Diez años de los Pearson: la serie que enseñó a mirar una familia como se mira una fotografía vieja
This Is Us cumple una década desde su estreno y se sostiene como una de las propuestas familiares más convocantes de la televisión reciente, con Sterling K. Brown, Milo Ventimiglia y Mandy Moore al frente de una historia que viaja entre generaciones.
Dicen que las familias son como los almanaques: cada hoja que se pasa deja un recuerdo y abre una puerta, y uno nunca sabe del todo qué va a encontrar cuando la levanta. Algo de eso atraviesa la serie que el próximo 20 de septiembre cumple diez años de su debut, una de esas ficciones que se instalaron en la sobremesa y que mucha gente sigue recomendando como se recomienda un libro querido. La historia de los Pearson volvió a estar en boca de todos porque, a una década de su estreno, sigue siendo una de las pocas apuestas familiares que logró sostenerse temporada tras temporada sin perder ternura ni contundencia.
Lo que el público recuerda de aquel primer episodio es la idea de cuatro personas que comparten la fecha de cumpleaños y que, sin saberlo, pertenecen a una misma familia. Esa coincidencia funciona como punto de partida y como recurso narrativo: el capítulo va revelando los lazos entre esos personajes hasta que, hacia el final, queda claro que se trata de los Pearson y que lo que se cuenta sucede en dos momentos distintos de sus vidas. Ese juego con el tiempo es la llave de toda la serie, porque permite ir y venir entre padres e hijos, entre la juventud y la adultez, entre lo que se perdió y lo que todavía puede encontrarse.
Una estructura coral y un tono que no le huye a la emoción
La propuesta es de las llamadas corales, porque no se sostiene en un único protagonista sino en un grupo de personajes que se relevan el centro de la escena. Sterling K. Brown, Milo Ventimiglia, Mandy Moore, Chrissy Metz, Justin Hartley y Ron Cephas Jones encabezan un elenco que se fue nutriendo con el correr de las temporadas y que es, en buena medida, el corazón del relato. Cada uno de ellos carga con una historia propia y, al mismo tiempo, con el peso de pertenecer a una familia atravesada por la pérdida, la adopción, los amores cruzados y los secretos que se heredan sin querer.
En las seis temporadas y los 106 episodios que componen la serie, el creador Dan Fogelman apostó por un tono muy particular: uno que convive con el melodrama y al mismo tiempo se permite el humor sin ironías, uno que puede pasar de un chiste familiar a una escena desgarradora sin pedir permiso. Esa combinación es la que le permitió funcionar como drama y como comedia a la vez, y la que le dio a varios capítulos ese aire de película de domingo que mucha gente extraña cuando hojea la guía de series.
