Las propiedades porteñas con vista al verde cotizan hasta un 30% por encima del promedio de su zona
Un relevamiento de la plataforma Roomix identificó los seis barrios de la Ciudad con mayor cobertura de espacios verdes caminables y midió el impacto en los valores de alquiler y compraventa. Palermo lidera el ranking y Parque Patricios se posiciona como la alternativa más económica del grupo.
Vivir a metros de un parque tiene precio en la Ciudad de Buenos Aires. Un relevamiento de la plataforma Roomix sobre los seis barrios porteños con mayor cobertura de espacios verdes accesibles a pie concluyó que las unidades con frente directo a plazas o parques se alquilan, en promedio, entre un 10% y un 20% por encima de propiedades equivalentes dentro del mismo barrio. En los casos más extremos, la diferencia trepa hasta un 30%, de acuerdo con los datos difundidos por la compañía.
El informe se construyó a partir del relevamiento de áreas verdes públicas —plazas, parques y jardines botánicos— dentro de un radio caminable estándar y, sobre esa base, comparó los valores de oferta de monoambientes y departamentos de dos ambientes publicados en la plataforma. La metodología contempló exclusivamente variables objetivas: superficie del espacio verde, distancia y orientación de las unidades respecto del pulmón verde y precio de lista, sin intervenir otros atributos edilicios como antigüedad, piso o amenities.
Palermo, en la cima del ranking
Palermo encabeza la lista con más de 130 hectáreas de espacios verdes públicos en radio caminable, distribuidas entre el Parque 3 de Febrero, el Jardín Botánico, el Ecoparque y un entramado de plazas barriales. Las unidades con vista directa a los Bosques de Palermo registran valores entre un 20% y un 30% superiores a las del interior del barrio. En el segmento de alquiler, un monoambiente se mueve entre 650.000 y 1.000.000 de pesos mensuales y un dos ambientes, entre 900.000 y 1.400.000.
- Belgrano: segundo en el ranking, con las Barrancas y el Bajo de Belgrano como principales pulmones. Los alquileres arrancan en 600.000 pesos para un monoambiente y llegan a 1.300.000 para un dos ambientes.
- Caballito: Parque Rivadavia como referencia central. Los departamentos con vista al parque muestran una prima de entre 15% y 20% frente a unidades equivalentes sin esa orientación. Un monoambiente parte de 500.000 pesos y un dos ambientes, de 700.000.
- Nuñez y Saavedra: perfil residencial, con acceso al Parque Saavedra y la Costanera Norte. Un dos ambientes se alquila entre 700.000 y 1.050.000 pesos y las casas con jardín pueden superar 1.700.000 mensuales.
- Villa Urquiza: cierra el grupo con el Parque Centenario como ancla. Alquileres de 450.000 a 680.000 pesos para monoambientes y de 630.000 a 950.000 para dos ambientes.
- Parque Patricios: la opción más accesible del ranking, con un monoambiente entre 380.000 y 580.000 pesos y un dos ambientes entre 530.000 y 800.000, valores sensiblemente por debajo del promedio de la zona norte.
Comparado con la campaña anterior, el informe muestra una marcada aceleración de los valores en los barrios con mayor dotación de verde, en línea con un proceso de encarecimiento generalizado que afecta a toda la Ciudad. Cuando se lo coteja con la oferta de Bolivia, donde los valores inmobiliarios responden a dinámicas macroeconómicas distintas, la brecha se vuelve aún más notoria: los alquileres porteños con vista a parques se ubicaron muy por encima de los registros disponibles en las principales ciudades del vecino país.
El verde no es el único factor
Desde Roomix, la analista Candela sostuvo que "el verde es un diferencial muy fuerte, pero no explica la totalidad del precio: conectividad, servicios, oferta disponible y estado edilicio también pesan en la valuación final de una propiedad". La aclaración apunta a evitar lecturas lineales: dentro de un mismo barrio, una unidad con vista a un parque puede cotizar muy por encima de otra equivalente ubicada a pocas cuadras, pero sin esa orientación. El relevamiento, en definitiva, confirma que la cercanía al espacio verde funciona como un componente estructural del precio inmobiliario porteño, con un piso del 10% y un techo del 30% sobre la media de cada zona.
