Zoe Gotusso despide el año a todo teatro en el Coliseo porteño
La cantante cordobesa cierra su temporada con dos funciones de Un día de verano, una propuesta con bailarines y músicos en vivo. La primera noche ya agotó localidades y todavía quedan entradas para el 18 de diciembre.
Dicen que el año se cierra como empieza: con la música adentro y la garganta dispuesta. Y si hay una artista que parece haber tomado ese mandato al pie de la letra en este 2025, esa es Zoe Gotusso, que eligió nada menos que el Teatro Coliseo de Buenos Aires para bajar el telón de una temporada cargada de escenarios, canciones y emociones.
El miércoles 17 y el jueves 18 de diciembre, la cantante cordobesa presentará Un día de verano, un espectáculo que llega con músicos en vivo, bailarines y una puesta escénica especialmente pensada para uno de los teatros más tradicionales de la ciudad. La primera de esas fechas ya agotó todas sus localidades, lo que confirma el momento dulce que atraviesa la artista; la segunda función, en cambio, todavía conserva entradas disponibles para quienes estén dispuestos a darse el gusto.
Un cierre que no es cualquier cierre
Antes de hablar de luces y de atriles, vale la pena entender qué es lo que se va a ver. Gotusso no llega al Coliseo a hacer un show más: llega a coronar un año de trabajo sostenido sobre los escenarios, y ella misma lo describe como el cierre natural de ese recorrido. La propuesta combina la música con el cuerpo, con el movimiento, con la idea de que una canción no termina cuando termina su letra, sino cuando se hace experiencia compartida con el público.
No es la primera vez que la cordobesa apuesta por una escenografía ambiciosa en Buenos Aires. El año pasado llevó adelante una residencia titulada Pequeños conciertos, que se extendió durante 18 funciones y donde ya jugaba con la mezcla entre música y danza, aunque en un formato más íntimo. Un día de verano retoma parte de esa idea, pero la lleva a una escala mayor y, sobre todo, la instala en un escenario con el peso simbólico del Coliseo, un teatro que no se sube a la ligera ni se toma como un trámite.
El oficio de escribir canciones
Con 29 años y una década entera dedicada a la música, Zoe Gotusso trazó un balance sereno y, al mismo tiempo, ilusionado de su propio camino. Es una artista que parece entender muy bien en qué punto de la ruta se encuentra, y eso se nota cuando habla de su manera de componer.
“Es un camino largo, será más largo, pero estoy en un momento de mi vida en el que estoy contenta.”Zoe Gotusso
En más de una conversación, Gotusso se encarga de desarmar el mito del compositor esperando la musa debajo de un jacarandá. Para ella, escribir canciones es ante todo un oficio: una tarea que exige sentarse, aunque la idea no esté clara, y entregar aunque no haya garantía de que algo bueno vaya a salir. Lo dijo con una frase que le pertenece a María Elena Walsh pero que la cordobesa hace completamente propia: La inspiración te tiene que encontrar trabajando.
- Un día de verano se presenta el 17 y el 18 de diciembre en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.
- La primera función agotó todas sus localidades; la segunda mantiene entradas a la venta.
- El show incluye músicos en vivo, bailarines y una propuesta escénica especialmente pensada para el Coliseo.
- Funciona como cierre de una temporada que incluyó, entre otros hitos, una residencia de 18 funciones en Buenos Aires.
- Su disco más reciente, Detalles, reúne reversiones de Roberto Carlos y fue producido por María Wolff, en un proceso que llevó cerca de un año de trabajo compartido.
El disco de los detalles
Ese modo de mirar la música como tarea y no como iluminación repentina se nota también en su álbum más reciente, Detalles, donde se animó a versionar a Roberto Carlos y a ponerle una impronta decididamente romántica. La producción estuvo a cargo de María Wolff, y Gotusso reconoce sin rodeos que el proceso fue largo y, a veces, incómodo: Hay que hacer un esfuerzo, hay que hablar, hay que decir. Es la confesión de alguien que entiende que la canción no aparece sola y que el resultado final es siempre una construcción paciente, nunca un golpe de suerte.
Yo la vengo siguiendo desde hace rato, y le confieso algo: cada vez que la escucho cantar tengo la sensación de estar ante alguien que todavía se asombra con lo que hace, aunque ya lleve una década haciéndolo. Esa mezcla de oficio y frescura, de búsqueda y de entrega, es la que promete Un día de verano sobre las tablas del Coliseo. Si todavía no tiene su entrada para el 18 de diciembre, le sugiero no dejarla para último momento: hay funciones que se agotan, pero también hay artistas que, como Gotusso, se ganan función a función el derecho de llenar la butaca.
