Caimán, el Caribe que se dejaacariciar por las mantarrayas
Gran Cayman, Little Cayman y Cayman Brac forman un archipielago de aguas calidas, bancos de arena y arrecifes donde el buceo y la vida silvestre se codean con un pasado de tortugas y un presente de finanzas offshore.
Les voy a ser sincero: cuando uno piensa en el Caribe, lo primero que se le viene a la cabeza es una tumbona, un trago y una playa de postal. Y en las Islas Caiman todo eso esta, claro que si, pero el archipielago esconde una sorpresa que a mi me dejo con la boca abierta: un lugar donde uno se mete al agua y las mantarrayas se le acercan a tocarlas. Literalmente a tocarlas.
Las Caiman son tres islas en el Caribe occidental -Gran Cayman, Little Cayman y Cayman Brac- con poco mas de 60.000 habitantes que llegaron desde mas de cien paises. La capital es George Town, que ademas de ser el casco urbano donde atracan los cruceros y se concentran los comercios, es el corazon financiero del territorio: alli funcionan mas de 600 firmas bancarias registradas, lo que le da a estas islas un perfil economico peculiar que convive, y no siempre sin tensiones, con el turismo de playa y de buceo.
Un archipielago con nombre prestado
El nombre de las islas no tiene nada que ver con los reptiles que hoy conocemos como caimanes. A principios del siglo XVI, alrededor de 1503, los exploradores europeos que pasaron por la zona encontraron tal cantidad de tortugas marinas en las costas que bautizaron al lugar como Las Tortugas. Hacia 1530, el nombre se fue corriendo: se empezo a hablar de los caimanes que habitaban las aguas, y asi quedo.
Si estan pensando en ir, les cuento lo que el archipielago ofrece hoy: playas de arena fina y agua tibia, y mas de 230 puntos de buceo repartidos entre las tres islas. Gran Cayman concentra la vida urbana y la playa mas famosa, la llamada Siete Millas, un arenal largo con agua a temperatura casi constante buena parte del ano. Little Cayman y Cayman Brac son las hermanas menores: mas silvestres, menos pobladas, y con sus propios atractivos bajo el agua.
Donde el mar se vuelve habitacion
El buceo es la gran excusa para cruzar el charco. En Gran Cayman los puntos de inmersoin son mas accesibles y hay naufragios historicos para los que les gusta la arqueologia sumergida. Little Cayman, en cambio, es para los que buscan paredones y tuneles: los famosos tuneles y grietas que llevan al arrecife de Bloody Bay, uno de los paredones verticales mas alabados del Caribe. Y en Cayman Brac esta el buque de guerra hundido, un punto donde la historia y los cardumenes de peces se mezclan en una misma bajada.
Mantarrayas que aprendieron a saludar
Lo que a mi mas me conmovio del lugar -y se los cuento porque uno no se cruza con algo asi todos los dias- es el banco de arena donde vive una colonia de mantarrayas acostumbradas a la presencia humana desde hace mas de cuatro decadas. La historia es bien curiosa: empezo cuando los barcos pesqueros de la zona descartaban en ese punto los restos de sus capturas. Las mantarrayas, que son animalos intelgentes, aprendieron que por ahi aparecia comida sin esfuerzo, y nunca mas se fueron.
Hoy la pesca alla esta prohibida, pero las mantarrayas siguen. Los tours llevan a los visitantes hasta el banco de arena, los guias meten a la gente al agua y los animales, que miden entre dos y cinco metros, se acercan, rozan a los turistas y se dejan observar a centimetros de distancia. Los operadores locales les pusieron nombre a cada una, las conocen por sus manchas, y eso le da al encuentro un tono casi personal, como si uno fuera a visitar a una vecina en vez de a un animal silvestre.
Un consejo para el apunamiento: si van a meterse al agua con las mantarrayas, lleven la camara con la correa bien atada a la muneca. El instinto cuando un animal de tres metros se te viene encima es agarrar lo que uno tiene a mano, y si la camara se les va al fondo no la van a recuperar nunca mas. Y no se preocupen por tocarlas: la guia les va a decir cuando y como, los animales estan mas que habituados.
La otra cara: finanzas, domingos largos y gallinas en la calle
George Town no es solo la postal turistica. Es tambien el centro de uno de los principales paraisos fiscales del mundo, con mas de 600 bancos y sociedades financieras registradas en un territorio de poco mas de 60.000 habitantes. Esa mezcla entre caymanas con camisas floreadas y contadores con portafolios le da a la ciudad un caracter que no se ve en otras capitales del Caribe.
La gastronomia refleja la cantidad de origines que conviven en el archipielago: arroz, guisos, pescados fritos y platos picantes conviven en los menus de los restaurantes. Los domingos, despues de la misa en las pequenas iglesias locales, se acostumbra un brunch extendido que se estira hasta bien entrada la tarde, y donde la conversacion fluye mas que el jugo de naranja. Y hay un detalle que me parecio de lo mas pintoresco: las gallinas caminan sueltas por las calles, como si fueran vecinas de toda la vida. Las autoridades incluso debaten de tanto en tanto que hacer con ellas, porque ya son parte del paisaje.
Si me preguntan cuando conviene sacarse la mejor foto del viaje, les digo que no se queden solo en la puesta de sol sobre el mar, que esa la tienen en cualquier lado. La mejor hora para la foto es a la manana temprano, entre las 7 y las 9, cuando la luz todavia tiene esa calidad dorada pero suave, y sobre todo cuando los cruceros todavia no largaron a los miles de turistas que bajan a la capital. Si van a la playa de Siete Millas, madruguen: a partir de las 10 de la manana se llena. Y si la foto que quieren es la del encuentro con las mantarrayas, no hay horario magico: el agua ahi abajo tiene la misma luz todo el dia, asi que disfruten del nado y despues saquen la camara en la superficie, cuando esten de vuelta en el barco y todavia con el corazon acelerado.
