Te voy a extrañar, querido amigo: el adiós en video de Marcela Tinayre a Chiche Gelblung
A una semana de la muerte del periodista, la conductora reunió escenas de sus pasos conjuntos por Polémica en el Bar y una entrevista callejera que le hicieron juntos. La publicación cerró con una despedida escrita sobre una foto en blanco y negro.
Como dice el pueblo cuando se va alguien de los que dejan huella, no se despide al hombre, se despide al rato compartido: esa es la idea que parece haber guiado el video que Marcela Tinayre subió a sus redes para despedir a Chiche Gelblung, fallecido el 9 de septiembre a los 82 años en el Sanatorio Los Arcos, adonde había ingresado un día antes por problemas respiratorios. A una semana exacta de su muerte, la conductora eligió hablar con imágenes y reservar las palabras para el final.
Un compilado pensado para que hable lo vivido
Les aclaro de entrada, por si alguien se pierde, que la ceremonia no fue religiosa ni solemne: fue un homenaje de andar por casa, de esos que uno arma en silencio para no quebrarse en público. Tinayre reunió material de archivo de los años en que compartieron pantalla en Polémica en el Bar, el ciclo que los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich instalaron como escenario de debate en la televisión argentina, y le agregó una entrevista nocturna en la calle en la que un cronista los interrogaba a los dos al mismo tiempo. La secuencia recorre distintas situaciones de ese trabajo conjunto, desde un saludo con abrazo y beso en el ingreso al estudio, pasando por una charla sentados en la barra del programa, hasta un cruce de risas que muestra la confianza del oficio compartido. En uno de los tramos aparece un gráfico alusivo a la inauguración de una estatua de Gelblung, un reconocimiento que el periodismo suele tributarle a quienes ya se volvieron parte del paisaje.
Durante los casi dos minutos y medio que dura el compilado, la conductora eligió no escribir nada encima: dejó que las imágenes se explicaran solas, sin voz en off ni texto superpuesto, como quien confía en que el otro, si lo conoció, va a entender. La excepción fue el cierre, una imagen en blanco y negro donde se los ve conversando en la barra del bar, y allí, sobre esa foto, dejó escrita la frase que titula esta nota. Una manera de poner el punto final sin necesidad de un minuto de silencio: basta con decir Te voy a extrañar, querido amigo, para que cualquier colega de canal entienda de qué se habla.
La búsqueda en el Mater Dei y la confusión con Mirtha
Hay un costado humano en esta historia que vale la pena contar con tiempo, porque muestra el revuelo que generó la muerte del periodista y cómo se cruzó con otra preocupación hogareña de la conductora. Tinayre reveló que ella misma intentó ubicarlo en el Sanatorio Mater Dei, donde en esos mismos días permanecía internada su madre, Mirtha Legrand, por una afección respiratoria que la obligó a guardar reposo durante una semana. Habían dicho que estaba en el Mater Dei, y yo lo averigüé y lo busqué por el Mater Dei, contó la conductora, todavía conmovida por la superposición de esos dos hechos que le tocaron vivir puerta por puerta. Legrand recibió el alta antes de que se conociera el fallecimiento de Gelblung, y la propia Tinayre confirmó que su madre está mucho mejor y con ganas de volver a trabajar, aunque la fecha oficial del regreso todavía no estaba definida. Mientras tanto, Juana Viale, su nieta, siguió al frente de los almuerzos y cenas televisivos, como había ocurrido en las dos emisiones anteriores.
“Ay, Chiche, una tristeza espantosa. Me dio mucha tristeza.”Marcela Tinayre, conductora
Uno cierra la nota y se queda pensando en lo que se dijeron en off cámara tantos años de compartir set, en las cenas de Polémica, en las peleas televisadas que al otro día se resolvían con un café. Gelblung fue de esos periodistas que entraron a la casa de uno sin pedir permiso y se quedaron a vivir ahí, y por eso su muerte no se mide en cantidad de notas firmadas sino en silencios en el control remoto que uno ya no sabe cómo llenar. En ese sentido, el video de Tinayre funciona como una manera de mantener la puerta abierta: no es un homenaje que congela al personaje en mármol, es un recuerdo cálido, construido con escenas cotidianas, del modo en que uno despide de verdad a alguien que formaba parte de la semana. Lo vi, lo sentí, y se los traje a ustedes para que también puedan asomarse un rato a esa barra que ya no tiene a su habitué.
