Pity Álvarez a la espera del dictamen que puede redefinir un juicio que ya no tiene certezas
El Tribunal Oral 29 recibió la evaluación médica del músico y debe resolver cómo sigue la causa por el homicidio de Cristian Díaz, ocurrida en 2018. Mientras tanto, el rockero sigue internado en una clínica de Castelar.
Dicen que las cosas que uno no puede nombrar suelen ser las que más pesan, y algo de eso se siente al pasar por la puerta del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29 estos días, donde el juicio a Pity Álvarez parece haberse transformado en una historia que se escribe a la sombra de un dictamen que todavía no llegó pero que ya condiciona todo lo demás. La causa, que investiga el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en julio de 2018, quedó formalmente suspendida hasta que los jueces resuelvan, sobre la base del informe pericial que acaban de recibir, si el músico está en condiciones de continuar siendo juzgado con todas las garantías constitucionales que le corresponden a cualquier ciudadano de este país.
Antes que el show, importa entender de qué se trata: acá no se discute únicamente el peso de la ley, sino algo más delicado todavía, que es la posibilidad real de que una persona pueda sentarse en un banquillo, escuchar cargos, declarar si quiere hacerlo y entender lo que le está pasando a su alrededor, sin que su estado de salud termine siendo un obstáculo. Esa evaluación, que se hizo en el medio de la discusión oral, es la que ahora tiene la palabra.
Un juicio que arrancó en agosto y se fue desmalezando
El debate oral había comenzado el 10 de agosto y llevaba acumulados 12 encuentros en los tribunales, de los cuales Pity Álvarez había estado presente en 8, de manera intermitente, con idas y vueltas que ya habían encendido las alarmas del proceso. Hubo audiencias que se cortaron, declaraciones que quedaron a medio camino y hasta una descompensación que terminó con el músico en el Hospital Fernández, antes de continuar su recuperación en el Hospital Tornú, y finalmente en una clínica psiquiátrica de Castelar, adonde fue trasladado por disposición de un juzgado civil.
Para esta nueva revisión, el fiscal general Sandro Abraldes acercó un material sensible: tres videos con declaraciones del propio acusado, que los profesionales debían sumar al análisis. La defensa, por su parte, propuso a los peritos de su parte para que el examen no quedara de un solo lado. El objetivo declarado fue tener una mirada lo más completa posible antes de tomar una decisión que, como se sabe, puede inclinar la causa hacia un costado o hacia el otro.
- Una entrevista a Pity Álvarez realizada por la periodista Florencia Rodríguez el 26 de agosto, en la antesala del tribunal.
- Declaraciones del 2 de septiembre, grabadas cuando recibió el alta del Hospital Fernández tras descompensarse durante una audiencia.
- Una conversación telefónica que mantuvo con Moria Casán el 29 de septiembre, mientras estaba internado en el Hospital Tornú, donde habló de su situación judicial y de las dificultades para conectarse a una audiencia.
En el examen participaron un psicólogo y un psiquiatra del Cuerpo Médico Forense, junto con los psiquiatras Rafael Herrera Milano y Enrique Gallego, designados por la defensa. El músico concurrió acompañado por sus abogados y por su madre, en una entrevista clínica de carácter confidencial cuyo contenido todavía no fue volcado formalmente al expediente.
La decisión que se viene
Una vez que el dictamen quede incorporado al expediente, el Tribunal Oral 29 deberá definir los pasos a seguir. Son varias las alternativas que puede barajar: desde la reanudación del debate oral en su modalidad tradicional hasta una posible suspensión por tiempo indeterminado, pasando por otras figuras contempladas en el Código Procesal Penal para casos en los que la salud del acusado resulta un escollo concreto. Lo que ocurra marcará, sin exagerar, el pulso de una causa que ya lleva más de seis años abierta y que, por momentos, parece más una pulseada con la historia clínica que con la justicia misma.
Yo, mientras tanto, no puedo dejar de pensar en lo contradictorio de este tiempo que nos toca: un rockero que supo llenar estadios y despertar pasiones en miles de personas, hoy internado a la espera de un peritaje que decida si puede pararse frente a sus jueces. La vida, como se ve, no se mide solo en luces y escenarios; también se mide en informes firmados, en audiencias suspendidas y en familias que esperan una respuesta. Y acá, a pesar de las diferencias, convengamos en algo: hasta que el tribunal no se expida, lo único cierto es que el reloj sigue corriendo.
