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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Chacras de Coria, el pueblo mendocino que dejó de ser una parada para convertirse en destino completo

A apenas 15 kilómetros del centro de Mendoza, el distrito de Luján de Cuyo combina lodges vitivinícolas, dos Llaves Michelin, cocina de autor y la mística del Sunsetstrip de Hernán Cattáneo. Una guía para entender por qué hoy conviene quedarse varios días.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 3 d
Chacras de Coria, el pueblo mendocino que dejó de ser una parada para convertirse en destino completo

Les voy a confesar algo: durante mucho tiempo escuché hablar de Chacras de Coria como de un lugar de paso, ese sitio al que uno va en auto camino a las bodegas de Luján de Cuyo, come algo rico, se toma un Malbec y sigue viaje. Esa etapa, claramente, quedó atrás. Hoy, a quince kilómetros del centro de Mendoza, este distrito mendocino se planta como destino en sí mismo, con hoteles boutique premiados a nivel internacional, restaurantes de cocina de autor, bares de vinos y festivales de música electrónica que convocan a miles de personas. Y yo, que cada vez que bajo a Cuyo intento escaparme unos días para recorrerlo, les digo: denle tiempo, porque la oferta creció tanto en los últimos tres años que bien se puede armar una estadía larga sin moverse del pueblo.

Cuántos hoteles y cuántos restaurantes hay en la zona

Según los datos que maneja el municipio de Luján de Cuyo, Chacras reúne alrededor de 30 hoteles y lodges vitivinícolas. De ese total, aproximadamente un tercio abrió entre 2023 y 2026, una cifra que habla a las claras del ritmo de inversión que vive el distrito. A esa cantidad hay que sumarle cerca de 40 restaurantes, bares y espacios nocturnos, una densidad gastronómica notable para un pueblo que conserva sus calles arboladas y la silueta de la cordillera al fondo. Para los que estamos acostumbrados a manejarnos con números: estamos hablando de un pueblo que prácticamente duplicó su capacidad hotelera en apenas tres años, sin perder por eso el perfil tranquilo que lo caracterizó siempre.

Y acá viene uno de los datos que más me llamó la atención cuando lo leí: dos establecimientos de Chacras de Coria recibieron Llaves Michelin en 2026, se trata de Susana Balbo Winemaker's House y Lares de Chacras. Otros dos alojamientos reconocidos por la misma guía, Awasi Mendoza y Chozos Resort, también operan dentro del departamento de Luján de Cuyo, aunque en parajes un poco más alejados del casco del pueblo. Para dimensionarlo: tener cuatro hoteles con Llaves Michelin en un mismo departamento ya coloca a Luján de Cuyo en el mapa internacional del enoturismo de lujo, al nivel de regiones vitivinícolas mucho más consolidadas.

Qué se come y qué se toma en Chacras

La gastronomía es, para mí, uno de los ejes centrales del destino. En Chacras conviven restaurantes de cocina de autor con bares de vinos, cafeterías de especialidad y propuestas más informales, y eso a la hora de organizar una salida es una ventaja enorme. Los platos priorizan producto regional: aceite de oliva mendocino, carnes, trucha de la zona, vegetales de estación y frutos secos, todo maridado con Malbec, vermut y espumantes que se elaboran en la misma provincia. Mi sugerencia, si van, es armar al menos una comida larga, sentada, mirando hacia la montaña, y dejar para otra noche la recorrida por wine bars, que son varios y muy bien curados.

Una referencia obligada, y a la que pienso ir en mi próxima escapada, es Daukos, abierto a principios de 2026 dentro del Hotel Boutique La María, sobre calle Darragueira 1551. Tiene apenas 44 cubiertos, una carta de 400 etiquetas de vino y un menú donde conviven el pulpo, la merluza negra, un risotto de hongos y un sushi de atún rojo. Los mismos responsables llevan adelante Chirivia, en Potrerillos, un restaurante itinerante con menú de diez pasos y aforo limitado, ubicado junto al dique, a 57 kilómetros de Chacras por ruta nacional 7. Dos paradas que, si se organizan bien, se pueden combinar en una sola jornada sin apurarse.

Quién visita Chacras y cuánto se queda

Rodolfo Benítez, director de Turismo de Luján de Cuyo, describe un visitante bastante amplio: el perfil tradicional va de los 30 a los 65 años y llega desde Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Brasil, Chile, Estados Unidos y varios países de Europa. La estadía habitual, según Benítez, ronda las dos a cuatro noches, aunque reconoce que la variedad de propuestas actuales permite estirar la permanencia sin sentir que se repite el circuito. Y acá un consejo que siempre doy y que en Chacras funciona perfecto: armen la estadía mezclando bodega, comida y alguna actividad outdoor, porque el paisaje de la zona da para caminatas, cabalgatas y tardes junto al dique de Potrerillos. No se apunten a todo el día en una sola cosa, que el cansancio llega.

La música electrónica y el cambio de perfil

Todos los diciembres, el Sunsetstrip de Hernán Cattáneo mueve las agujas del pueblo. El evento convoca a miles de personas desde distintos puntos del país y del exterior y genera un pico de ocupación en hoteles y restaurantes de toda la zona. Ese fenómeno, dicen los que lo miden, sumó un perfil de visitante más joven, muy interesado en gastronomía, vida nocturna y deportes al aire libre. A eso se le suman otros festivales que se realizan en el área, entre ellos Arcan, que completan una agenda cultural que ya no se limita a la vendimia. Si la idea es ir en diciembre, les sugiero reservar con bastante anticipación, porque la demanda sube y los lugares buenos vuelan.

Una lista corta para organizar la visita

  • Llegar con al menos tres noches disponibles, idealmente cuatro, para combinar bodegas, gastronomía y paisaje sin apurarse.
  • Reservar con tiempo en Daukos y en cualquier hotel con Llaves Michelin: la demanda supera la oferta de cubiertos y habitaciones.
  • Dedicar al menos una jornada a Potrerillos y almorzar en Chirivia, aprovechando los 57 kilómetros de ruta nacional 7.
  • Si la fecha es diciembre, tener en cuenta el Sunsetstrip de Hernán Cattáneo como motivo central o como plan paralelo.
  • Probar el Malbec, el vermut y los espumantes locales en distintos bares del pueblo, en lugar de quedarse con una sola etiqueta.
  • Cerrar cada día con un paseo corto por las calles arboladas para terminar mirando la cordillera con la luz baja.

A mí Chacras de Coria me sigue sorprendiendo cada vez que bajo. Tiene esa mezcla extraña de pueblo chico y oferta grande, de tranquilidad diurna y movimiento nocturno, de montaña cerca y buen vino en cada esquina. Si todavía lo ven como una parada de paso, les aseguro que vale la pena quedarse un par de noches. La mejor hora del día para la foto, ya que lo preguntan, es la del atardecer: con la cordillera encendida, las copas altas y un Malbec en la mano, la postal se arma sola.

JS

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