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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Espírito Santo, la escala brasileña que muchos se pierden entre Rio y Bahía

Playas amplias, sierras con café de especialidad y una gastronomía con identidad propia: el estado capixaba se planta como una opción distinta dentro del circuito turístico del Sudeste de Brasil, con conexiones aéreas cortas desde Rio y São Paulo.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 1 h
Espírito Santo, la escala brasileña que muchos se pierden entre Rio y Bahía

Te voy a confesar algo: cada vez que armo un recorrido por Brasil, termino saltando de Rio a Bahía o me quedo pegado en São Paulo, como si no existiera nada en el medio. Y resulta que en ese medio hay un estado entero, Espírito Santo, que tiene playas tranquilas, sierras con aroma a café recién tostado y una gastronomía que se planta con personalidad propia. Así que esta vez me propuse mirarlo de cerca, porque me da la sensación de que es de esos destinos que muchos argentinos tenemos a dos horas y medio de vuelo y sin embargo se nos escapan.

Espírito Santo ocupa la región Sudeste, haciendo límite con Bahía, con Minas Gerais y con el propio Rio de Janeiro. La capital es Vitória, una ciudad apoyada sobre una bahía, y al lado, casi como un continuo urbano, está Vila Velha, que es donde se concentra la mayor parte de la oferta de playa. Acá lo que me llamó la atención es el perfil del litoral: playas amplias, de oleaje moderado, pensadas más para caminar y meterse al agua con calma que para la foto de revista con olas reventando. Si venís buscando una costa distinta a la masividad de Buzios o al vértigo de Florianópolis, esta franja te respira en otra frecuencia.

De la costa a la sierra en una hora

A una hora de la zona metropolitana el paisaje se transforma. Las sierras aparecen con temperatura más fresca, mata atlántica, y una geografía que tiene como emblema a Pedra Azul, una formación rocosa que cambia de color según cómo le pegue el sol: verde en algunos momentos del día, azul intenso en otros, naranja cuando el atardecer se cruza en el ángulo justo. Es un fenómeno óptico, depende de la luz, y eso garantiza que cada visita se vea distinta. Me parece de esos lugares que invitan a quedarse un rato largo mirando, sin apuro, y a soltar un par de fotos más de las que uno tenía planeadas.

En esa zona serrana el agroturismo es una de las actividades más consolidadas. Funcionan haciendas cafetaleras que abren sus puertas para recorridos, lavandarios donde se trabaja la planta, y productores de quesos, embutidos artesanales y palmitos frescos. El formato incluye generalmente la visita por el campo, la charla con quien produce y la posibilidad de comprar directo en el lugar, sin intermediarios, ya en una degustación a la sombra de un árbol.

La cocina capixaba, con moqueca propia

Y acá viene uno de los puntos que más me interesó, porque la gastronomía capixaba tiene firma registrada. El plato emblema es la moqueca capixaba, que se diferencia claramente de la versión bahiana: acá no se usa aceite de palma ni leche de coco. Es una preparación más ligera, a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro. Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico del estado, la describe como "una preparación ligera y saludable", y después de investigar un poco me quedo con esa definición, porque la diferencia con la moqueca bahiana es justamente esa: menos untuosidad, más sabor limpio del producto.

“Es una preparación ligera y saludable, a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro.”Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico de Espírito Santo
  • Volar desde Buenos Aires hasta Rio de Janeiro o São Paulo y desde ahí tomar una conexión a Vitória: alrededor de 45 minutos desde Rio y algo más de una hora desde São Paulo.
  • Para los que prefieran ruta terrestre desde Rio de Janeiro, el viaje por la costa ronda las ocho horas, ideal para cortar en el camino y aprovechar.
  • Quedarse al menos tres o cuatro noches, dos en la zona costera de Vila Velha y un par en la región serrana, para no quedarse solo con la postal de Pedra Azul.
  • Probar la moqueca capixaba en distintas versiones, porque cada cocinero le da su toque dentro de esa base sin aceite de palma ni leche de coco.
  • Sumar al recorrido alguna hacienda cafetalera, para llevarse el café de especialidad directamente desde el productor.

Mi consejo sobre el apunamiento es el siguiente: si vas entre noviembre y marzo, que es cuando el calor aprieta, llevá protector solar alto, repelente y ropa liviana, pero no descuidés un abrigo fino para las sierras, porque la amplitud térmica entre el día y la noche en la región de Pedra Azul suele sorprender. Si vas en cambio en el invierno brasileño, de junio a agosto, la prioridad pasa a ser un buen impermeable liviano y calzado cerrado para caminatas por senderos de mata atlántica. En cualquier época,hidratación constante y protector solar alto, porque uno siempre subestima el sol tropical hasta que termina con los hombros colorados.

Y un dato que a mí me sirve siempre a la hora de armar el álbum del viaje: la mejor hora del día para la foto en Pedra Azul es esa ventana corta de la tardecita, cuando la piedra empieza a virar al naranja y el cielo todavía conserva un poco de azul arriba, así que ojo con el reloj y no te pierdas ese momento, porque dura menos de lo que uno cree. Si te copa la idea de visitar Espírito Santo o ya lo conocés, te leo en los comentarios y me contás qué parte del destino te llama más la atención, que seguro me ayuda a armar la próxima escapada con mejor información. Por Jorge Soriano, Turismo.

JS

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