Una butaca que se muda: Luciano Castro toma la posta de Vicuña en "Secreto en la Montaña"
El elenco cambia de cara a la gira por el interior del país. Benjamín Vicuña se despide para cumplir con rodajes pactados antes de la temporada, y Esteban Lamothe confirmó que el reemplazo es el actor que ya está "99,99% confirmado" para ponerse en la piel de Jack Twist.
Dicen los que saben del teatro que ningún escenario se queda quieto mucho tiempo: lo que hoy brilla en un elenco, mañana ya es recuerdo, y lo que parecía cerrado se abre de golpe para dejar entrar aire nuevo. Eso exactamente es lo que acaba de pasar con Secreto en la Montaña, la versión porteña de la historia que Ang Lee filmó en planicies nevadas y que ahora se sube a un escenario con otro protagonista en la butaca más caliente de la función. Yo, que vengo siguiendo la movida teatral desde hace rato, le cuento los detalles de un cambio que no es menor: Benjamín Vicuña se despide en seis semanas para cumplir con compromisos cinematográficos previos al inicio de la temporada, y en su lugar entra Luciano Castro, un nombre que ya quedó "99,99% confirmado", según las palabras textuales de su futuro compañero de escena, Esteban Lamothe.
Por qué se va Vicuña y por qué entra Castro
El propio Vicuña se encargó de explicarlo el 18 de agosto: sus compromisos con los directores Álex de la Iglesia y Matías Bize fueron firmados antes de que arrancara la temporada teatral, de modo que la despedida estaba escrita desde el vamos. "La obra sigue", aclaró el chileno al comunicar la noticia, dejando en claro que no se trataba de un conflicto ni de un portazo, sino de una cuestión de agenda pactada de antemano. La pregunta lógica que sobrevino en los pasillos teatrales y en las redes era quién se animaría a calzarse las botas de Jack Twist a esta altura del partido. Y fue Lamothe, ni más ni menos, el que se sentó a delinear la respuesta.
“Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro.”Esteban Lamothe
Lo más interesante de la movida, y acá me detengo porque a mí me gusta detenerme en lo que los artistas dicen cuando no tienen un libreto delante, es que la propuesta de convocar a Castro partió del propio Lamothe. No fue la producción la que sugirió el nombre ni fue el canal de los managers: fue el actor, que en algún momento levantó el teléfono o se sentó a conversar y dijo "a este lo quiero de compañero". Y las razones que dio son de las que vale la pena escuchar despacio, porque hablan tanto de Castro como de lo que Lamothe entiende que necesita este personaje.
“Me gusta cómo actúa, y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist. Estaba súper, súper contento.”Esteban Lamothe
- La propuesta de sumar a Castro partió del propio Esteban Lamothe, no de la producción.
- Castro recibió la convocatoria "súper, súper contento", según describió su futuro compañero de elenco.
- La adaptación escénica presenta un reto extra: llevar al teatro una historia concebida para planos abiertos, montañas y ovejas.
- El elenco planifica ahora una gira por el interior del país como próxima etapa de la temporada.
El reto de pasar de la nieve al escenario
Secreto en la Montaña viene llenando la cartelera porteña desde mayo con una respuesta del público que se sostuvo función tras función. No es un detalle menor: estamos hablando de una historia que el público argentino conoce al dedillo por la película del 2005, y que sin embargo encontró en esta puesta una segunda vida. Lamothe lo contó en primera persona, y uno se queda pensando en lo que dice cuando describe el proceso: "Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión". Es una confesión de las que valen oro: reconoce que el género pide exponer la intimidad del actor, no esconderse detrás del personaje.
Hay algo más que me quedó dando vueltas, y se lo quiero compartir a quien esté leyendo: la dificultad técnica que el propio elenco reconoce. Llevar al escenario una película "plagada de planos abiertos, montañas, ovejas", como la definió Lamothe, no es un capricho: es un problema de traducción entre lenguajes. El cine te regala el paisaje, el teatro te obliga a construirlo con el cuerpo, con la luz, con la economía del escenario. Por eso la elección de Castro no es solo una cuestión de casting: es una decisión sobre cómo se va a habitar esa montaña imaginaria en cada función, en cada ciudad del recorrido por el interior que se viene.
Yo, que a esta altura de los años ya he visto pasar por las tablas argentinas a decenas de actores en reemplazos parecidos, le confieso que estos movimientos me generan una curiosidad enorme. No por el morbo del cambio, sino porque siempre hay algo de riesgo genuino en meterse en una función que ya tiene público, que ya tiene forma, que ya tiene dinámica. Castro tendrá seis semanas para dejarse el cuero en el personaje antes de que la gira por el interior empiece a rodar, y lo hará en un elenco que, por lo que cuentan sus protagonistas, combina drama intenso con esos momentos de distensión que solo aparecen cuando las funciones se van acumulando. ¿Habrá un papel teatral que a usted, que lee estas líneas desde cualquier provincia, le gustaría ver interpretar a Luciano Castro? La pregunta queda picando, y la respuesta, como suele pasar en la mejor dramaturgia, se escribirá con el tiempo.
