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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Bill Gates pidió en el Vaticano que los gobiernos regulen la inteligencia artificial antes de que sea tarde

El fundador de Microsoft advirtió en una conferencia organizada por la Santa Sede que, sin intervención estatal, la IA va a profundizar las desigualdades y a dejar en manos del mercado herramientas que deberían pensarse para la salud, la educación y el trabajo.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 1 h
Bill Gates pidió en el Vaticano que los gobiernos regulen la inteligencia artificial antes de que sea tarde

Les cuento algo que vengo siguiendo con atención desde hace tiempo y que esta semana dio un paso más: Bill Gates volvió a poner sobre la mesa un tema que a mí, como periodista y como usuario de estas tecnologías, me preocupa de verdad. El fundador de Microsoft participó de un encuentro en el Vaticano y dejó una frase que me parece clave para entender lo que se viene: la inteligencia artificial no es una innovación más, es un punto de inflexión.

Gates sostuvo que estamos ante un cambio de naturaleza distinta al que significó la computadora personal o Internet. Lo dijo textual, en declaraciones recogidas por distintos medios internacionales: "Creo que no estamos prestando atención a los riesgos y que no estamos haciendo lo suficiente para minimizar los daños". Y agregó que la IA se parece "más a un evento evolutivo", porque la humanidad creó un tipo de inteligencia que, en muchos aspectos, iguala o supera la cognición humana.

Por qué los gobiernos tienen que intervenir

El punto central de su planteo es político y económico al mismo tiempo. Gates fue muy claro: "El sector no puede autorregularse", y por eso pidió que sean actores neutrales, en primer lugar los gobiernos, los que marquen el rumbo. Ahora bien, él mismo reconoció que una parte importante de los funcionarios que toman decisiones no termina de comprender con profundidad cómo funcionan estas herramientas, y eso me parece una de las alertas más serias de toda su exposición.

  • Ciberataques más sofisticados y baratos de ejecutar, con fraudes, deepfakes y desinformación a la cabeza.
  • Uso desigual de la tecnología: primero para quienes puedan pagarla, no para quienes más la necesitan.
  • Dependencia del inglés en el entrenamiento de los modelos, que deja afuera a miles de millones de hablantes de otros idiomas.
  • Necesidad de repensar cómo se gravan el trabajo y los impuestos frente a la automatización.
  • Decisiones explícitas sobre qué tareas deben quedar deliberadamente en manos humanas.

Lo que más me quedó resonando del mensaje de Gates es la idea de que las oportunidades no se distribuyen solas. Si uno deja la inteligencia artificial en manos del mercado, terminó su razonamiento, las herramientas más eficaces van a llegar primero a quien las pueda pagar, y no a quien más las necesita. Como ejemplos de usos posibles en países de ingresos bajos y medios mencionó tres casos que vale la pena repasar: médicos rurales que usen un celular como ecógrafo, estudiantes con apoyo pedagógico personalizado y agricultores con recomendaciones adaptadas al suelo y al clima de cada zona.

Mi lectura como periodista

A mí, que llevo años cubriendo tecnología y viajes y su impacto en la vida cotidiana, lo que más me preocupa del planteo de Gates no es el escenario catastrófico, sino el escenario por defecto: el que tenemos si no hacemos nada. Si los gobiernos no se ponen al día, si la sociedad civil no participa y si los usuarios comunes no entendemos qué estamos aceptando cada vez que tocamos "Aceptar términos y condiciones", el reparto de la inteligencia artificial va a salir muy parecido al reparto de tantas otras cosas: para pocos, y con riesgos para todos.

Como consejo, y esto se los digo cada vez que hablamos de una herramienta nueva: apunten a informarse antes de usarla. Lean, comparen, escuchen a gente que sabe y a gente que duda. La regulación se construye desde la sociedad, no sólo desde el Estado.

Si llegaron hasta acá, aprovecho para dejarles mi guiño de siempre: la mejor hora del día para la foto que ilustra esta nota es la primera mañana, con esa luz tibia que todavía no quema y que muestra a la persona o el paisaje como realmente son. Servirá, también, para pensar con más claridad todo lo que esta tecnología está poniendo en juego.

JS

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