Terapia acuática: una herramienta de rehabilitación que crece en indicaciones médicas y se aplica en piletas bajo supervisión profesional
La hidroterapia utiliza las propiedades del agua para tratar lesiones articulares, dolor crónico, recuperación posquirúrgica y cuadros neurológicos. Cómo se desarrolla una sesión típica, qué condiciones de salud pueden beneficiarse y dónde recurrir en la Argentina.
La terapia acuática se consolidó en los últimos años como una herramienta de rehabilitación que se desarrolla en piletas de poca profundidad, bajo la supervisión de fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales, y que puede indicarse como complemento de un tratamiento médico en casos de lesiones articulares, dolor crónico, recuperación posquirúrgica y algunas condiciones neurológicas. No se trata de una rutina deportiva convencional ni requiere saber nadar: las sesiones se diseñan a partir de una evaluación individual y se adaptan al estado de salud, la condición física y los objetivos terapéuticos de cada persona, según precisaron a este medio fuentes consultadas sobre la práctica.
Por qué el agua modifica la forma de moverse
El agua actúa como entorno terapéutico por cuatro propiedades que los especialistas describen de manera recurrente: flotabilidad, resistencia, presión hidrostática y temperatura. La flotabilidad reduce el efecto de la gravedad sobre las articulaciones: con el agua a la altura de la cintura, una persona percibe que carga aproximadamente la mitad de su peso corporal, lo que facilita la ejecución de ejercicios que resultarían dolorosos o imposibles sobre una superficie firme. La resistencia del medio acuático, por su parte, permite trabajar la musculatura sin necesidad de pesas ni equipamiento adicional, ya que el agua ofrece hasta setecientas veces más resistencia que el aire. La presión hidrostática puede contribuir a disminuir la hinchazón de tejidos blandos, en tanto que el agua tibia favorece la relajación muscular y la tolerancia al movimiento.
“La modalidad fue descrita como fisioterapia con el aporte de la ingravidez: el trabajo en pileta puede emplearse para fortalecer el tronco y mejorar el equilibrio antes de avanzar hacia ejercicios en tierra.”Jenea Smith, fisioterapeuta de la Universidad de Missouri
Cuadros de salud en los que puede indicarse
- Artritis y osteoartritis, donde la descarga articular permite movilizar con menos dolor.
- Lesiones de rodilla, cadera, tobillo, cuello, hombro y zona lumbar, tanto agudas como en etapa de recuperación.
- Dolor crónico de origen musculoesquelético, incluyendo fibromialgia.
- Hernias discales y estenosis espinal, donde la flotación disminuye la compresión sobre la columna.
- Procesos previos y posteriores a cirugías ortopédicas, como reemplazos articulares o reparaciones ligamentarias.
- Condiciones neurológicas como enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y secuela de accidente cerebrovascular (ACV), donde el sostén del agua facilita la práctica de coordinación y marcha con menor riesgo de caídas.
Una sesión típica combina ejercicios de movilidad articular, trabajo de piernas y brazos, equilibrio y práctica de marcha dentro de la pileta. Los programas suelen organizarse en ciclos de entre dos y ocho sesiones, con frecuencia variable según el cuadro clínico y la respuesta del paciente, y se plantea como objetivo que el trabajo logrado en el agua pueda trasladarse progresivamente a las actividades cotidianas en tierra.
Dónde atenderse y qué tener en cuenta
En la Argentina, la terapia acuática se ofrece en centros de kinesiología y rehabilitación con pileta terapéutica, así como en hospitales públicos y obras sociales que cuentan con el servicio. La indicación debe realizarla el médico tratante —traumatólogo, reumatólogo, neurólogo o clínico— y la derivación se gestiona luego con un profesional matriculado en kinesiología y fisioterapia. Los turnos se coordinan, en general, de lunes a viernes en horarios diurnos, aunque algunos centros también disponen de franjas vespertinas; se recomienda consultar previamente por la cobertura de la prepaga u obra social y por los requisitos de ingreso, que suelen incluir una evaluación clínica previa al primer ingreso a la pileta. Agustina Rueda, Salud y sociedad.
