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Lunes, 19 de octubre de 2026
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San Antonio de Areco: el pueblo gaucho que se reinventa entre talleres, diseño de autor y una galería a cielo abierto

A poco más de cien kilómetros de Buenos Aires, la capital nacional de la tradición suma un circuito de oficios donde conviven plateros con décadas de historia, joyeras formadas en el exterior y diseñadores textiles que eligen el pueblo para crear. Datos prácticos para ir en colectivo, dónde dormir y los imperdibles del fin de semana.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 1 h
San Antonio de Areco: el pueblo gaucho que se reinventa entre talleres, diseño de autor y una galería a cielo abierto

Les cuento que San Antonio de Areco siempre fue, para mí, una de esas escapadas obligadas cuando uno quiere meterse de lleno en la identidad criolla. A 113 kilómetros de Buenos Aires, el pueblo que Ricardo Güiraldes inmortalizó con Don Segundo Sombra sigue siendo tierra de gauchos, pulperías y jinetes. Pero en los últimos años le creció una cara que me tiene muy entusiasmado: un circuito de talleres artesanales donde plateros, joyeros y diseñadores de autor trabajan piezas únicas, muchas veces en casas que también funcionan como showroom.

Platería y joyería: el oficio que se hereda

Empiezo el recorrido por la casa Draghi, una de las más emblemáticas del pueblo. Juan Patricio Draghi lleva más de cuatro décadas en el oficio. Su padre abrió una joyería en los años cincuenta y fue incorporando la platería a través de distintos aprendizajes. Juan Patricio entró al taller a los doce y hoy, uno de sus hijos también trabaja allí. Lo que me quedó dando vueltas de la charla fue esta idea que les comparto: en el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace, pero para un comprador no experimentado puede ser lo mismo un producto fabricado en una cinta transportadora que otro que lleva una semana de trabajo. La diferencia, me decía, está en la identidad: uno quiere tener una impronta propia en el producto acabado.

“La plata es el metal más bonito del planeta. La gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas.”María Belén Draghi, joyera de autor

A pocas cuadras trabaja María Belén Draghi, hija del platero y maestro soguero Raúl Draghi. Ella volvió al taller paterno después de años de formación en la India, Ecuador y otros destinos, y trajo consigo una mirada propia y una especialización en piedras y esmaltes que se nota en cada pieza. Lo que más me gustó de escucharla es esa defensa de lo imperfecto, que me parece una reflexión que aplica no solo a la joyería sino a casi todo en la vida.

Diseño textil con acento japonés y raíz gaucha

Otro de los hallazgos que me llevé de Areco es Mica Suide y su marca Agave. Llegó al pueblo en 2021 y desde entonces se dedica al estampado textil. Viene de formarse en Japón y cuenta que se fascinó con las prendas gauchescas durante su primera fiesta de la Tradición. Así fue como empezó a estampar boinas, pantalones gauchescos y alpargatas, trabajando principalmente con algodón y lino. Me gustó mucho lo que me anticipó sobre el valor de lo artesanal: con el paso del tiempo será cada vez más valioso comprarse una prenda y verla pintada a mano, hasta con su mancha. Una reflexión que, otra vez, me parece que va mucho más allá del oficio.

Una galería a cielo abierto y datos prácticos para ir

  • Cómo llegar: los pasajes en bus desde Buenos Aires salen desde 14.000 pesos por persona, con salidas frecuentes desde Retiro.
  • Alojamiento: hay hoteles cuatro estrellas desde 229.000 pesos la noche y opciones más económicas en posadas y cabañas del casco histórico.
  • Qué ver: además de los talleres, el pueblo estrenó una galería de arte a cielo abierto que recorre varias esquinas del centro.
  • Cuándo ir: ideal para combinar con la Fiesta de la Tradición, pero el circuito de talleres funciona todo el año.

Como consejo práctico para que no se apunten con el viaje: salgan temprano desde Retiro para aprovechar la mañana en los talleres, porque muchos abren después del mediodía o tienen horarios acotados. Y ya que van a estar ahí, dense una vuelta por la Plaza Ruiz de Areco antes de encarar la vuelta. La mejor hora del día para sacar fotos, se los digo siempre, es esa primera hora de la tarde, cuando la luz empieza a bajar y le da a las paredes de adobe y a las piezas de plata una calidez que de mañana no se consigue. Nos vemos en la próxima escapada.

JS

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