"El otro Chiquito": el documental que reaviva la pulseada entre un genio del humor y su sombra
La película escrita por Diego San José repasa la carrera de Chiquito de la Calzada, reconstruye el fenómeno de Lucas Grijander y vuelve sobre la disputa judicial que enfrentó al cómico español con el personaje que lo imitaba en la televisión de su país.
Dicen los que saben de estas cosas que no hay mayor homenaje a un payaso que otro payaso que le copie los gestos, y que la peor afrenta, también, es esa misma copia si nadie la autoriza. Con esa tensión como motor aparece "El otro Chiquito", el documental que pone el foco en una de las figuras más queridas del humor hispano de las últimas décadas y, al mismo tiempo, en el conflicto legal que tiñó los últimos tramos de su vida pública. La idea original lleva la firma de Diego San José, y la película se anima a entrar en un terreno donde la risa se cruza con el derecho de autor, la identidad artística y el negocio del espectáculo.
El eje de la historia es de manual: Lucas Grijander, un personaje que cobró vida en la pantalla gracias a Florentino Fernández dentro del programa "Esta noche cruzamos el Mississippi", tomaba como materia prima el repertorio de gestos, palabras y muecas de Chiquito de la Calzada. La imitación funcionó, pegó en el público y se transformó en un fenómeno con vida propia: hubo giras por toda España con el grupo "Lucas y sus janders", merchandising varios y un puñado de productos que circularon bajo esa marca. Hasta que la cuestión llegó a los tribunales y la celebridad derivó en un juicio que terminó de cerrar el círculo.
La película antes que el juicio
Antes de entrar de lleno en la disputa judicial, el documental se toma su tiempo para explicar quién fue Chiquito de la Calzada y por qué su humor se volvió inseparable de la memoria colectiva. El relato arranca con su ascenso en la televisión española, repasa la evolución de su personaje, se detiene en la particular orografía de su vocabulario y en esos movimientos del cuerpo que eran tan parte del chiste como el remate. Recién cuando el espectador tiene a ese Chiquito situado en su sitio, la película lo cruza con Lucas Grijander y abre el capítulo del conflicto.
El mecanismo es el de un retrato por capas. Primero se conoce al referente, después a la copia, y al final aparece el choque entre ambos, encuadrado en una historia más amplia sobre cómo la cultura popular española procesó a uno de sus comediantes más singulares. Para sostener ese recorrido, el filme se apoya en entrevistas y en recreaciones, una combinación que permite ir y venir entre la palabra de los protagonistas y la escena reconstruida.
Las voces que arman el rompecabezas
- Florentino Fernández, intérprete de Lucas Grijander y parte central de la disputa.
- Pepe Navarro, vinculado al programa donde nació el personaje.
- Manuel Jabois, periodista y columnista, con lectura crítica del caso.
- Ramón García, con conocimiento de primera mano del ámbito televisivo de la época.
- Juan Y Medio, con recuerdos y experiencias del entorno del humorista.
- Celia Villalobos y Mario Conde, entre los testimonios que se suman al documental.
El uso de esas voces no es decorativo. Las entrevistas suman análisis jurídico y mediático, pero también recuerdos de amistad, anécdotas de cámara y lecturas sobre lo que significaba el humor de Chiquito para quienes lo veían cada semana por televisión. La película, así, no se limita a contar un juicio: se ocupa de medir el peso cultural de un comediante y, al pasar, deja planteada la pregunta de qué pasa cuando la imitación se vuelve un negocio y un nombre reconocible.
Quien se acerque por primera vez a la figura de Chiquito de la Calzada va a encontrar en "El otro Chiquito" un punto de entrada razonable: se entiende de dónde vino, por qué hizo reír a varias generaciones y por qué su manera de moverse y de hablar terminó siendo tan imitada como reconocible. Y quien ya conozca la historia, seguramente se va a topar con material para volver a discutir el caso, porque el documental no esquiva el cruce entre admiración, apropiación y disputa legal.
“A mí, lo confieso, me cuesta mirar este tipo de historias sin que aparezca esa mezcla de ternura y perplejidad. Por un lado está el inventor de un lenguaje, un tipo que se paró frente a una cámara y construyó un universo propio con cuatro gestos y un puñado de palabras inventadas. Por el otro, el personaje que tomó ese universo, le puso otro nombre y lo llevó a girar por teatros. Uno entiende al Chiquito que se enojó y al Florentino que vio la oportunidad; lo que todavía no tengo claro es de qué lado se pone la historia, si es que la historia se pone de un solo lado. Y quizá ahí, justamente, está lo más interesante de este documental: en no apurarse a dar esa respuesta.”Rosario Chauque, Cultura y tradiciones
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