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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una semana encapotada: por qué el AMBA no ve el sol y cuándo se espera que vuelva a salir

Un bloqueo atmosférico estacionado sobre el Atlántico mantiene a Buenos Aires y el conurbano bajo un techo de nubes, con lloviznas intermitentes y máximas que no pasan de 18 grados; el alivio llegaría recién la semana que viene.

Por Delfina ColqueComunidades y territorio · · hace 2 d
Una semana encapotada: por qué el AMBA no ve el sol y cuándo se espera que vuelva a salir

Leandro tiene 47 años, vive en San Isidro y trabaja como encargado de un taller mecánico sobre la colectora de la Panamericana. Lo encontré el martes a la mañana, mientras esperaba el colectivo en la parada de la estación, y me dijo, con las manos en los bolsillos y la campera puesta aunque ya estamos en octubre, que estos días lo tienen un poco harto: «Mirá, yo no pido calor, pero un poco de sol ya sería un avance. Salgo de casa oscuro, vuelvo oscuro, y así uno se levanta sin ganas». Lo cito porque su frase resume mejor que cualquier gráfico lo que se vive en el Área Metropolitana de Buenos Aires en esta última semana: una sensación persistente de cielo bajo, humedad encima y térmica que no termina de acomodarse.

Por qué el cielo sigue gris: la explicación del bloqueo

Lo que está pasando tiene nombre técnico y, además, una lógica bastante concreta. Según me explicó el meteorólogo consultado para esta nota, hay un centro de altas presiones estacionado sobre el océano Atlántico que funciona como una suerte de pared invisible: empuja el aire y, al mismo tiempo, impide que otras masas de aire avancen sobre la región. En el lenguaje de los pronósticos, eso se llama bloqueo atmosférico, y lo que provoca en el AMBA es exactamente lo que estamos sintiendo: nubosidad que se queda, viento del este y del sudeste que no rota, y una humedad que se nota en la ropa, en el pelo y en las paredes de las casas.

La consecuencia más visible es que el sol aparece poco y nada. La consecuencia más molesta, para los que madrugan o salen a la tarde, es que la térmica se sostiene baja incluso en horas en las que, en un octubre normal, ya debería sentirse algo de templanza. Las mínimas de la semana se mueven entre 11 y 13 grados y las máximas no pasan de los 18, un rango chico que Meteorología llama amplitud térmica escasa y que explica por qué a las tres de la tarde seguimos con campera puesta.

Cuándo se complica de verdad y cuándo podría empezar a aflojar

  • Miércoles 14: la jornada arranca con mayor inestabilidad y la probabilidad de lluvia supera el 70%; se esperan chaparrones ocasionales con acumulados de hasta 5 milímetros.
  • Jueves 15: se perfila como el día más activo de toda la semana, con chaparrones que podrían dejar hasta 10 milímetros y ráfagas en la zona ribereña de hasta 40 kilómetros por hora.
  • Viernes 16: no llega todavía la mejora; el cielo seguirá mayormente cubierto, con nuevas lloviznas posibles y temperaturas entre 13 y 17 grados.
  • Fin de semana: la probabilidad de lluvia empieza a bajar y podrían insinuarse algunas ventanas de sol, aunque sin confirmarse todavía.
  • Inicio de la semana próxima: recién allí se esperan jornadas más estables y con mayor presencia solar, según la tendencia que manejan los pronósticos extendidos.

En la ribera del Río de la Plata, además, el viento se hace sentir con más fuerza hacia el tramo central de la semana: velocidades sostenidas de entre 10 y 20 kilómetros por hora y ráfagas que pueden tocar los 40. Para los que circulan en moto, para los que salen a correr a la costa o para los que tienen obras a la intemperie, es un dato que conviene tener presente, porque no es un viento fuerte en términos de alerta, pero sí es lo suficientemente constante como para arruinar una tarde en la Costanera.

Desde esta sección, lo que les pido a los lectores del AMBA que me escriben a diario es algo simple: si pueden, reprogramen las actividades al aire libre para el jueves, que es el día más complicado, y aprovechen el viernes para reacomodar lo que quede pendiente, porque entre lloviznas y cielo cubierto tampoco es una jornada para confiarse. Los que tengan que sacar a los chicos a la escuela o ir a trabajar igual, ya saben: campera, paraguas chico en la mochila y paciencia, porque el alivio verdadero, según el material que estuve revisando mientras escribía esta nota, recién asomaría con el arranque de la semana que viene, cuando el bloqueo se mueva y deje pasar, por fin, un poco de aire más templado sobre Buenos Aires y el conurbano.

DC
Delfina ColqueComunidades y territorio

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