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Viernes, 16 de octubre de 2026
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República Dominicana, de fiesta: por qué cada vez más argentinos eligen el Caribe más allá de las postales conocidas

En 2025 viajaron más de 440 mil argentinos y la proyección para este año es superar el medio millón. El país, tercer mercado emisor del mundo para ese destino, abre la puerta a playas, historia y cultura que van mucho más allá del clásico Punta Cana. Una recorrida por Puerto Plata, Juan Dolio y el casco colonial de Santo Domingo.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 4 d
República Dominicana, de fiesta: por qué cada vez más argentinos eligen el Caribe más allá de las postales conocidas

Les cuento de entrada la cifra que me llamó la atención: el año pasado llegaron a República Dominicana 440.212 argentinos, y la proyección para este año es pasar los 500.000. Para que se den una idea de lo que significa, nuestro país es el tercer mercado emisor de turistas del mundo para ese destino, detrás de Estados Unidos y Canadá, según los datos que difundió David Collado, ministro de Turismo dominicano, durante la Feria de Turismo que se hizo en Buenos Aires, donde el país caribeño fue el invitado principal. El funcionario agregó un dato que a mí me sirve como termómetro de cuánto gusta el lugar: los argentinos se quedan en promedio nueve noches, y la enorme mayoría dice que quiere volver. Nueve noches no es un fin de semana largo con pechazos, es una verdadera vacaciones.

Punta Cana manda, pero hay vida mucho más allá

Punta Cana sigue siendo el destino más elegido y eso no es casualidad: concentra la mayor cantidad de hoteles del país y uno de los aeropuertos con más movimiento del Caribe entero. Pero la propuesta se estira hacia otros lugares que vale la pena tener en el radar. Puerto Plata, sobre la costa atlántica, tiene playas muy bien organizadas con infraestructura turística ya consolidada. Y Juan Dolio, a pocos kilómetros de Santo Domingo pero mirando al mar Caribe, ofrece aguas calmas y la ventaja extra de estar cerca de la capital, ideal para una escapada que combine playa y ciudad.

Santo Domingo: un casco colonial que es patrimonio de todos

Si hay algo que a mí me voló la cabeza es la Zona Colonial de Santo Domingo, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Ahí están la Catedral Primada de América, la más antigua del continente, y la Calle Las Damas, considerada la primera calle pavimentada del Nuevo Mundo. El nombre de esa arteria viene de las damas de la corte de María de Toledo, la esposa de Diego Colón, que la recorrían cada tarde. No es un dato menor: estamos pisando la calle más vieja de América.

Entre los edificios del siglo XVI se lucen el Alcázar de Colón, que fue residencia del hijo de Cristóbal, y la Fortaleza Ozama, la construcción defensiva europea más antigua de América. También está el Panteón de la Patria, que originalmente fue un templo jesuita y hoy guarda los restos de los héroes nacionales dominicanos. Todo el barrio está pasando por un proceso de restauración que va desde fachadas de iglesias y museos hasta viviendas de barrios tradicionales como San Antón y Santa Bárbara. Es habitual cruzarse con edificios cubiertos por andamios esperando su reapertura como museos, lo que le da al recorrido un encanto de obra en marcha.

Comer, beber y bailar: la otra mitad del viaje

La experiencia dominicana no se agota en playas e historia. El merengue suena en todos lados, el mofongo y el sancocho son los platos típicos que hay que probar al menos una vez, y existen recorridos por fábricas de ron y bares especializados en mamajuana, ese trago tradicional de la isla que se prepara con hierbas, miel y ron, y que muchos se animan a llevarse como souvenir líquido.

Consejos de apunamiento para esta nota

  • Si van a Punta Cana y les gusta la playa, lleven protector solar reef-safe: las olas mueven arena y pican los ojos, así que unas gafas de agua valen oro.
  • A Santo Domingo vayan con calzado cómodo y liviano: el adoquinado de la Zona Colonial es precioso pero castigador para los pies después de dos horas caminando.
  • Si incluyen Juan Dolio en la ruta, reserven al menos una noche en un hotel con piscina: la playa es linda pero entrar y salir del agua varias veces al día termina cansando.
  • Prueben el sancocho un día de lluvia o nublado, que es como se acostumbra en la isla: la combinación de calor espeso y aire fresco no tiene reemplazo.
  • Contraten los tours a las fábricas de ron con traslado incluido: las degustaciones son generosas y mejor no estar manejando después.

Para quienes están pensando en armar el viaje, mi recomendación siempre es la misma: armen un itinerario que combine al menos tres destinos en el país, porque la variedad es lo que vuelve especial a República Dominicana. La mejor hora del día para la foto en Santo Domingo es el atardecer sobre la Calle Las Damas: la luz dorada baja justo sobre los muros coloniales y deja una postal que en la pantalla se ve distinta a todo lo demás.

JS

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