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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Suplementos de longevidad: lo que la evidencia permite afirmar y lo que todavía no

El crecimiento de la oferta de cápsulas con precursores de NAD+, selenio, vitamina D y omega-3 puso en el centro del debate la distancia entre hallazgos de laboratorio y resultados clínicos en personas. Especialistas consultados repasaron qué dice la ciencia y qué sigue sin demostrar.

Por Agustina RuedaSalud y sociedad · · hace 1 d
Suplementos de longevidad: lo que la evidencia permite afirmar y lo que todavía no

En los últimos años se multiplicó en farmacias, plataformas digitales y consultas médicas la oferta de suplementos presentados como una inversión en más años de vida. La promesa se apoya, en gran parte, en dos líneas de investigación: el aumento de los niveles de NAD+ mediante precursores como la nicotinamida mononucleótido (NMN) y la nicotinamida ribósido, por un lado, y la reposición de vitaminas y minerales como selenio, vitamina D y omega-3, por el otro. La pregunta que atraviesa a profesionales y pacientes es hasta dónde llega la evidencia y dónde empieza el marketing.

NAD+: la distancia entre el laboratorio y la clínica

El NAD+ es una coenzima (molécula que las enzimas necesitan para funcionar) presente en todas las células del organismo, indispensable para el metabolismo energético y asociada a los mecanismos de reparación del ADN. Sus niveles descienden con la edad y, en cultivos celulares y modelos animales, aumentar su disponibilidad mejoró ciertos parámetros metabólicos. De ahí nació un mercado de suplementos con NMN y nicotinamida ribósido, que se venden como inversión en longevidad. El punto crítico es el salto entre lo que muestra la investigación básica y lo que promete la publicidad. Los ensayos en humanos confirman que estos precursores elevan los niveles de NAD+ en sangre, pero no existe evidencia clínica suficiente de que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, mejor función orgánica o más años de vida. Que suba un valor en un análisis de laboratorio no equivale a vivir más.

“Un hallazgo real pero acotado se convierte en una promesa que nadie demostró en la clínica.”Agustina Rueda, Salud y sociedad

Vitaminas y minerales: cuándo suman y cuándo sobran

La misma lógica se repite con vitaminas y minerales ampliamente difundidos. El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, mostró que el selenio no previno el cáncer de próstata y que quienes recibieron vitamina E presentaron mayor riesgo de desarrollarlo durante el seguimiento. El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer o los eventos cardiovasculares (infartos, ACV y muertes de causa vascular) en quienes no tenían déficit previo. Estos resultados no implican que los nutrientes sean inútiles; el matiz es clave. Cuando existe una carencia real, corregirla tiene impacto concreto: las deficiencias de vitamina B12 y de vitamina D son frecuentes en edades avanzadas, y tratarlas mejora la calidad de vida. La diferencia está en medir primero y suplementar si hay un déficit comprobado, no en tomar cápsulas a ciegas.

Qué sí cuenta con respaldo

  • Actividad física regular que incluya ejercicios de fuerza, porque mejora la masa muscular y la función metabólica.
  • Alimentación equilibrada con proteínas suficientes, verduras, frutas y grasas en proporciones razonables.
  • Buen descanso, entendido como sueño de calidad y duración adecuada.
  • No fumar y reducir el consumo de alcohol.

A esa lista se suman los vínculos sociales y los controles médicos periódicos, dos factores que la literatura asocia de manera consistente con mejor salud en la vejez. No son novedades de laboratorio ni llegan en blister: son prácticas cotidianas con efecto acumulado en el tiempo.

La lectura final que deja el repaso de la evidencia es que la ciencia médica trabaja en tres escalones: lo que ocurre dentro de una célula, lo que se observa en animales y lo que demuestran los ensayos clínicos en muchas personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya en los primeros dos y se presenta como si hubiera pasado el tercero. Para quienes estén considerando iniciar o modificar un esquema de suplementación, la recomendación es consultar con un profesional de salud, solicitar un análisis de sangre básico (que incluya niveles de vitamina D, B12 y perfil lipídico) y revisar la medicación que ya se toma para descartar interacciones. Para atención personalizada en el sistema público de salud de la Ciudad de Buenos Aires se puede concurrir a los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSACS) de lunes a viernes de 8 a 17, o bien consultar en hospitales de agudos con servicio de clínica médica en horario matutino.

AR
Agustina RuedaSalud y sociedad

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