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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Maciel rompió el silencio en el juicio por Loan y dejó al tribunal con más preguntas que respuestas

El excomisario de Corrientes declaró este jueves ante el Tribunal Oral Federal y se convirtió en el primer imputado en hablar en el debate oral. La Fiscalía le adjudica cuatro irregularidades graves en las primeras horas tras la desaparición del chico, mientras la causa sigue sacudiendo a todo el país.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 35 d
Maciel rompió el silencio en el juicio por Loan y dejó al tribunal con más preguntas que respuestas

Dicen por estas tierras que cuando alguien mucho tiempo callado por fin abre la boca, más vale estar atentos, porque o se sincera de verdad o se enreda peor que bagre en red ajena. Y eso, justamente, fue lo que terminó pasando este jueves en los pasillos de la Justicia federal de Corrientes, donde el excomisario Walter Maciel hizo algo que ninguno de los otros acusados había hecho hasta ahora: declarar. Sí, tomó la palabra ante el Tribunal Oral Federal, se sentó frente a los jueces y habló, mientras el reloj corría y la mañana se consumía más rápido de lo previsto.

Lo que muchos no terminaron de entender es por qué la jornada terminó antes del mediodía, con sabor a poco y con la sensación de que hubo que acomodar la agenda entera para que este hombre pudiera decir lo que tenía para decir. El presidente del tribunal, Fermín Amado Ceroleni, lo había anticipado el miércoles al cierre de la audiencia anterior, con una claridad que no dejó lugar a dudas: el tribunal había tomado una decisión, la del jueves, para hacer lugar al pedido que el propio Maciel formulara la semana anterior, cuando dijo que quería declarar. Y agregó, casi como quien pide paciencia, que el tiempo requerido no era menor y que, por eso, la sesión finalizaría a las 11:45, sin extenderla un minuto más.

Cuatro irregularidades que le achaca la Fiscalía

Para entender la dimensión de lo que se juega en esta declaración hay que retrotraerse unos meses, hasta aquel 13 de junio que a esta altura ya parece una herida abierta en la memoria colectiva del país. La acusación que pesa sobre Maciel es pesada como una losa: partícipe necesario en el ocultamiento del menor. La Fiscalía no habla de un simple error administrativo ni de un descuido comprensible. Lo que enumera son, al menos, cuatro conductas puntuales que habrían marcado las primeras horas de la búsqueda y que, según la teoría del caso, terminaron favoreciendo el ocultamiento de Loan Peña.

  • Una demora inicial en la activación del operativo de búsqueda, que habría consumido tiempo clave en las primeras horas tras la desaparición.
  • El presunto cambio de anotaciones en el libro de guardia de la comisaría, lo que abre interrogantes sobre qué se escribió, qué se borró y por qué.
  • El retiro de los rastrillajes tras una falsa alarma, decisión que alejó a los buscadores del lugar en un momento sensible.
  • El manejo de la escena donde fue hallada una zapatilla del niño, lo que podría haber alterado pruebas fundamentales.

Esa enumeración no es menor. Cada uno de esos puntos tiene nombre y apellido dentro del expediente, y lo que Maciel pueda haber dicho este jueves sobre cada uno de ellos seguramente va a ser analizado con lupa por las querellas y por la propia Fiscalía durante los próximos días. No alcanza con declarar: hay que sostener lo declarado frente a un expediente que viene siendo reconstruido declaración tras declaración, pericia tras pericia.

La palabra de Laudelina y lo que dijo sobre Maciel

En las jornadas previas, otro testimonio había sacudido la sala: el de Laudelina Peña, la tía del niño, que declaró entre lágrimas y pidió perdón por las versiones falsas que había brindado con anterioridad. La mujer fue clara al afirmar que esas declaraciones falsas no fueron decisión propia, un detalle que reabre un frente de investigación que ya había generado mucho ruido en su momento. Laudelina también negó haber participado en cualquier accidente o en la sustracción de pertenencias del menor, un punto sobre el cual la causa llevaba meses dando vueltas.

“Al regresar a la casa encontré una camioneta policial y el excomisario me esperaba en una cortada. Me dijo que todavía no podían tomar la denuncia porque debía transcurrir un día desde la desaparición.”Laudelina Peña, tía de Loan, en su declaración anterior ante el tribunal

La mujer reconstruyó además el inicio de aquella jornada maldita: contó que llegó cerca de las 8.15 a la casa de la abuela de Loan, donde todo había empezado, y que después del almuerzo, alrededor de las 14, parte del grupo se fue al monte a buscar naranjas. Esa misma tarde, ya entrada la noche, la denuncia todavía no se podía radicar. Y esa demora, que la propia Laudelina le adjudica a Maciel, es una de las columnas vertebrales de la acusación que hoy enfrenta el excomisario.

También mencionó un detalle que suena casi de novela pero que en Corrientes, tierra de santos populares y velorios que se extienden hasta el amanecer, no sorprende tanto: que el excomisario entró a la vivienda y entabló una conversación con la madre de Laudelina sobre fútbol y devoción religiosa mientras la búsqueda del chico seguía en curso. Una imagen que, si se la mira con detenimiento, dice mucho más de lo que parece. Porque mientras en el monte las linternas se movían de un lado a otro buscando a un nene de cinco años, en la cocina de la casa se hablaba de santos y de pelota.

Lo que declaró Maciel este jueves todavía no se conoce en detalle, porque la jornada terminó antes del mediodía por una actividad del tribunal que no podía postergarse, según se informó oficialmente. Pero lo que ya queda claro es que el silencio que había mantenido hasta ahora se rompió, y eso, en un juicio de estas características, siempre es un dato. Algunos esperaban una confesión; otros, un descargo técnico; otros, lisa y llanamente, un intento de desligarse de las cuatro irregularidades que le achaca la Fiscalía. Lo concreto es que ahora la pelota pasa al otro lado de la mesa, y serán los jueces, los fiscales y las querellas los que evalúen si lo que dijo este hombre alcanza para responder las preguntas que lleva meses formulándose todo un país.

Yo, que vengo siguiendo esta causa desde el primer día con el mismo dolor de cualquier vecino de Corrientes, no puedo evitar pensar que cada declaración que se suma al expediente es un paso más en una camino que todavía no tiene destino cierto. Loan no aparece, y mientras no aparezca, todo lo demás —las pericias, los testimonios, los careos, las declaraciones de los imputados— no son más que intentos de reconstruir lo que pasó en esas horas oscuras. Maciel habló. Y eso, en medio de tanto silencio, ya es bastante. Ahora habrá que ver si lo que dijo alcanza para esclarecer algo, o si simplemente le abre la puerta a más interrogantes. La Justicia, como dicen los viejos por aquí, tiene sus tiempos. Y a veces, esos tiempos se parecen demasiado a los del monte cuando cae la noche y uno ya no sabe si avanza o se queda quieto.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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