Linternas verdes bajan a tierra y se ponen el sombrero de cowboy en una serie que se aleja del superhéroe clásico
La nueva producción de HBO Max protagonizada por Aaron Pierre y Kyle Chandler propone un policial con estética de western y misterio en el corazón de los Estados Unidos, en lugar de la aventura espacial que suele asociarse al género.
Hay un dicho viejo que dice que el que tiene farol no se pierde en el camino, y vaya si los Linternas Verdes de esta serie parecen haberlo tomado en serio, porque en vez de perderse en la inmensidad del espacio exterior prefieren perderse en la inmensidad de los campos abiertos del centro de los Estados Unidos. Le cuento esto porque la nueva producción que acaba de llegar a HBO Max, titulada Linternas, me dejó con una sensación bastante particular: la de estar frente a un policial negro con alma de western que, encima, tiene la desfachatez de colarse dentro del catálogo de superhéroes sin pedir permiso a nadie. Y, contra todos mis prejuicios de lector veterano del género, el resultado me terminó resultando más llevadero de lo que esperaba, precisamente porque renuncia a la pirotecnia visual que uno asocia automáticamente con cualquier cosa que venga del universo de DC.
Dos guardianes con perfiles opuestos
La historia arranca con dos personajes que son, básicamente, la noche y el día dentro del Cuerpo de Linternas Verdes. Por un lado está John Stewart, interpretado por Aaron Pierre, un recién llegado que todavía no termina de entender las reglas del juego y que carga con la incomodidad lógica de quien se sabe un novato. Por el otro lado aparece Hal Jordan, a quien Kyle Chandler le pone el cuerpo y la voz, una figura veterana con historia dentro de la organización, curtido en mil peleas y con esa mezcla de paciencia y desconfianza que suelen tener los que llevan demasiados años en la profesión. A los dos los une un caso: un crimen cometido en el interior de Estados Unidos que, como buena serie de misterio que se precie, empieza siendo un homicidio y termina siendo algo bastante más oscuro de lo que nadie se esperaba cuando se prendió la primera vela.
Lo que distingue a esta propuesta no es el caso en sí, que ya ha sido transitado por decenas de policiales, sino el tono con el que se lo cuenta. La dirección y la atmósfera general remiten menos al espectáculo superheroico que a dos tradiciones muy concretas del género: el thriller de investigación y el western contemporáneo. Hablo de esos paisajes abiertos donde el viento parece tener peso propio, de una violencia contenida que estalla de golpe y de personajes que cargan con un pasado que les pesa en la espalda como si fuera una mochila de campaña. En ese sentido, la estética cruda es una declaración de principios: Linternas no quiere parecerse a una película de acción extendida, y eso se agradece porque evita el ruido visual que muchas veces tapa la falta de sustancia.
Un reparto que ancla la historia en lo terrenal
El elenco secundario cumple un papel fundamental en ese registro policial que la serie elige como hogar. La actriz Kelly Macdonald se pone en la piel de la sheriff Kerry Kane, una jefa policial que ocupa el lugar que históricamente se reservaba para hombres en este tipo de relatos, y lo hace con esa solidez silenciosa que ya le conocíamos de otras producciones. Frente a ella aparece Garret Dillahunt como Will Macon, líder de una milicia que se prepara ante la posibilidad de una invasión alienígena y que encarna al civil al margen de la ley, ese personaje indispensable en cualquier western que se precie de serio. Lo curioso, y esto es un dato que a mí me hizo dibujar una sonrisa cuando me lo crucé mientras investigaba, es que Macdonald y Dillahunt ya habían coincidido hace casi dos décadas en la película No es país para viejos, de los hermanos Joel y Ethan Coen, ganadora del Oscar a la Mejor Película en 2007. En aquella historia ella interpretaba a la esposa del protagonista y él a un ayudante del sheriff; aquí los roles se invierten con una ironía que parece deliberada, porque ahora ella es la autoridad y él el sospechoso. La coincidencia no es solo anecdótica: los dos proyectos comparten una estética áspera y una sensibilidad cercana al western, y ese hilo invisible se nota.
El lugar de la ciencia ficción y el universo DC
Ahora bien, sería injusto decir que Linternas abandona por completo su naturaleza de ciencia ficción. La serie integra elementos del género y la mitología de los superhéroes sin abandonar el registro realista que mencionaba antes, lo que significa que uno no se topa con batallas intergalácticas cada dos minutos pero tampoco con un policial puro y duro de los que emiten por cable a las tres de la mañana. Uno de los episodios ya introdujo una referencia directa a Batman, que no voy a detallar para no arruinarles el hallazgo, pero que sirve como pista de que la producción se conecta de a poco con el nuevo Universo DC que DC Studios viene construyendo desde hace un tiempo. Es un guiño calculado, que le habla alfanque al fanático de toda la vida sin romperle el contrato al espectador que llegó buscando otra cosa. En cuanto al futuro cercano, el showrunner Chris Mundy fue bastante claro y adelantó que una segunda temporada requeriría condiciones específicas para poder continuar, aunque la decisión final depende de HBO Max y del estudio, así que por ahora lo único que queda es esperar.
Una apuesta accesible dentro del género
Después de maratonear varios capítulos seguidos, lo que más me llevo puesto es la sensación de que la apuesta formal es, justamente, el rasgo más distintivo de Linternas. La serie no intenta replicar el modelo de película de acción extendida que tanto abundó en la última década, sino que se toma su tiempo para construir una historia de investigación con ritmo propio, con silencios, con paisajes y con personajes que respiran. Para el lector o el espectador que está acostumbrado al género policial o a las series de misterio clásico, el punto de entrada resulta más accesible que en otras producciones del universo de superhéroes, y esa accesibilidad no se logra traicionando la esencia del material de origen sino eligiendo un encuadre distinto para contarlo. Yo, que confieso haber llegado con cierto cansancio acumulado por tanto producto genérico de capas y capas de efectos especiales, terminé la función con la sensación de que el farol, esta vez, había iluminado el camino correcto.
- La serie sigue a John Stewart (Aaron Pierre) y Hal Jordan (Kyle Chandler), dos Linternas Verdes de perfiles opuestos que investigan un crimen en el interior de Estados Unidos.
- El tono general apuesta por el thriller de investigación y el western, con paisajes abiertos, violencia contenida y personajes con pasado.
- Kelly Macdonald y Garret Dillahunt repiten elenco de No es país para viejos, aunque con los roles invertidos respecto de la película de 2007.
- La producción integra elementos de ciencia ficción y superhéroes sin abandonar el registro realista, e incluye una referencia a Batman como conexión con el nuevo Universo DC.
- La apuesta formal evita el modelo de película de acción extendida y construye una historia con ritmo propio, más cercana al policial que al espectáculo de superhéroes.
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