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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La Ruta de los Siete Lagos sobre dos ruedas: cómo armarla, cuánto sale y qué tener en cuenta antes de pedalear

Un clásico de la Patagonia argentina que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes se puede hacer en bicicleta tradicional o eléctrica. Dos modalidades, tres niveles de logística y un entrenamiento previo que, según los que ya lo hicieron, marca la diferencia entre disfrutarlo y pasarla mal.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 41 d
La Ruta de los Siete Lagos sobre dos ruedas: cómo armarla, cuánto sale y qué tener en cuenta antes de pedalear

Les cuento de entrada: la Ruta de los Siete Lagos no es solo un recorrido para hacer en auto o en combi. Cada vez más viajeros, y no precisamente deportistas de elite, se largan a pedalear los 110 kilómetros que separan Villa La Angostura de San Martín de los Andes, en el corazón de la provincia de Neuquén. El camino atraviesa los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, bordea los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, y regala miradores, bosques de coihues y lengas, cascadas y valles que parecen pintados a mano.

Ahora bien, antes de ilusionarse hay que tener claro que hay dos maneras bien distintas de encarar el viaje, y que la elección cambia por completo la logística, el presupuesto y hasta el nivel de exigencia física. Una es hacerlo por cuenta propia, con la bici alquilada y un trailer con lo indispensable; la otra es sumarse a un tour organizado que arranca incluso en Bariloche y suma atractivos extra al recorrido principal.

Opción uno: viaje autónomo, tres días y dos noches

Esta es la modalidad más elegida por quienes ya tienen algo de experiencia en viajes largos y quieren manejarse con autonomía. La mecánica es simple: se retira la bicicleta en San Martín de los Andes y se devuelve en Villa La Angostura, así no hay que volver sobre los propios pasos. El alquiler incluye un trailer chico con casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo, que es el equipo mínimo para no quedar a pie a mitad de camino.

El recorrido clásico dura tres días y dos noches. Los campamentos sobre la ruta están señalados en un mapa que entrega la empresa de alquiler, lo que facilita la planificación del pernocte. Eso sí, hay que llevar la bolsa de dormir, la carpa y la comida, o bien detenerse en los pueblos que va dejando el camino para reabastecerse.

Opción dos: tour organizado, pensado para no llevar sorpresas

Para quienes prefieren despreocuparse de la logística, existen salidas guiadas que arrancan en Bariloche e incluyen, antes de meterse en la Ruta de los Siete Lagos, el Circuito Chico, el Paso Córdoba, la Laguna Rosales y el Bosque de los Arrayanes. Son cinco días en grupos de entre 30 y 40 personas, con guías, mecánicos, vehículo de apoyo y la posibilidad de optar por bicicletas eléctricas, una alternativa que gana adeptos año tras año.

Esta modalidad la eligen sobre todo los viajeros mayores de 50 años, justamente porque la bici eléctrica ayuda a salvar los desniveles sin exigir un estado físico de ciclista profesional. Además de la versión larga de cinco días, hay operadores que ofrecen itinerarios de dos, tres y cuatro días saliendo desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con la logística previa y posterior ya resuelta, algo que vale la pena consultar si uno quiere sumar días extra en la zona.

Qué condición física piden y cómo entrenarse

Acá me apoyé en los testimonios de gente que ya completó el recorrido, porque todos coinciden en lo mismo: no hace falta ser un ciclista de alto rendimiento, pero sí contar con un piso mínimo de estado físico. El segundo día suele ser el más exigente, por la acumulación de kilómetros y por los desniveles que se van sumando en las piernas.

  • Para quienes viven en zonas llanas, como el Área Metropolitana de Buenos Aires, se recomienda un entrenamiento previo de cinco a seis meses con foco en fuerza de piernas.
  • Rodar en calle resulta clave, no alcanza con la bicicleta fija, porque hay que habituarse al viento, al asfalto roto y a los cambios de ritmo.
  • Practicar el manejo de cambios y piñones antes de partir ahorra más de un susto en las pendientes.
  • La alimentación también pesa: proteínas e hidratos de carbono antes y durante el recorrido ayudan a sostener el esfuerzo día tras día.

Cuándo ir y un consejo final para el apunamiento

La temporada fuerte va de noviembre a abril, que es cuando los caminos están despejados y los campings funcionan a pleno. Les doy un consejo práctico para el apunamiento: lleven un cuadernito chico en el bolsillo del maillot o del chaleco, y anoten al final de cada día la hora de salida, los kilómetros reales, la comida que les cayó bien y la que les jugó en contra. Cuando lleguen a San Martín de los Andes van a tener un registro valiosísimo para recomendarle a otro viajero o para animarse a la próxima aventura en bici.

Y para la foto del viaje, que va a quedar colgada en la pared del living, no hay mejor hora que la primera hora de la mañana, cuando la luz pega baja sobre los lagos y todavía no se levanta el viento patagónico. Ahí, con el reflejo del agua y las montañas de fondo, sale la postal que justifica cada pedalazo.

JS

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