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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Diez se despide entre bengalas, Otamendi facturó y el Mono Dibu mantuvo el cero en un Monumental que no paró de temblar

Con un cabezazo del general Otamendi a la salida de un centro de Messi, Argentina le gana 1 a 0 a Benín en la noche más emotiva del Monumental. El diez jugó su primer tiempo como local en su despedida y la gente lo aplaudió con el reloj parado. Mientras tanto, el arquero Martínez se lució para sostener el resultado.

Por Nicolás ApazaDeportes · · hace 9 d
El Diez se despide entre bengalas, Otamendi facturó y el Mono Dibu mantuvo el cero en un Monumental que no paró de temblar

A esta altura, una sola certeza: cuando hay despedida en Núñez, el Monumental se sacude solo. El viento de la tarde soplaba como si quisiera arrancar las banderas, pero adentro no se movía nadie: todos parados, todos con la mirada clavada en el mismo lugar. Y en el medio de la cancha, el diez, el único, el que se va. Y yo acá, contándoles que todavía no caigo.

Argentina le gana parcialmente 1 a 0 a Benín con gol de Nicolás Otamendi, el marcador central que se erigió como lo que es: un jerarquía. A los seis minutos del segundo tiempo, a la salida de un centro de Messi desde la izquierda, el defensor la peinó con la derecha y la mandó a guardar. Golazo, si me permiten. De un central. En la noche del diez, el que gritó fue Otamendi. Pobre Ota, siempre atrás de todos, hasta en los flashes.

Un primer tiempo con el cero intacto y un Dandjinou que se hizo gigante

Antes del gol, el primer tiempo fue un toma y daca raro, de esos partidos donde el arco parece achicarse. Messi tuvo la suya en un tiro libre que el arquero visitante, Dandjinou, desvió al corner con una mano que olía a vinyl. Después, el Araña Julián Álvarez entró gambeteando por el medio, se sacó dos marcas de encima y quiso colocar la pelota junto al palo, pero otra vez el guardameta de Benín se lució. Increíble: el nueve la tuvo, la perdió, y el arquero se quedó con la sonrisa.

El diez también llegó con un centro del motor De Paul que se murió en el área chica, donde Messi se tiró con la zurda y no llegó por un suspiro. En otra, el Toro Martínez le sirvió un envío de taquito y la Pulga remató desviado, apretado por las marcas. Se fue al descanso con la sensación de que el partido pedía un gol, y el gol llegó. De donde menos se esperaba: del fondo.

Porque el partido no fue solo de Argentina. El Mono Dibu Martínez, otra vez, se vistió de figura. Le ahogó el grito a Olaïtan con una atajada de las suyas, le sacó otra a Ouorou en un mano a mano que olía a empate, y vio cómo Tosin fallaba una definición increíble tras un avance de Aloko. Primer tiempo con llegadas en las dos áreas, cosa rara en la Scaloneta. Y mientras tanto, el diez se movía, participaba, se despedía en silencio.

Diez minutos, el reloj parado y el Monumental hecho pelota

A los diez minutos, el árbitro paró la pelota. Sí, leyó bien: el árbitro detuvo el partido para que la gente ovacionara a Messi. Y la gente, claro, explotó. Fuegos artificiales, brazos arriba, lágrimas. El diez levantó las manos, miró a todos lados, y se quebró. Yo, confieso, también. En la cancha estaban sus hijos entrando con él, con luces, bengalas y una camiseta gigante con su número. Todo el Monumental de pie, todas las generaciones de campeones del mundo saludando desde el banco. Una noche que no se va a repetir.

  • A los 10 minutos, el árbitro paró el partido para que el público ovacionara a Messi, con fuegos artificiales y brazos arriba en todo el estadio.
  • Messi entró al campo con sus hijos, bajo bengalas y una camiseta gigante con su número desplegada por la hinchada.
  • Estuvieron presentes campeones del mundo de distintas generaciones, mencionados por la voz del estadio durante la ceremonia de homenaje.
  • En el entretiempo, Gaspar Benegas aportó lo suyo al espectáculo musical que acompañó la jornada.

El fixture del fin de semana y la cancha

Mirá, te lo digo de una: el sábado y el domingo pinta movido. El sábado, desde temprano, las inferiores de varios clubes completan sus fechas; por la tarde, Racing recibe a un rival directo en el Cilindro, mientras que Boca juega en la Bombonera una final anticipada que pinta para cardiaco. El domingo, en tanto, Independiente visita Avellaneda con la obligación de sumar, y San Lorenzo abre la fecha en el Nuevo Gasómetro con un partido que puede dejar al equipo en zona de copas. Canchas y horarios, como siempre, a confirmar en la previa, pero lo que es seguro: el finde hay fútbol para todos los gustos y para todos los bolsillos. Ahora sí, me voy a seguir mirando esta despedida, que tengo un ojo en la tribuna y otro en la pantalla.

NA

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