Veinte mil dólares por 17 minutos: la cordobesa que se sentó en Nueva York y terminó pagando el abandono
Luisina Giovannini tenía 19 años, un vendaje en el tobillo y un ranking 198 del mundo. Perdió 5-0 ante la italiana Bronzetti, pidió la baja y el árbitro le aplicó la regla que muchos tenistas odian en silencio.
A esta altura del año ya uno no sabe si el US Open es un Grand Slam o un cajero automático con red. La cordobesa Luisina Giovannini, 19 años y 198 del mundo, llegó a Nueva York a principios de setiembre con la calculadora prendida: 32.000 dólares aseguraba cualquier jugadora que pasara una rueda de la qualy. Se fue con 12.000 menos en el bolsillo y una multa de 20.000 verdes por haber jugado 17 minutos. Diecisiete. Los que tarda el viento de la costa neoyorquina en tirar una gorra.
Lo que pasó en la cancha
Giovannini saltó al court con un vendaje visible en el tobillo izquierdo y enfrente tenía a Lucia Bronzetti, italiana, 135 del mundo y séptima preclasificada de la clasificación. La italiana le pasó por encima como un colectivo por arriba de un Fiat 600 en la General Paz: 5-0 en el primer set, 21 puntos ganados de 29 jugados, la argentina sin poder sostener ni su propio saque. Total, abandono. Ahí se terminó el sueño estadounidense.
Pero el papelón deportivo se transformó en papelón administrativo. El árbitro del encuentro le aplicó la regla que en el circuito llaman, con elegancia británica, First-Round Performance, y que en criollo significa: si venís a hacer boludeces en primera ronda, te cobramos. La norma, vigente en los cuatro Grand Slams, habilita sanciones de hasta el total del premio cuando el rendimiento del jugador no alcanza el estándar profesional exigido. Le cayeron 20.000 dólares, que es el 62,5% de los 32.000 que tenía asignados por esa instancia. O sea: se llevó menos plata por jugar que si se hubiera quedado en su casa de Rosario mirando el torneo por la tele.
- No completar el partido.
- No haber disputado encuentros en las semanas previas al torneo.
- Haberse retirado del torneo anterior.
- Haber utilizado un ranking protegido.
- Cualquier combinación que el árbitro considere por debajo del nivel profesional exigido.
Esos son los criterios que el reglamento contempla para activar la multa. En el caso de Giovannini, varios puntos le jugaban en contra: venía con el tobillo a mal traer y su último partido oficial había sido en Wimbledon, allá por julio, dos meses antes del viaje a Nueva York. Para el juez, la ecuación fue simple: inactividad + abandono temprano = multa.
La versión de la jugadora
Acá ojo, porque no se trata de una sospecha de simulacro ni de una jugada turbia: la propia Giovannini había contado que arrastraba una lesión que la condicionó durante toda la preparación. La sanción fue una decisión administrativa, no un escrarche por haber tirado el partido. Que no es lo mismo, pero duele parecido cuando te llega la factura.
“Vengo con una lesión de hace un tiempo, entonces estoy recuperándome para poder estar al 100% en los Juegos.”Luisina Giovannini
El horizonte inmediato de la zurda cordobesa pasa por los Juegos Suramericanos de Rosario, donde la Argentina la necesita al cien por ciento. Ella misma lo dijo con una frase que pinta el momento: vivir hace ocho años en esa ciudad la hizo adoptiva y quiere estar a la altura. Es su segunda casa, dijo. Y uno, lector, le desea que la próxima vez que pise una cancha de Grand Slam sea con el tobillo firme y el ranking un par de casillas más arriba.
El dato final sirve para entender la dimensión del cachetazo: la multa a Giovannini fue la de mayor impacto económico registrada en lo que va del US Open. Así se resume una semana neoyorquina que arrancó con ilusión y terminó con la cuenta bancaria temblando.
