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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Río de Janeiro, la ciudad que mira desde arriba: qué ver, cuánto sale y cómo moverse

El Cristo Redentor con obras hasta 2027, el Pan de Azúcar con sus bondinhos legendarios y una zona portuaria que se reinventó después de 2016. Claves para no perderse nada y reservar a tiempo.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 31 d
Río de Janeiro, la ciudad que mira desde arriba: qué ver, cuánto sale y cómo moverse

Voy a serles sincero: Río de Janeiro se entiende mejor desde arriba. Cuando uno llega y se topa con la inmensidad de la bahía, con esa mezcla de morros, playas y selva urbana que parece salir de una postal, la primera reacción es buscar el ángulo perfecto. Y para eso, la ciudad tiene dos miradores que son casi obligatorios: el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar. Les cuento qué encontrarán en cada uno, cuánto sale subir y qué cambios operativos conviene tener muy en cuenta antes de armar el itinerario.

El Cristo Redentor se planta en la cima del Corcovado, adentro del Parque Nacional da Tijuca, a unos 700 metros sobre el nivel del mar. Desde allá arriba la panorámica es de esas que cortan la respiración: la laguna Rodrigo de Freitas, las playas que se estiran hasta donde llega la vista, los morros que parecen surgir de la nada y la bahía de Guanabara completa, como una enorme media luna azul.

Obras y cupos: a reservar con tiempo

Eso sí, hay un cambio operativo importante que no puede agarrarlos desprevenidos. Las escaleras mecánicas del monumento están en obras hasta mayo de 2027, según el material que estoy manejando. El tramo final hay que hacerlo a pie: son 80 escalones, nada del otro mundo pero conviene saberlo para no llegar con los chicos en brazos o con alguien con movilidad reducida sin haberlo previsto. Además, el cupo diario se redujo a la mitad, así que la reserva anticipada no es un consejo: es una necesidad. El acceso en tren cuesta 26 dólares por persona.

Mi consejo de apuntamiento, y lo digo en serio: compren la entrada con al menos una semana de anticipación, idealmente desde el sitio oficial. Llegan al barrio de Cosme Velho, toman el tren cremallera que empieza a trepar entre la Mata Atlántica y, cuando el verde se abre, aparece el Cristo con los brazos abiertos detrás de una vista que justifica cada minuto de espera.

El Pan de Azúcar y los bondinhos

El otro mirador, el Pan de Azúcar, se sube en los bondinhos, esos teleféricos históricos que tienen más de un siglo de vida. El viaje hace una escala en el Morro da Urca antes de llegar a los 396 metros de altura. La diferencia con el Corcovado es notable: desde acá la perspectiva es otra. Botafogo queda al alcance de la mano, Copacabana se extiende como una franja dorada y la bahía de Guanabara muestra su lado más íntimo.

A mí, si me preguntan, el Pan de Azúcar me resulta más fotogénico al atardecer. Pero eso lo dejo para el final de la nota.

La zona portuaria que renació después de 2016

Ahora bien, Río no es solo miradores. Bajemos al nivel del mar y caminemos por el Boulevard Olímpico, el sector del antiguo puerto que se reinventó a partir de los Juegos Olímpicos de 2016. Lo que antes era un área industrial en decadencia hoy es un paseo peatonal con espacios verdes, museos e intervenciones artísticas que le cambiaron la cara al frente costero.

En la Praça Mauá los espera el Museu do Amanhã, inaugurado en 2015 con el diseño del arquitecto español Santiago Calatrava. El edificio en sí ya es una atracción: líneas curvas, una estructura que parece un barco o un dinosaurio, según desde dónde lo mire. Adentro la propuesta gira en torno al futuro del planeta, la sustentabilidad y el cambio climático. Es un recorrido que apunta a la ciencia y a las consecuencias de las decisiones humanas sobre el ambiente. Salen de ahí con una mezcla de asombro y preocupación que, les aseguro, da para conversar varias horas.

Dónde comer: del rooftop asiático a la mesa francesa

La gastronomía es la otra dimensión fuerte del viaje. En el centro, el rooftop Xian ofrece cocina asiática y japonesa con una vista privilegiada de la ciudad, ideal para una noche distinta. Si bajan hacia la zona sur, en Leblon, sobre la Avenida Niemeyer con acceso directo al Atlántico, L'Étoile trabaja cocina francesa de la mano del chef Jean Paul Bondoux, vinculado al restaurante desde 2014. Y para los que prefieran pastas, pescados y mariscos, el italiano Bene completa la oferta del mismo sector.

  • Xian: cocina asiática y japonesa con vista 360 desde un rooftop en el centro.
  • L'Étoile: cocina francesa clásica en Leblon, con la cocina a cargo de Jean Paul Bondoux.
  • Bene: pastas, pescados y mariscos en la misma zona, para una noche sin sorpresas.

Los números que respaldan el destino

Por último, un dato que habla del momento que vive Río como destino regional. Embratur, la agencia de turismo brasileña, registró que el estado de Río de Janeiro captó el 38% de las reservas aéreas internacionales emitidas con destino a Brasil en los primeros tres meses de 2026, con un crecimiento del 14% frente al mismo período del año anterior. La cifra la dio a conocer Elizandra Demczyszyn, directora de Ventas de la entidad, y deja a las claras que la ciudad sigue siendo la puerta de entrada preferida para el viajero internacional que elige Brasil.

Y ahora sí, la mejor hora del día para la foto: si van al Cristo Redentor, madruguen y suban con el primer tren, apenas sale el sol. La luz dorada sobre la bahía es de esas que no se olvidan. Si prefieren el Pan de Azúcar, lleguen una hora antes del atardecer: la transición del día a la noche sobre Copacabana vale cada minuto de espera. Con esas dos tomas vuelven a casa con la sensación de que Río, en serio, se miró como se merece.

JS

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