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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La deuda que más pesa: mujeres jóvenes concentran la mora más alta del sistema financiero

Un informe privado revela que el 38,25% de las argentinas de hasta 25 años con créditos activos está atrasada en sus pagos, casi el doble del promedio nacional. San Luis, Chaco y Catamarca encabezan el ranking provincial, mientras que en municipios chicos de Buenos Aires la situación se vuelve crítica en montos y porcentajes.

Por Paula CondoríEconomía y producción · · hace 35 d
La deuda que más pesa: mujeres jóvenes concentran la mora más alta del sistema financiero

Una deuda promedio de 987.660 pesos y una tasa de incumplimiento del 38,25 por ciento. Esa es la fotografía que dejó a julio de 2025 el Mapa de la Deuda elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad para el segmento de mujeres de hasta 25 años con créditos activos en el sistema financiero argentino, un grupo que -según el reporte- se convirtió en el de mayor morosidad relativa de todo el país, por encima incluso del promedio masculino de la misma franja etaria y muy por arriba del índice general, que se ubica en 17,94 por ciento.

El universo bajo análisis comprende 784.172 mujeres de hasta 25 años con deudas activas. De ese total, 311.087 registran atrasos en sus pagos. Si se compara con la campaña anterior -tomando como referencia los registros del propio centro de estudios-, se observa un deterioro marcado: la tasa actual casi duplica el promedio nacional y se ubica muy por encima de los valores que el sistema mostraba un año atrás, cuando el indicador general todavía se mantenía en torno al 14 por ciento. La situación contrasta, además, con la de Bolivia, donde informes del sector financiero muestran tasas de morosidad juvenil sensiblemente menores en segmentos equivalentes.

Cómo se distribuye el fenómeno

A nivel provincial, San Luis encabeza el ranking con una tasa de morosidad para mujeres jóvenes del 46,35 por ciento, seguida por Chaco, con 43,73 por ciento, y Catamarca, con 42,83 por ciento. También superan la media nacional San Juan (42,29%), La Rioja y Corrientes, que igualan en 41,94 por ciento, Santa Cruz (41,67%), la provincia de Buenos Aires (40,47%) y Chubut (39,95 por ciento). En el extremo opuesto aparecen Neuquén, con la tasa más baja del país (30,03%), y La Pampa, con 31,65 por ciento.

El caso bonaerense y los municipios con cifras extremas

Dentro de la provincia de Buenos Aires, algunos partidos muestran cifras que llaman la atención por su magnitud. Pila lidera con 65,18 por ciento de sus deudoras jóvenes en mora, seguida por General Lavalle (63,53%) y Castelli (62,06%). En esos municipios se trata, en general, de poblaciones chicas, donde unos pocos casos bastan para distorsionar los porcentajes. Sin embargo, lo que resulta verdaderamente llamativo es el monto promedio de las deudas en mora: en Pila alcanza 1.750.000 pesos, casi el doble del promedio nacional del grupo, mientras que en Castelli trepa hasta 3.380.000 pesos.

  • Mujeres de hasta 25 años con deudas activas: 784.172.
  • Deudoras en mora en ese grupo: 311.087.
  • Tasa de morosidad del segmento: 38,25% (promedio nacional: 17,94%).
  • Deuda promedio del grupo total: 1.020.000 pesos; entre quienes están en mora: 987.660 pesos.
  • Mora total acumulada por el segmento: 307.248 millones de pesos, equivalente a 1,78% de los 17,23 billones de pesos de mora total del sistema.

Una señal de alerta para el sistema

En términos agregados, la deuda en mora de las 311.087 mujeres de hasta 25 años suma 307.248 millones de pesos, lo que representa apenas 1,78 por ciento de la mora total del sistema financiero argentino, que en julio ascendió a 17,23 billones de pesos. El dato pone de relieve una paradoja que la economista de Econviews María Álvarez describió como estructural: el segmento tiene alta incidencia relativa, pero bajo peso en el stock total. Según la analista, citada por el informe, los patrones de ingreso y la informalidad laboral predominante en las provincias con peores indicadores ayudan a explicar por qué las deudas más chicas son las más difíciles de sostener, incluso cuando en términos absolutos representan montos relativamente bajos para el sistema. Para el conjunto de la banca, agregó, se trata de una señal de alerta temprana sobre un colectivo con un perfil crediticio cada vez más frágil.

PC
Paula CondoríEconomía y producción

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