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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Central levantó la Supercopa con un penal revisado por el VAR y la noche se desmadró en Santiago del Estero

Ángel Di María facturó de penal tras una decisión de Darío Herrera con ayuda del VAR y Julián Fernández selló el 3-1 definitivo en el Madre de Ciudades. La consagración auriazul terminó con piñas dentro de la cancha y en la boca de los vestuarios.

Por Nicolás ApazaDeportes · · hace 19 d
Central levantó la Supercopa con un penal revisado por el VAR y la noche se desmadró en Santiago del Estero

Dicen que Santiago del Estero tiene tanto viento que te peina para atrás. Y vaya si el viento se llevó puesto a Estudiantes en el Madre de Ciudades: Rosario Central se floreó, se lo aguantó y se quedó con la Supercopa Internacional con un 3-1 que, si te ponés fino, lo empezó a torcer un ojo de halcón y lo terminó de cerrar Fideo Di María con esa zurda que no se olvida nadie.

El penal que cambió todo

Hasta los 45 minutos la historia era empate. Leandro González Pirez y Copetti se trenzaron en una jugada que Darío Herrera dejó seguir, porque el campo es grande y las dudas también. Pero Baliño lo llamó al monitor, el árbitro revisó y, como buen porteño, cambió de idea: penal para Central. La jugada había nacido afuera y el delantero cayó adentro. Al Fideo no le tembló el pulso. A Estudiantes, sí.

Después del partido, el propio Di María se tomó un instante para explicar lo inexplicable: "Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso". Y de yapa tiró la comparación que nadie esperaba, recordar la falta que le hicieron a él mismo en la final del Mundial 2022 ante Francia, donde Messi cambió penal por gloria. Esta vez el que cambió penal por título fue él.

  • Di María ejecutó el penal con su zurda y puso el 2-1 parcial.
  • El VAR, a instancias de Baliño, llamó a Herrera a revisar la jugada.
  • Cuti Romero y compañía protestaron por la ubicación del contacto.
  • Julián Fernández selló el 3-1 en el último minuto.

Almirón, los muchachos y el fixture que viene

Jorge Almirón lo vio desde el banco y se la bancó con cara de técnico viejo: "Fue un partido larguísimo, duro. Mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo". Y tiró un piropo a su número 11 que no por conocido suena menos fuerte: "Mostró su jerarquía en la final". El plantel lo abrazó como se abrazan los que vienen de abajo.

Lo que no se abrazó fue el final. Después del gol de Fernández se armó un picadito que ni en los potreros de Arroyito: agarrones, empujones, algún que otro manotazo y Herrera soplando el silbato como quien intenta separar dos gatos en un callejón. Central festejaba, Estudiantes hervía. Después hubo segunda función en la puerta de los vestuarios, con golpes incluidos. Verón se subió al micro, volvió al campo con los jugadores y la noche terminó con más policía que hinchada en la cancha.

Di María, ya con la medalla y la Copa en la mano, se hizo cargo: "Es una alegría enorme, pudimos ganar este título que hacía mucho que no ganábamos y lo pude disfrutar con mi familia". Lo dijo con la voz un poco rota, como se rompen las voces de los que saben que se les escapa el tiempo.

“Se dice que el fútbol te da revancha. Central esperó años y la cobró en una noche donde el viento santiagueño, el VAR y la zurda del Fideo se alinearon como nunca.”Nicolás Apaza, Deportes

Lo que se viene en el finde

Central visitará a Lanús el sábado a las 21:30 en La Fortaleza, con la Copa todavía en el bolsillo y la moral por el techo. Estudiantes, mientras tanto, recibirá a Boca en UNO el domingo a las 18:30, con el cuerpo técnico y el VAR digiriendo todavía la noche de Santiago. Quien avisa no es traidor.

NA

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