Monster: la rareza de un anime de 74 capítulos que Naoki Urasawa no dejó recortar
La adaptación del thriller de Naoki Urasawa estrenada en 2004 llegó a la pantalla con una condición puesta por el propio autor: trasladar el manga completo, sin omitir capítulos ni escenas. El diseñador de personajes Shigeru Fujita recordó cómo fueron esas reuniones y qué indicaciones llegaron sobre el protagonista Kenzo Tenma.
Dicen que las obras largas se cuidan solas, y las cortas se cuidan de a ratos. Monster, la serie animada que Madhouse estrenó en 2004 a partir del manga de Naoki Urasawa, es de las primeras: 74 episodios que llegaron a la pantalla con una condición puesta por el propio autor, algo poco habitual en una adaptación japonesa de esa escala. Yo quiero contar acá cómo se construyó ese pedido, por qué el creador estuvo tan encima del proceso y qué le pidió al equipo sobre el protagonista, el doctor Kenzo Tenma.
Para entender el caso hay que ordenar tres nombres. Urasawa es el autor del manga, que se publicó entre 1994 y 2001. Madhouse fue el estudio que se hizo cargo de la animación. Y Shigeru Fujita fue el diseñador de personajes, la persona encargada de definir cómo se verían los protagonistas en pantalla. Entre el final de la historieta y el estreno de la serie pasaron tres años, un tiempo en el que se decidió el alcance del proyecto.
La condición de Urasawa antes del primer dibujo
Fujita recordó que Masao Maruyama, al frente de Madhouse, planteó las cosas con mucha claridad antes de empezar a producir. La autorización para adaptar Monster estaba atada a un compromiso: trasladar íntegramente el manga, todos los capítulos, sin descartar escenas ni diálogos. No había margen para recortar. Esa decisión marcó de entrada el tono del trabajo y la cantidad de episodios que terminaría teniendo la serie.
El compromiso fue más allá del papel. Urasawa participó en numerosas reuniones con el equipo de producción a lo largo del proceso, y no se trató de una presencia decorativa. En esos encuentros dio indicaciones precisas sobre escenas puntuales, con especial atención a cómo se movía y se expresaba Tenma, el neurocirujano cuya trayectoria es el eje del relato.
La cabeza baja y la espalda curvada de Tenma
Hay un detalle físico que Fujita mencionó y que sirve para medir hasta dónde llegaba la mirada del autor. Desde un determinado momento de la historia, Tenma debía aparecer con la cabeza baja y la espalda curvada. No era un capricho estético: la postura del personaje acompañaba lo que le iba pasando por dentro, y Urasawa quería que se notara en el dibujo. Esa intervención muestra que el mangaka no se limitó a autorizar el contenido, sino que se metió también en la forma de mostrar al protagonista y sus gestos.
Como consecuencia de ese pacto inicial, la serie se desarrolló sin episodios de relleno. Monster forma parte, junto con Yawara!, Master Keaton y Pluto, de las obras de Urasawa que fueron llevadas a la animación, pero es la que más ajustó el reloj entre la historieta y la pantalla. Ahí está, pienso, parte de su valor para los lectores: la adaptación completa y la mano del creador sobre el personaje principal son rasgos que hoy se cuentan cuando se repasa su recorrido de producción.
Lo que se siente al verla hoy
Cuando uno se sienta a verla con el mapa del manga ya conocido, lo que más llama la atención no es el ritmo ni el virtuosismo del dibujo, sino la sensación de que nadie pasó por encima del material. Yo lo sentí así mientras la recorría: había una voluntad de respetar al lector de la historieta, de no traicionarlo con recortes ni con atajos. Esa es, a mi entender, la rareza que todavía distingue a Monster dentro de la animación japonesa de su época. Y deja una pregunta abierta, casi de sobremesa: a la hora de adaptar un manga largo, qué valorás más, ¿la fidelidad al original o la libertad del estudio para resumir?
