Central Córdoba le arruinó la fiesta al Halcón y lo dejó con las manos vacías en Santiago
Defensa y Justicia ganaba 2-0 en el Madre de Ciudades, se durmió y terminó empatando 2-2 con un penal repetido por VAR. El conjunto de Florencio Varela se quedó sin la punta del Grupo A.
A esta altura del partido ya ni el viento de Santiago del Estero sorprende tanto como lo que hizo Central Córdoba. El Ferroviario estaba dos goles abajo en su casa, ante un Defensa y Justicia que se floreaba, y terminó rescatando un empate que en cualquier otro idioma se traduce como 'papelón del visitante'. Lo mío fue verlo desde el sillón y aún así me dolió el arco del Halcón.
Cómo se rompió el encanto
El equipo de Varela se había plantado con personalidad en el Madre de Ciudades. Lucco y Leandro Fernández, dos apellidos que en Santiago duelen, habían puesto el 2-0 que parecía definitivo. Central Córdoba, en cambio, andaba perdido, sin juego y con la genteCada vez más enojada. Hasta que apareció Marco Iacobellis para recordarles a todos que en el fútbol, y sobre todo en el interior, los partidos no se terminan hasta que el árbitro mira el reloj y se va.
Ahí se cayó Defensa. El descuento del pibe Iacobellis les desordenó la cabeza y les encendió una alarma que en Florencio Varela no esperaban: el local iba de igual a igual.
La pelota picó en la mano y se armó el caos
A los 44 del segundo tiempo, Pablo Echavarría se quedó charlando con Fernando Espinoza, el VAR de turno. Cinco minutos mirando una pantalla, mientras en la cancha todos gritaban de un lado y del otro. El juez vio una pelota que le había dado en el brazo a Nazareno Roselli, un pibe de 20 años que había entrado por Damián Fernández, y cantó penal. Lo justificó con una frase que va a quedar flotando: 'mano deliberada'. Los jugadores de Defensa, claro, no opinaron lo mismo.
Leonardo Sequeira se hizo cargo del disparo y Matías Borgogno se lució: lo tapó. Pero la historia no terminó ahí. El VAR volvió a hablar, esta vez para avisar que el arquero se había adelantado, y ordenó repetir. En la segunda, el propio Sequeira la puso contra un palo y estableció el 2-2 que ya nadie pudo modificar.
Quedó sabor a poco en Florencio Varela
Dieciséis minutos de adicionado, dos remates del Halcón que se fueron cerca y un gol de Diego Barreda, tras un centro del propio Sequeira, que el línea cobró offside y le sacó la sonrisa al banco local. Al final, empate y sensación agridulce para los dos: Central Córdoba celebró como si hubiera ganado y Defensa se subió al micro con la bronca de haber regalado dos puntos que le hubieran dado la cima del Grupo A.
Lo que viene
El fixture del finde no perdona. Defensa y Justicia recibe a otro rival directo en Florencio Varela, obligado a ganar para no perderle pisada a los de arriba. Central Córdoba, mientras tanto, visitará una cancha pesada y con la moral por las nubes después de este punto que se trajo del infierno santiagueño. La pelota, otra vez, picará alto. Como siempre en Santiago.
