Una foto del público de Oasis en River se llevó el premio que faltaba en la pared
Joshua Halling, nacido en Manchester como los Gallagher, ganó el Music Moment of the Year en los Abbey Road Music Photography Awards 2026 con una imagen tomada durante la segunda fecha de la banda británica en Buenos Aires. La ceremonia se realizó el 24 de septiembre en Londres y la convocatoria reunió más de 24.500 fotografías de 42 países.
Dicen los que saben de la materia que la mejor foto no es la que muestra al que toca, sino la que retrata al que siente. Y bajo esa ley no escrita se movió la escena del segundo recital de Oasis en el estadio de River Plate, en noviembre del año pasado, cuando un fotógrafo oriundo de Manchester -la misma ciudad que vio nacer a los hermanos Gallagher- apostó su ojo a la paciencia y se llevó, varios meses después, un reconocimiento internacional que todavía resuena en los pasillos del periodismo gráfico musical.
Una espera de diez minutos que viajó de Núñez a Londres
Joshua Halling se colgó una cámara con un lente de 300 milímetros y se acomodó en un sector alto del estadio, a prudente distancia de la euforia colectiva. Desde ese mirador involuntario, según él mismo contó, pasaron unos buenos diez minutos hasta que el cuadro encajó como él lo venía imaginando. La espera, claro, valió la pena: la imagen que destrabó aquella vigilia terminó coronándose como la Music Moment of the Year en la quinta edición de los Abbey Road Music Photography Awards, cuya entrega se realizó el 24 de septiembre de 2026 en la sede del mítico estudio londinense.
“Pasé unos buenos 10 minutos posado en el mismo lugar esperando a que este encuadre encajara durante la segunda fecha de Oasis Argentina y valió totalmente la pena la espera”Joshua Halling, en su cuenta de X
La distinción se inscribe en una convocatoria que este año batió marcas: 24.500 fotografías llegadas desde 42 países, evaluadas por un jurado que premia capturas de recitales, retratos de músicos y momentos detrás del escenario. Que la foto ganadora haya sido tomada en Buenos Aires, en medio de una gira de reunión que agotó localidades a ambos lados del océano, no hace más que confirmar algo que quienes vamos a recitales sabemos de memoria: a veces la historia no se escribe desde el escenario, sino desde la tribuna.
Qué muestra la foto, y por qué importa
El encuadre es vertical y de una precisión quirúrgica. En el centro aparece un joven con una remera blanca de Oasis, rodeado por un pogo vibrante, con gente saltando y levantando los brazos en un desenfoque calculado. Los Gallagher y el escenario quedan afuera del cuadro, decisión que le saca el centro de gravedad a la postal y se lo entrega, con todas las letras, al público. No hay indicio de qué canción sonaba, y eso, lejos de ser una limitación, le da a la imagen una condición casi universal: podría tratarse de cualquiera de los himnos que la banda repasó durante las dos noches porteñas.
Me quedo pensando, mientras escribo esto, en la cantidad de veces que uno vuelve de un recital con la garganta dolorida y el bolsillo lleno de pulseras, y se da cuenta de que lo que se llevó de verdad fue algo que ninguna cámara, por más premiada que sea, puede devolver entero. Pero hay que reconocerle a Halling el mérito de haber entendido, antes de apretar el obturador, que esa noche, en Núñez, el verdadero protagonista estaba abajo, en la marea de remeras blancas y brazos levantados. Si me preguntan a mí, como me preguntan cada vez que termina un show, qué momento del público elegiría fotografiar, la respuesta es siempre la misma: aquel en el que un desconocido canta una estrofa completa sin saber que alguien, en una tribuna alta, está apuntando hacia él.
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