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Martes, 20 de octubre de 2026
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Por qué dos hermanos criados bajo el mismo techo pueden recordar infancias tan distintas

La edad de los padres, su historia personal y el lugar que ocupa cada hijo en la familia moldean memorias que parecen no coincidir. Una psicóloga ayuda a entender un conflicto frecuente entre hermanos adultos.

Por Delfina ColqueComunidades y territorio · · hace 42 min
Por qué dos hermanos criados bajo el mismo techo pueden recordar infancias tan distintas

Me lo dijo la semana pasada Inés, desde su casa en el paraje La Querencia, mientras tomábamos mate en la galería: “Con mi hermano dormimos toda la vida abajo del mismo techo, pero cuando nos sentamos a recordar la infancia, parece que hablamos de dos familias diferentes”. Lo que Inés cuenta no es raro ni es señal de mala memoria. Es, según especialistas, una de las cosas más comunes que pueden pasar entre hermanos que, aun compartiendo apellidos y mesa, no compartieron la misma infancia.

Crecer en la misma casa no garantiza haber crecido juntos de la misma manera. La edad de los padres, su situación económica, su salud y el momento personal que atravesaban cuando nació cada uno pesan mucho más de lo que uno imagina a simple vista.

Los padres cambian con cada hijo que llega

Un padre o una madre de 25 años no es la misma persona a los 40. Entre un nacimiento y otro pueden haber pasado duelos, crisis de pareja, dificultades económicas, cambios de trabajo o problemas de salud. Cada hijo, entonces, llega a una versión distinta de sus viejos.

“Los padres no son exactamente los mismos con cada hijo. Ellos también cambian, atraviesan duelos, crisis, separaciones, dificultades económicas, cambios laborales y transformaciones en la pareja.”Ana Paula Rivadero, psicóloga

A eso se suma el lugar que cada hijo ocupa desde chico en la dinámica familiar. No todos cumplen el mismo rol: el responsable, el sensible, el que necesita ayuda, el exitoso, el rebelde. Esos papeles se van armando temprano y tiñen la experiencia cotidiana, además de la forma en que cada uno procesa lo que vive.

  • Un estudio publicado en la revista The Journals of Gerontology entrevistó a 1.369 adultos de 498 familias y encontró que la mayoría de los hermanos criados en el mismo hogar recuerda de manera diferente el vínculo con sus padres durante la infancia.
  • Las mayores diferencias aparecen en cómo cada uno percibió el afecto recibido, la disciplina y los conflictos.
  • Esas diferencias se notan más en la adultez, cuando los hermanos se sientan a comparar recuerdos y descubren que sus versiones no encajan.
  • La psicóloga Ana Paula Rivadero sugiere dejar de pelearse por quién tiene razón y empezar a preguntarse qué significa para cada uno lo que recuerda.

En la comunidad donde crecí, varias familias me confiaron escenas parecidas: hermanas que discutían acaloradamente en una reunión porque una se acordaba de un padre cariñoso y la otra, de un padre distante, y las dos estaban diciendo una verdad. Lo que la especialista plantea es que el conflicto no surge porque una mienta y la otra diga la verdad, sino porque ambos vivieron experiencias genuinamente distintas a partir de hechos compartidos.

La comunidad de La Querencia viene pidiendo hace tiempo que se hable de esto en las escuelas y en los centros de salud del paraje, para que los hermanos se acerquen en vez de pelearse cuando afloran los recuerdos. Lo que la familia le pide al sistema de salud, según me transmitieron, es que se habiliten espacios de escucha donde se pueda trabajar esa memoria compartida sin tener que definir quién dijo bien las cosas.

DC
Delfina ColqueComunidades y territorio

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