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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una amistad filipina que crece entre mundos imaginarios

"La isla olvidada", la nueva apuesta animada de DreamWorks dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado, vuelve a poner a la amistad adolescente como motor de una aventura desbordante de fantasía, humor y referencias ochentosas.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 22 d
Una amistad filipina que crece entre mundos imaginarios

Dicen los más viejos de mi barrio que las amistades que se forjan en la adolescencia son como las marcas de agua en la madera: no se ven a simple vista, pero terminan dándole forma a todo lo que uno construye después. Con esa imagen en la cabeza me senté a ver "La isla olvidada", la nueva película animada de DreamWorks que codirigen Joel Crawford y Januel Mercado, y la verdad es que la película entera parece construida alrededor de esa misma idea, la de que lo vivido junto a alguien queda flotando en el aire mucho después de que las rutas se separan.

La historia gira en torno a Raissa y Jo, dos adolescentes filipinas que, justo cuando la vida las empuja en direcciones distintas, se ven arrastradas a un recorrido que las lleva de un mundo a otro, con escenarios que cambian a velocidad de vértigo y un elenco de personajes secundarios que se van sumando al viaje. La separación entre las amigas funciona como herida inicial y como motor sentimental de toda la trama, y ese dolor es el que la fantasía viene a empujar, a disfrazar y, finalmente, a elaborar.

Qué hay detrás de la aventura

Antes que el brillo visual, que es mucho, la película pone el acento en lo que les pasa a Raissa y Jo por dentro. La amistad es el corazón narrativo y todo lo demás —la villana que las persigue, las secuencias de acción, los mundos imposibles— está dispuesto para que el vínculo entre ellas quede expuesto, probado y, sobre todo, entendido. Los personajes no son héroes sin grietas: tienen contradicciones, miedos y huellas del paso de los años, y eso es lo que les permite parecerse un poco más a nosotros que a los protagonistas pulidos de otras animaciones.

Una estética que mezcla mundos y décadas

En el plano visual, "La isla olvidada" apuesta por una mezcla de estilos de animación, movimientos de cámara ambiciosos y un humor físico que se apoya casi más en el gag visual que en el diálogo. El ritmo no afloja: cada cambio de escenario trae una situación nueva, y los guiños a series de los años ochenta funcionan como guiñadas a los padres que lleven a sus hijos al cine. Las costumbres y la identidad filipina aparecen entramadas en el relato, no como decoración exótica sino como parte constitutiva del mundo que Crawford y Mercado quieren compartir con el espectador.

  • La amistad entre Raissa y Jo es el motor emocional de toda la película y la que sostiene la separación como conflicto central.
  • La dirección combina varias estéticas de animación con humor físico y guiños a series ochentosas.
  • Los personajes secundarios se suman al viaje y forman su propio grupo de vínculos a lo largo de la trama.
  • La fantasía funciona como marco para explorar la adolescencia: los cambios, las diferencias y lo que permanece en los recuerdos.
  • La villana que persigue a las protagonistas agrega tensión sin opacar el peso del vínculo entre las dos amigas.

Salí de la sala con la sensación de que la película no quiere correrse con el paisaje solamente, sino que se toma en serio la parte humana del asunto. A los que peinamos canas y crecimos alimentando imaginaciones con historietas, series y dibujitos, "La isla olvidada" nos devuelve algo que extrañábamos: una aventura que se anima a hablar en voz baja sobre lo que se siente cuando alguien importante se va, aunque sea parte del crecimiento. Y a los más chicos, mientras tanto, les regala dos horas de mundos que se abren como ventanas y personajes que vale la pena conocer.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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