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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cayo Ambergris, la puerta del Caribe beliceño que se recorre sin apuro

Aeronaves de 14 pasajeros, ferris de una hora y media y un pueblo donde los carritos de golf reemplazan a los autos: así se descubre San Pedro, con el Gran Agujero Azul, Hol Chan y Secret Beach como ejes de cualquier estadía.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 22 d
Cayo Ambergris, la puerta del Caribe beliceño que se recorre sin apuro

Les cuento que si hay un destino en el Caribe que todavía conserva esa sensación de pueblo costero, ese es San Pedro, en el Cayo Ambergris de Belice. Llegar desde Ciudad de Belice es bastante sencillo y hasta se vuelve parte de la aventura: pueden optar por una avioneta de apenas 15 minutos de vuelo o, si prefieren pisar tierra firme un rato más, embarcarse en un ferry que completa el trayecto en una hora y media. Las dos opciones son cómodas y, según el ánimo con el que arranquen el viaje, pueden marcar el tono de la estadía.

El acceso aéreo que mencionan los viajeros que ya pasaron por allí corre por cuenta de Tropic Air, que opera aeronaves con capacidad para 14 pasajeros hasta la pista de San Pedro. Para los que eligen el agua, el taxi acuático hace el resto. Una vez en la isla, los esperaba una postal simpática: casi no hay autos, los reyes del tránsito son los carritos de golf, y el casco central tiene dimensiones tan amigables que se recorre a pie sin problema, deteniéndose en restaurantes, puestos de artesanías y locales de todo tipo.

El arrecife, a tiro de lancha

La gran vedette de la zona es la Barrera de Coral de Belice, que corre a pocos kilómetros de la costa y se extiende unos 300 kilómetros. Forma parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano y fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1996. La laguna que genera del lado de la isla funciona como un escudo natural contra el oleaje y, de paso, concentra una biodiversidad marina que sorprende incluso a los que ya bucearon en otros mares del mundo.

Hol Chan, tiburones mansos y tortugas

Entre las excursiones más pedidas está la navegación hacia la Reserva Marina de Hol Chan y Shark Ray Alley. Ahí el plan es hacer snorkel sobre los corales, cruzarse con tortugas, peces de todos los colores y hasta con pequeños tiburones que, les aseguro, se mueven con una tranquilidad que asusta. En la superficie, además, suelen aparecer delfines dando el show que todo el mundo espera ver al menos una vez en la vida.

El Gran Agujero Azul, para valientes y para los que miran desde arriba

La otra gran salida es hacia el Gran Agujero Azul, ese sumidero submarino que todos vimos en las fotos: 300 metros de diámetro y 120 metros de profundidad, rodeado de coral. Los que se animan al buceo se encuentran con paredes verticales y con formaciones de estalactitas y estalagmitas que parecen de otro planeta. Y para los que, como me pasa a mí muchas veces, prefieren quedarse con el cuello seco, hay sobrevuelos panorámicos que permiten dimensionar el agujero desde el aire, una experiencia que también deja sin aliento.

Secret Beach y la hora de la foto

Para una jornada playera sin boat trip, Secret Beach es la elegida. En sus alrededores, entre las 17 y las 20, se organizan recorridos por seis establecimientos de comida típica donde se sirven camarones con salsa de coco, ceviches, empanadas de pescado y los famosos fry jacks, unas tortas fritas esponjosas que son una de las maravillas simples de Belice. Yo suelo recomendarles ir con hambre y sin prisa: se come sentado en la arena y con los pies todavía llenos de sal.

  • A San Pedro se llega en avioneta (15 minutos) o en ferry (una hora y media) desde Ciudad de Belice.
  • Los carritos de golf dominan el tránsito y el centro se recorre caminando.
  • Hol Chan y Shark Ray Alley son los puntos clásicos para hacer snorkel con tortugas y tiburones.
  • El Gran Agujero Azul se puede visitar buceando o en sobrevuelo panorámico.
  • Secret Beach ofrece playa, atardecer y una recorrida gastronómica por seis locales típicos.

Un dato que siempre vale la pena recordar antes de meterse en el agua en el Caribe: el apunamiento pega fuerte, sobre todo en las horas de mayor sol, así que lleven protector alto, re-hidrátensen y, si son de piel sensible, una remera con protección UV. A mí me ha sacado de más de un apuro en jornadas largas de snorkel. Y ya que hablamos de cuidarse, no se olviden de la cámara cargada, porque la mejor hora del día para la foto en San Pedro es esa ventana mágica que va de las 17:30 a las 18:30, cuando el sol empieza a caer y la arena y el mar se tiñen de un dorado que parece de película. Ahí, créanme, cualquier celular decente saca una postal que da envidia.

JS

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