Jeremy Allen White se postula para encarnar a Gene Wilder y reinventar el rostro del cine cómico clásico
El protagonista de The Bear dice en público que sería un honor ponerse en la piel del actor de Un mundo de fantasía, mientras el proyecto de Dito Montiel sigue buscando a su figura central sin fecha de estreno.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en Hollywood a veces terminan siendo el primer borrador del casting. Cuando todavía no hay nadie sentado en la silla del director con la lapicera en la mano, ya está el público haciendo su propia selección en la mesa del bar, mirando fotos y señalando parecidos. Eso es exactamente lo que viene pasando desde hace un par de años con Gene Wilder y un actor de Chicago que hoy tiene a la industria pendiente de cada movimiento suyo: Jeremy Allen White, el chico de The Bear, el que se puso en la piel del joven Bruce Springsteen en Deliver Me From Nowhere, acaba de levantar la mano y decir, miren, yo estoy, dénme un lugar.
La chance existe y no es un rumor de pasillo. El biopic sobre Gene Wilder, el hombre que hizo reír a varias generaciones como el doctor Frankenstein de El jovencito Frankenstein y como el Willy Wonka de 1971, tiene luz verde desde junio, está en manos del director Dito Montiel y se piensa como un retrato dramático, nada de musical al estilo de los últimos biopics que convierten la vida del protagonista en un coro permanente. Es decir, la idea es contar a Wilder en serio, sin cantitos, sin coreografías que compitan con el recuerdo de sus comedias.
La declaración que cambió la conversación
Lo que movió el avispero fue una entrevista en el programa estadounidense TODAY, donde White fue consultado por el proyecto sin demasiados rodeos. Y lejos de esquivar el tema, el actor lo abrazó con una sinceridad que uno no siempre ve en estas ruedas de prensa. Contó que El jovencito Frankenstein figura entre sus primeros recuerdos del cine, describió a Wilder como un genio y remató con una frase que ya quedó dando vueltas en redes: estoy esperando que me llamen.
“Totalmente. Sería un honor. El jovencito Frankenstein es uno de mis primeros recuerdos sobre el cine. Sillas de montar calientes, era un genio. Le adoro, siempre le adoré. Estoy esperando que me llamen.”Jeremy Allen White, en el programa TODAY
Lo más jugoso del asunto es que White también salió a apagar un rumor que lleva años circulando entre los fans. Mucha gente, al ver las fotos, da por hecho que hay un parentesco, algún tío abuelo compartido, una rama del árbol familiar que conecta Chicago con Milwaukee. El propio actor lo desmintió con una sonrisa cansada de tener que explicarlo: no tengo relación con Gene Wilder, creo que lo piensa mucha gente. Es el precio que se paga cuando el parecido físico cruza la raya de lo razonable.
Qué se sabe del biopic y qué falta decidir
- El proyecto está dirigido por Dito Montiel, realizador estadounidense de origen con trayectoria tanto en cine como en guion.
- Recibió luz verde en junio de este año y se perfila como un biopic dramático, no como un musical al estilo de los últimos exponentes del género.
- El casting del papel protagónico todavía no está confirmado y no hay fecha de estreno anunciada.
- Jeremy Allen White se postuló en público, pero reconoció que nadie del equipo lo contactó formalmente hasta ahora.
- El actor acumula experiencia reciente en biopics tras interpretar al joven Bruce Springsteen en Deliver Me From Nowhere, de Scott Cooper.
Si uno mira el recorrido de White en los últimos dos años, la postulación no suena caprichosa. Venía del understatement de The Bear, donde construyó un chef torturado que le valió reconocimiento crítico, y se animó después a meterse en el cuero de Springsteen en plena Nebraska pre-fama, una película que no fue un exitazo en la taquilla pero que dejó claro que el actor sabe habitar figuras de peso sin dejarse aplastar por la sombra del original. El biopic sobre Wilder exige algo parecido: capturar la dulzura, la vulnerabilidad, el timing cómico y, al mismo tiempo, la melancolía de un hombre que detrás del histrionismo guardaba una vida personal mucho más callada.
Por qué Wilder sigue siendo un terreno delicado
Cualquiera que se siente a escribir sobre Gene Wilder sabe que está caminando por un campo minado emocional. Wilder, fallecido en 2016, construyó un personaje artístico enorme a fuerza de precisión quirúrgica, física y vocal, y detrás de escena llevó una vida atravesada por el duelo, por el Alzheimer que se llevó a su tercera esposa y por un cáncer que él mismo eligió no tratar cuando supo el diagnóstico. Contar eso en una película es un ejercicio delicado, porque el público que lo amó como comediante no siempre quiere verlo reducido a su costado más doloroso.
Quizás por eso la decisión de Dito Montiel de no musicalizar la vida de Wilder resulta tan significativa. Los musicales biográficos suelen aliviar tensiones con un número bien coreografiado, y la vida de Wilder no se presta a ese alivio. Es una historia donde la risa es defensa y la tristeza es motor, y el casting que finalmente se elija tendrá que sostener esa tensión sin caer ni en la caricatura ni en la solemnidad.
A esta altura del partido, la pregunta más interesante no es si Jeremy Allen White puede parecerse a Gene Wilder, cosa que las fotos ya respondieron, sino si puede habitarlo. El actor tiene las facciones, la edad justa para cubrir las distintas etapas de la vida de Wilder sin necesidad de maquillaje extremo, y acaba de demostrar que sabe cargar una figura enorme sin dejarse comer por ella. Pero todavía nadie del proyecto lo llamó, y él, lejos de hacer drama, lo dijo con la misma cara con la que pediría un café: estoy esperando que me llamen.
Mientras el casting se define, a mí, que vengo siguiendo a White desde sus primeros papeles en serie, me queda la sensación de que si el llamado llega, el biopic de Wilder va a encontrar a alguien capaz de mirar a los ojos a uno de los genios más subestimados del cine cómico. Y si no llega, también está bien, porque White tiene por delante una carrera lo suficientemente interesante como para no necesitar un salvataje wilderiano. Lo que no puede discutirse es que la química entre actor y personaje, esa cosa que el público detecta antes que ningún ejecutivo, ya está ahí, esperando que alguien la confirme con un llamado.
