La inteligencia artificial gana terreno en hospitales, campos y laboratorios según la última lectura de Bill Gates
El cofundador de Microsoft repasó aplicaciones concretas de la IA en salud, agricultura y ciencia, y advirtió sobre las desigualdades de acceso y el impacto en el empleo como condicionantes para ampliar sus beneficios.
La detección temprana de una urgencia neurológica a partir de un estudio médico se convirtió en uno de los ejemplos más comentados por Bill Gates en su última publicación sobre el presente de la inteligencia artificial. El cofundador de Microsoft mencionó a Viz.ai, una plataforma implementada en cerca de dos mil hospitales de Estados Unidos para reconocer accidentes cerebrovasculares y otras situaciones que demandan atención inmediata.
Gates vinculó ese caso con un déficit habitual en los centros de salud de menor porte: la escasez de especialistas disponibles en el lugar para evaluar emergencias. Para el empresario, la IA puede cubrir esa brecha y, al mismo tiempo, respaldar el trabajo cotidiano de los profesionales de atención primaria en tareas como la orientación de diagnósticos, el seguimiento de pacientes fuera del consultorio y la explicación de resultados de estudios o de indicaciones de medicamentos.
Salud mental, campo y ciencia, en la mira
- En salud mental, Gates planteó usos ante la falta de consejeros, psiquiatras y profesionales especializados en adicciones, como una respuesta tecnológica a la escasez de recursos humanos.
- En agricultura, destacó el potencial de la IA para acercar información meteorológica confiable, recomendaciones sobre semillas, manejo de enfermedades en plantas y animales, y mejoras en el suelo a productores con poco acceso al asesoramiento técnico.
- En investigación científica, mencionó la utilidad de revisar grandes volúmenes de publicaciones para identificar patrones y elegir experimentos, con aplicaciones que van desde la búsqueda de tratamientos contra el cáncer hasta el estudio de la energía nuclear.
En el plano agrícola, el fundador de Microsoft sostuvo que estas herramientas podrían ayudar a incrementar la producción frente al crecimiento demográfico y las dificultades que impone el cambio climático. Ubicó al campo detrás de la salud entre los sectores donde espera transformaciones rápidas en países de bajos ingresos, aunque presentó ese horizonte como una perspectiva de desarrollo todavía en construcción.
Para el caso argentino, el interés se concentra en la traducción de estos ejemplos a sistemas de salud con recursos limitados y a economías regionales donde la asesoría técnica no siempre llega a tiempo. Productores consultados por este medio, como Mariana, extensionista de una cooperativa del norte bonaerense, coincidieron en que la disponibilidad de información confiable suele marcar la diferencia entre una campaña agrícola y la siguiente, y que cualquier herramienta que reduzca esa asimetría es vista con expectativa, aunque todavía con cautela por el costo de adopción.
Gates también advirtió que la expansión de la inteligencia artificial requiere ocuparse de dos frentes simultáneos: las desigualdades de acceso a la tecnología y los efectos sobre el empleo. La combinación de ambos factores, según planteó, define si los beneficios llegan de manera amplia o se concentran en un grupo reducido de usuarios, empresas y países.
Te puede interesar
