, dado que los volúmenes de unidades en juego continúan siendo marginales dentro del parque total. Donde sí se concentra la atención es en la cadena del litio, insumo central para las baterías, donde las provincias del Noroeste Argentino, en particular Salta y Jujuy, concentran proyectos en distintos grados de avance que vinculan la producción del mineral con la electromovilidad. La transición energética que el patentamiento de cero kilómetro empieza a insinuar en las concesionarias todavía no encuentra, en el parque acumulado, en la red de carga ni en la velocidad de renovación registral, un correlato que permita anticipar un cambio de proporciones en el horizonte que abarcan las proyecciones sectoriales disponibles.

SY
Santiago YurquinaMinería y litio

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