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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Arequipa, la Ciudad Blanca que se mira entre volcanes

Piedra volcánica, iglesias coloniales y cielos siempre abiertos: un recorrido a fondo por la segunda ciudad más importante de Perú, a poco más de una hora de vuelo desde Buenos Aires vía Lima.

Por Jorge SorianoTurismo · · hace 25 d
Arequipa, la Ciudad Blanca que se mira entre volcanes

Les cuento lo que viví en Arequipa, en el suroeste de Perú, porque me pasó algo que pocas veces me pasa: llegar a una ciudad y sentir que la caminata, el almuerzo y la foto del día salen solos. La Ciudad Blanca, como le dicen por el color del sillar –esa piedra de origen volcánico que se usa en casi todas las fachadas–, está metida en un valle rodeado por tres volcanes que la miran de cerca: el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu. Y eso, para mí, ya es medio viaje hecho.

Cómo llegar y qué clima esperar

El vuelo desde Buenos Aires suele hacer escala en Lima, y de ahí a Arequipa son apenas una hora y veinticinco minutos. Antes de armar la valija, tengan en cuenta un dato clave que a mí me agarró desprevenido la primera vez: de día el termómetro ronda los 24 grados, pero cuando se pone el sol puede bajar a entre 8 y 10. El clima es seco y los cielos suelen estar despejados, así que conviene llevar abrigo liviano para la noche y protector solar para el día. No es un destino de lluvias, pero sí de amplitudes térmicas fuertes.

Plaza de Armas: el corazón del recorrido

El punto de arranque obligado es la Plaza de Armas. A su alrededor se ordenan la catedral y los tres portales clásicos: el de la Municipalidad, el de Flores y el de San Agustín. En el año 2000, la Unesco declaró al centro histórico Patrimonio Cultural de la Humanidad, y lo que más se destaca no es solo la arquitectura colonial, sino la mezcla de técnicas constructivas europeas con saberes nativos, todo levantado en sillar.

La catedral fue reconstruida después del terremoto de 2001. Adentro conserva un órgano fabricado en Bélgica de 12 metros de alto y 1.218 tubos, que suena en las misas de los domingos. Vale la pena subir al campanario: la vista de la plaza y de los volcanes desde ahí arriba es de las que uno se lleva en el celular hasta que se queda sin memoria.

Iglesias y miradores para completar el paseo

  • Iglesia de San Agustín: a pocos pasos de la plaza, su capilla se visita con una entrada de 10 soles. Importante: en ese sector no se permiten fotos ni filmaciones con celular ni con cámara. Los frescos del interior incluyen vegetación y aves de la selva peruana, así que vale la pena ir con tiempo para mirarlos con detalle.
  • Mirador de Yanahuara: el clásico lugar para ver al Misti (5.822 metros sobre el nivel del mar) junto con el Chachani y el Pichu Pichu. Es el spot para sacar la postal completa de la ciudad con los tres volcanes de fondo.
  • Picanterías locales: la cocina arequipeña se come en estos restaurantes tradicionales, donde platos como el rocoto relleno, el adobo y el chupe de camarones son protagonistas. Después de caminar, es la pausa perfecta.

Consejos prácticos y un apunte para la cámara

Un consejo sobre el apunamiento: Arequipa está a unos 2.300 metros de altura, bastante menos que Cusco, pero si llegan en avión desde Lima conviene tomar agua, evitar comidas muy pesadas el primer día y subir al campanario o al mirador de Yanahuara recién después del segundo día, así el cuerpo se aclimata sin sobresaltos. Y si son sensibles, una bolsita de hojas de coca en el hotel ayuda, aunque alcanza con tomárselo con calma.

Ahora bien, la mejor hora del día para la foto: les recomiendo llegar al mirador de Yanahuara una hora antes de la puesta del sol. La luz dorada hace que el sillar de la ciudad se vea todavía más blanco y los volcanes se recortan limpios contra el cielo despejado. Es el momento en que Arequipa se entrega entera a la cámara.

JS

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