Buenos Aires y Bariloche, las dos caras de un viaje que el mundo recomienda para 2027
La capital porteña y la ciudad patagónica integran una lista de 50 destinos que destacan experiencias bien distintas: el tango en la Glorieta de Barrancas de Belgrano y las caminatas, los lagos y el chocolate de la Región de los Lagos. Una invitación a pensar la Argentina desde dos extremos complementarios.
Les cuento de entrada: la noticia me llegó y me entusiasmo bastante, porque pone a la Argentina en un mapa mundial que siempre miramos con cierta envidia desde acá. Buenos Aires y Bariloche quedaron incluidas en la selección Best in Travel 2027, un listado que reúne cincuenta destinos del planeta para el año que viene. Y lo más lindo es que las dos propuestas son tan distintas que prácticamente no se parecen en nada, lo que habla de la variedad que ofrece el país para quien tiene la suerte de recorrerlo.
Por un lado está la capital, con el tango como eje central. Por el otro, la Patagonia andina, con montañas, lagos y chocolate. Las dos opciones aparecen en la misma lista junto con lugares como el Véneto italiano, el Red Centre australiano o Chengdú, mientras que la presencia sudamericana se completa con las Islas Galápagos, de Ecuador. Es decir, estamos en compañía ilustre, y eso siempre es un dato a tener en cuenta a la hora de empezar a armar la valija.
Buenos Aires: salir a bailar, no solo mirar
La reseña sobre Buenos Aires la firma Isabel Albiston, y lo que me gustó de su propuesta es que no se queda en la postal. La invitación es a meterse en la pista, animarse a bailar tango con los vecinos, y no solo consumir el show como espectador. Las imágenes que acompañan el texto muestran parejas bailando en la Glorieta de Barrancas de Belgrano, un espacio que aparece como referencia del tango porteño, ese lugar donde la gente se cruza, se mira, y de repente termina compartiendo un baile improvisado al atardecer.
Para los que somos de ponernos colorados rápido, un consejo que siempre doy y que va como anillo al dedo acá: el apunamiento con el tango existe y es real, sobre todo si uno se lanza después de una cena larga o de unas copas de más. Lo mejor es hidratarse bien antes, comer liviano, y si la milonga se extiende, tomarse un minuto al aire libre. El cuerpo agradece, y la pareja también.
Bariloche: la ciudad como base para explorar la montaña
La reseña sobre el sur la escribe Christine Gilbert, y la idea que maneja es bastante práctica: usar la ciudad como para moverse por el entorno. Y acá viene la parte que más me seduce del viaje, porque las actividades que menciona son de esas que uno recuerda toda la vida. Están las caminatas hasta lagunas de montaña, el stand up paddle en el lago Gutiérrez, y la chance de animarse a nuevos recorridos para escalar en roca, algo que tiene una mística particular cuando uno se para frente a la pared y empieza a tantear el camino hacia arriba.
- Caminatas hasta lagunas de montaña, con vistas que parecen pintadas a mano.
- Stand up paddle en el lago Gutiérrez, ideal para arrancar el día con algo de movimiento en el agua.
- Nuevos recorridos para escalar en roca, para los que quieran sumar adrenalina a la estadía.
- Chocolate artesanal, un clásico que nunca falla como recompensa después de cada actividad al aire libre.
- Bariloche a la Carta, del 5 al 12 de octubre de 2026, con hoteles, restaurantes, productores de alimentos, chocolaterías, casas de té y cervecerías artesanales que abren sus puertas para mostrar lo que hacen.
Sobre el apunamiento en Bariloche, les soy honesto: a mí me agarró varias veces, porque uno subestima el esfuerzo de las caminatas y la altura empieza a pasar factura. Lo que me funciona siempre es arrancar el día con un buen desayuno, cargar agua en la mochila aunque parezca que no hace falta, y subir de a poco, sin apurarse. El chocolate artesanal, dicho sea de paso, ayuda más de lo que cualquiera imagina en esos momentos de pausa en la ladera.
Y si hay algo que me cierra esta nota con una sonrisa, es la posibilidad de elegir entre dos viajes tan distintos. La ciudad que late al ritmo del 2x4 y la ciudad que late al ritmo del viento patagónico. Las dos valen, las dos conmueven, y las dos tienen esa capacidad de dejar marca. Entre las dos opciones, me quedo con la duda, porque en el fondo uno quisiera hacer las dos cosas en el mismo viaje, aunque sea en capítulos distintos. Pero si me apuran, me inclino por el sur, porque el combo de lago, montaña y chocolate me parece difícil de igualar en cualquier otra parte del mundo.
Una última cosa que siempre me gusta dejarles a los lectores: la mejor hora del día para la foto. En Buenos Aires, cerca de la Glorieta de Barrancas de Belgrano, esa luz dorada que aparece después de las seis de la tarde, cuando el sol empieza a bajar y pinta todo de naranja, es imbatible. Y en Bariloche, ni dudarlo: la salida del sol sobre el lago, con las montañas todavía medio tapadas por la neblina matinal, es de esas imágenes que después uno mira en la pantalla del celular y se queda un rato largo en silencio. Aprovechen esa hora, que es la que mejor cuenta la historia del lugar.
