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El trauma del 11-S atraviesa a toda la familia: hijos de rescatistas pagan las consecuencias 25 años después

Un estudio del Columbia University Irving Medical Center, publicado en PLOS Mental Health, siguió a 270 hijos adultos de 176 familias de trabajadores que actuaron en la zona cero y detectó que más del 20% atraviesa depresión y más de una cuarta parte, algún trastorno de ansiedad. Los investigadores advierten que las huellas se transmiten sin que los hijos hayan presenciado los hechos.

Por Agustina RuedaSalud y sociedad · · hace 39 d
El trauma del 11-S atraviesa a toda la familia: hijos de rescatistas pagan las consecuencias 25 años después

Veinticinco años después de los atentados contra las Torres Gemelas, las consecuencias psicológicas de aquella jornada continúan activas en personas que no estuvieron presentes en la zona de los ataques. Un equipo del Columbia University Irving Medical Center, en los Estados Unidos, analizó a 270 hijos adultos de rescatistas y trabajadores de recuperación que habían sido diagnosticados con trastorno de estrés postraumático (TEPT, es decir, un cuadro de angustia persistente que aparece después de vivir o presenciar un hecho violento) poco después del 11 de septiembre de 2001, y encontró niveles elevados de depresión, ansiedad y síntomas de pánico que persisten hasta la actualidad.

Una herencia emocional que no requiere haber estado allí

Todos los participantes eran menores de 18 años cuando ocurrieron los atentados, según detalla el trabajo publicado en la revista científica PLOS Mental Health. La investigación cruzó encuestas respondidas por padres e hijos con registros del World Trade Center Health Program, el programa sanitario federal estadounidense que asiste a personas afectadas por el derrumbe de las Torres Gemelas. Los resultados mostraron que más del 20% de esos hijos adultos presenta depresión y que más de una cuarta parte padece algún trastorno de ansiedad.

La profesora Yael Cycowicz, autora principal del estudio e investigadora del Department of Psychiatry de la Universidad de Columbia, explicó que los hijos no presenciaron directamente la destrucción, pero crecieron en hogares atravesados por sus consecuencias. “No tenían que hablar de eso, pero en su conducta comunicaban de algún modo su miedo, ansiedad, desconfianza y preocupación”, señaló la especialista, según consta en el parte oficial difundido por la casa de altos estudios. De acuerdo con la investigadora, ese mecanismo de transmisión indirecta explica por qué el patrón dominante en los hijos no es el TEPT sino la depresión y la ansiedad, cuadros más coherentes con la exposición sostenida al estado mental de un progenitor.

Factores de riesgo en padres e hijos

  • Haber llegado temprano al lugar del atentado y haber permanecido allí durante más tiempo en los primeros veinte días posteriores al 11-S.
  • Haber estado expuesto a restos humanos durante las tareas de rescate y recuperación.
  • Presentar depresión actual como progenitor, lo que se asoció con mayor probabilidad de depresión en los hijos.
  • Sufrir TEPT actual como progenitor, vinculado con más TEPT, pánico y depresión en la descendencia.

El estudio también midió el peso de la relación entre padres e hijos. Los vínculos más negativos se asociaron con más síntomas depresivos y con trastorno por consumo de alcohol en los hijos, mientras que una menor calidez en el trato se relacionó con más ansiedad. El apoyo social, en cambio, operó en sentido contrario: mejores redes de contención fuera del ámbito familiar se asociaron con un menor peso de los síntomas.

“La transmisión intergeneracional del trauma no exige haber estado en la zona cero; alcanza con crecer en un hogar donde uno de los padres carga con las huellas del 11-S.”Yael Cycowicz, autora principal del estudio, Department of Psychiatry del Columbia University Irving Medical Center

Hacia un abordaje que incluya a toda la familia

AR
Agustina RuedaSalud y sociedad

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