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Lunes, 19 de octubre de 2026
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A la sombra de Cásper: la nueva miniserie de RTVE que revive al fantasma de los atracos

Rodolfo Sancho y Roberto Álamo encabezan un thriller policial de tres capítulos que reconstruye la cacería del ladrón más escurridizo de España, con locaciones en Madrid, Murcia, Yecla, Cartagena y Canarias

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 1 h
A la sombra de Cásper: la nueva miniserie de RTVE que revive al fantasma de los atracos

Dice el refrán que el que mucho abarca poco aprieta, aunque en este caso el refrán se da vuelta: cuando el que mucho roba termina apretado por la justicia, la historia se convierte en materia digna de una buena serie. Y eso es justamente lo que pensó Radio Televisión Española cuando puso en marcha la producción de Casper, una miniserie de tres capítulos que ya comenzó a rodarse y que promete sacudir a más de uno con su retrato del hampón más buscado de los años noventa en tierras españolas. Permítanme que les cuente de qué se trata, porque la cosa tiene más miga de la que parece a primera vista.

Antes de entrar en el reparto y en las locaciones, vale la pena detenerse en el corazón de la propuesta. Casper no es una serie de acción al uso ni un policial de fórmula. Es, por encima de todo, la crónica de una obsesión: la de un inspector que dedica años de su carrera a darle caza a un rival a la altura, alguien que durante tres décadas se las ingenió para moverse por el mundo del delito con una soltura que volvía locos a los investigadores. Ángel Suárez Flores, apodado Cásper en los bajos fondos como si fuera un fantasma que se escurría entre las manos de la policía, lideró una organización criminal que combinó lo mejor del catálogo clásico de los grandes robos: atracos a sucursales bancarias, sustracción de obras de arte en domicilios particulares y, ya en su etapa más oscura, vínculos con operaciones de narcotráfico que terminaron por envolverlo en una madeja cada vez más difícil de desatar.

Una estructura de tres capítulos para una persecución de tres décadas

La apuesta formal está clara: tres episodios de setenta minutos cada uno, un formato que permite respirar la historia sin estirarla como chicle. La narración sigue el clásico recurso del thriller policial: el espectador acompanha al inspector en sus idas y vueltas, en sus aciertos y en sus frustraciones, porque no todo fue camino recto. Hubo momentos en los que la justicia, pese a las pruebas acumuladas, terminó soltando a Suárez Flores, y eso también forma parte del relato. Esa impotencia de ver al pez grande escabullirse una y otra vez es, a mi entender, lo que vuelve a esta historia tan cercana a cualquiera que haya seguido un caso policial de alto vuelo: la sensación de que la ley a veces llega, pero llega tarde.

  • Rodolfo Sancho como el inspector Losada, el hombre detrás de la investigación.
  • Roberto Álamo en la piel de Cásper, el líder criminal más esquivo del cambio de siglo.
  • Adriana Torrebejarano como la inspectora Sara Román, compañera de pesquisas.
  • Alain Hernández como Sapo, colaborador estrecho del protagonista criminal.
  • Cristina Alcázar en el papel de Elvira Marcos, jefa de la unidad policial.

Locaciones reales para una historia real

El rodaje arrancó en Madrid y, según lo previsto, irá recalando en Murcia, Yecla, Cartagena y las islas Canarias. No se trata de caprichos de productor: cada una de esas paradas corresponde a escenarios donde efectivamente operó la banda. Sucursales bancarias que fueron blanco de los atracos, mansiones en las que se sustrajeron piezas de valor, depósitos utilizados para esconder el botín, puertos vinculados al narcotráfico y puntos donde se montaron los operativos policiales que terminaron estrechando el cerco. La producción busca reconstruir con precisión el cambio de siglo en distintos puntos del territorio español, y eso se nota en el cuidado por elegir locaciones que hablen por sí solas.

Entre los episodios más resonantes de la fuente real que la serie promete recrear aparece el asalto al Banco Popular de Yecla, del que se llevaron dieciocho millones de euros, y el robo de diecinueve cuadros en la residencia de la empresaria Esther Koplowitz. Dos golpes de enorme envergadura que, sumados a otros tantos, dibujan el recorrido de un personaje que parecía moverse siempre un paso adelante de la ley. A mí, particularmente, lo que más me llama la atención es que la serie se anime a tomar como eje una cacería larga, de años, con sus pausas y sus retrocesos: es un enfoque menos vistoso que el de la persecución cinematográfica tradicional, pero mucho más fiel a cómo suelen resolverse estas historias en la vida real.

Y acá me permito una reflexión en primera persona, porque no puedo evitarlo. Cada vez que una producción de este tipo rescata del olvido un caso que marcó a toda una sociedad, siento que estamos haciendo un acto de memoria que vale la pena. No se trata de glorificar al delincuente, ni mucho menos: se trata de entender cómo funciona una investigación larga, qué pesa sobre los hombros de quien la lleva adelante y por qué a veces el sistema tarda en responder. Casper, por lo que se anticipa, viene a ocupar ese lugar de thriller con pies en la tierra, de esos que uno termina viendo con la misma fascinación con que siguió en su momento los grandes casos policiales. Habrá que esperar para ver cómo resuelven el rompecabezas, pero el arranque, al menos en intenciones, pinta muy bien.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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