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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cómo una canción que nadie había escuchado todavía le cambió el final a la nueva Carrie de Flanagan

Mike Flanagan oyó Shy Girl, de Haute & Freddy, antes de que el álbum viera la luz, y eso bastó para reescribir el último episodio de su serie de Prime Video. El dúo no solo musicalizó el cierre: terminó definiendo la identidad sonora y hasta el guardarropa de la producción.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 1 h
Cómo una canción que nadie había escuchado todavía le cambió el final a la nueva Carrie de Flanagan

Dicen que la música llega cuando el cuadro ya está colgado, cuando el director ya movió la cámara y el montajista ya encontró el ritmo. Pero en esta serie de Prime Video la historia fue al revés: el director de cine y televisión Mike Flanagan escuchó un tema que todavía no se había publicado, se obsesionó con esa melodía, y decidió romper el plan original para abrirle la puerta en el último episodio. A mí, que llevo años siguiendo estos procesos, lo que me pasó al leerlo fue entender que a veces el arte funciona así: te sale al cruce antes de que termines de armar el rompecabezas, y te obliga a desarmar todo para empezar de nuevo.

Una canción que reescribió el final

El tema en cuestión se llama Shy Girl y pertenece al dúo Haute & Freddy. Flanagan lo oyó durante el desarrollo del proyecto y la reacción fue tan inmediata como concreta. Reconoció, sin rodeos, que la canción lo empujó a cambiar la última entrega de la serie. El capítulo final, titulado Física de la P.A., la incorpora en una escena clave del baile de graduación que cierra toda la trama, con Summer H. Howell como la protagonista, Carrie White, en el centro de ese caos tan particular que mezcla la fiesta con el temblor.

“Escuchamos Shy Girl y me hizo reescribir el episodio 8 para incluirla en la serie.”Mike Flanagan

Pero el flechazo no quedó ahí. Flanagan escuchó el álbum completo antes de su lanzamiento y, según sus propias palabras, tuvo una certeza que reorganizó todo lo que vino después. A partir de ese momento, el dúo dejó de ser una opción más en la mesa de sonido y se convirtió en una especie de brújula para el equipo creativo. El propio director lo planteó casi en términos de paternidad: para él, Haute & Freddy terminó siendo la identidad musical del proyecto, su ADN sonoro, la huella que se reconoce episodio tras episodio.

Una camiseta perdida que se volvió emblema

Lo más lindo, lo que a mí me enterneció cuando lo leí, es que esa conexión no se quedó en los parlantes. Bajó a la ropa, al cuerpo, a lo que los personajes se ponen cuando se levantan la mañana y todavía no saben lo que les va a pasar. En uno de los capítulos, Carrie encuentra en el departamento de objetos perdidos del instituto una camiseta del dúo que pertenece a Tina, el personaje de Josie Totah. La protagonista se la lleva, la reusa, le hace su propia versión, y ese detalle, que parece menor, terminó de cerrar el puente entre la ficción y la banda. Flanagan lo celebró con una frase bien de fan: le encantó ver la prenda en pantalla, le pareció genial que existiera.

Lana Del Rey y el resto de la banda sonora

Alrededor de esa columna vertebral que armó Haute & Freddy, el guión fue sumando otras capas. Una de ellas es la letra de A Tunnel Under Ocean Blvd, de Lana Del Rey, que también aparece en la serie. El resto de las decisiones musicales, según contó el propio Flanagan, se fueron acomodando sobre la marcha, entre el rodaje y la posproducción, como suelen resolverse estas cosas cuando hay un equipo grande y mucho material para procesar. Pero ninguna de esas elecciones terminó pesando tanto como la decisión original, la de tomar una canción que todavía no había salido al mercado y dejarla entrar en la serie como si fuera una invitada que llegó antes que todos y se sentó en la cabecera.

A mí, lo que más me quedo dando vueltas es esa idea de Flanagan cuando dice Pensé Esta es nuestra serie. Es una frase corta, casi al pasar, pero encierra algo enorme: la posibilidad de que un director confíe tanto en una canción que todavía no existía para el público como para dejar que le marque el rumbo. Eso, para mí, es lo más humano del proceso. No es un cálculo comercial ni una estrategia de marketing: es alguien que escucha algo y sabe, antes de poder explicarlo, que ese sonido le pertenece. Y cuando uno lee todo el recorrido, desde la camiseta perdida hasta la escena del baile, entiende que esa certeza temprana no lo engañó. Le cambió el final, sí, pero también le dio coherencia a todo lo demás.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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