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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando el pan blanco pesa más que el azúcar: lo que reveló un estudio sobre los carbohidratos refinados

Un ensayo de la Universidad de Nueva York volvió a poner en el centro de la discusión a los almidones de cereales refinados y mostró que, al reintroducir hidratos después de una dieta baja, generan mayor activación inmunitaria que los azúcares añadidos.

Por Delfina ColqueComunidades y territorio · · hace 35 d
Cuando el pan blanco pesa más que el azúcar: lo que reveló un estudio sobre los carbohidratos refinados

Yo no esperaba que el dato apareciera así, pero ahí estaba, en una de las líneas del paper publicado por Cell Press Blue: cuando personas que habían bajado de peso con una dieta muy baja en carbohidratos empezaban a reincorporar hidratos, no todos los alimentos parecían comportarse igual en el cuerpo. La diferencia fue tan marcada que el estudio la describió como una señal de alarma inmunológica. Y esa señal no vino del azúcar, sino del almidón refinado.

El equipo de NYU Langone Health trabajó con 54 adultos de entre 18 y 50 años, con sobrepeso u obesidad y sin antecedentes cardiovasculares ni diabéticos. Todos atravesaron primero una etapa de pérdida de peso con una dieta muy baja en carbohidratos y un déficit calórico del 40%, hasta alcanzar alrededor del 15% de reducción del peso corporal. Después de ese primer tramo, llegó la fase central del experimento.

Tres grupos, una misma cantidad de calorías

Los participantes fueron distribuidos en tres grupos durante diez semanas. Todos consumían la misma cantidad de calorías. Uno siguió con la dieta baja en carbohidratos. Los otros dos pasaron a planes con igual reparto de macronutrientes, 57% de carbohidratos, 25% de grasas y 18% de proteínas, pero con una diferencia clave: en uno, el 20% de la energía diaria provenía de almidones de cereales refinados; en el otro, de azúcares añadidos.

De los 54 iniciales, 44 completaron esa fase. Y los análisis inmunológicos dejaron ver algo que los investigadores no pasaron por alto: el grupo que volvió a comer almidón refinado mostró mayores señales de activación del sistema inmunitario periférico que el que consumió azúcares añadidos y que el que sostuvo la restricción.

  • Cambios en la proporción de células NK (asesinas naturales).
  • Aumento de la activación de monocitos, células T, células dendríticas y neutrófilos.
  • Niveles más altos de adipsina, una proteína vinculada al sistema del complemento.
  • Confirmación por transcriptómica de vías inmunitarias y metabólicas reguladas al alza.
DC
Delfina ColqueComunidades y territorio

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