Bulbarella ajustó el motor y sueña con dar el salto en Navarra
El piloto argentino completó las tres tandas de entrenamientos del viernes en el circuito español, mejoró sus registros respecto de fechas anteriores y se mostró conforme con la puesta a punto del monoplaza del equipo Drivex.
A esta altura del año, y con el termómetro peleando contra los 20 grados, uno pensaría que lo más caliente en Navarra era el asfalto. Pero no: lo que del viernes fue un piloto argentino que viene pisando cada vez más firme en la Fórmula 4 Española. Simón Bulbarella, el rubiecito de la categoría, se subió al auto del equipo Drivex y se mandó una jornada de trabajo a full, con casi 50 vueltas repartidas en tres tandas bajo el sol del norte español.
Del 26 al 22: la curva ascendente
Los números cuentan una historia que a mí, la verdad, me da ganas de aplaudir. En el test oficial previo, Bulbarella había quedado 26°, a 1,266 segundos de la referencia. Después, en el primer entrenamiento libre, cortó ese por la mitad: terminó 22°, a 0,917 segundos del polaco Boris Lyzen, que se adueñó de la punta en esa tanda. En la última práctica del día quedó 24°, mientras el equipo seguía pasando llave sobre la puesta a punto del monoplaza.
“Dimos un salto para bien, respecto a Jerez y las últimas fechas. El auto está mejor, la puesta a punto es más precisa y estoy más cómodo.”Simón Bulbarella
La cuenta pendiente: la potencia
El propio Bulbarella reconoció que todavía hay un déficit de potencia que en Navarra, un circuito donde las rectas castigan, se siente en el bolsillo. "Seguimos con falta de potencia y acá se nota bastante; mañana hay que estar atento a todos los detalles", tiró el piloto, con la franqueza de quien sabe que el margen de mejora pasa por aceitar cada del auto.
- Clasificación 1: sábado desde las 4:00, hora de la Argentina.
- Carrera 1: sábado a las 6:15, hora de la Argentina.
- Domingo habrá una segunda clasificación y dos carreras más, con horarios a confirmar por la organización.
- Cancha: Circuito de Navarra, 4.133 metros de extensión, al norte de España.
Yo, la verdad, le tengo fe. Si el viernes fue esto, con el auto encontrando su ventana y el piloto cada vez más metido, el fin de semana puede traer esa foto de Bulbarella cruzando la bandera a cuadros con una sonrisa más grande que el guardarraíl de la recta principal. Habrá que esperar al sábado bien temprano, café mediante, para ver si el salto se transforma en resultado.
