Señales cardíacas silenciosas en mujeres: cuándo una molestia cotidiana puede esconder un problema serio
Una cardióloga británica advierte que el dolor en el pecho no es la única alerta y detalla los patrones de esfuerzo, la localización atípica del dolor y los síntomas digestivos que justifican una consulta. También explica por qué la menopausia eleva el riesgo cardiovascular.
Para la cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, hay un patrón que toda mujer debería tener presente: que el dolor, el agotamiento intenso o la dificultad para respirar aparezcan de manera reiterada al realizar un esfuerzo físico, como subir escaleras o tender la cama, y que no tengan una explicación evidente. Esa reiteración, según la especialista, suele ser el primer indicio de un problema cardíaco que muchas pacientes atribuyen al estrés, a la digestión o a los cambios hormonales.
Dolor en mandíbula, brazos o espalda: la explicación fisiológica
La especialista señaló que el malestar puede ubicarse en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o en uno o ambos brazos, incluso sin que aparezca dolor torácico. La razón tiene nombre clínico: cuando el miocardio recibe menos oxígeno del necesario, transmite señales dolorosas a la médula espinal. Como esas vías comparten conexiones nerviosas con otras regiones del cuerpo, el cerebro puede registrar la molestia en un hombro o en un brazo en lugar del pecho. Esa irradiación (propagación del dolor desde su origen cardíaco hacia zonas aleatorias) es una de las trampas diagnósticas más frecuentes en mujeres.
Acidez en el embarazo, eructos y stents: cuando la digestion enmascara al corazón
Banerjee advirtió que las sensaciones digestivas también pueden dificultar el reconocimiento de un cuadro coronario. Recomendó consultar cuando la acidez o la indigestión (término clínico: dispepsia) aparecen sin vínculo con los alimentos o en horarios atípicos, por ejemplo, durante la madrugada. La cardióloga describió el caso de una paciente con episodios reiterados de eructos y malestar digestivo que terminó requiriendo la colocación de stents (pequeñas mallas metálicas que mantienen abiertas las arterias coronarias obstruidas) tras detectarle, mediante un angiograma (estudio por imágenes con contraste que permite ver las arterias del corazón), una enfermedad coronaria grave.
Cuándo ir directamente a una guardia
La especialista marcó un umbral claro para la consulta urgente: si los sudores fríos, las náuseas, los mareos o una sensación de pánico se presentan junto con dolor o molestia en el pecho, la indicación es acudir sin demora a una guardia. También aclaró que el dolor cardíaco puede manifestarse como punzadas o pellizcos, sin necesidad de presentar la tradicional sensación de presión en el pecho, una forma de presentación que suele retrasar la búsqueda de atención.
Banerjee recordó que la superposición de algunos de estos síntomas con los malestares menopáusicos (sofocos, cansancio, palpitaciones) puede demorar la consulta. Además, explicó que después de la menopausia se produce un aumento real del riesgo cardiovascular: la caída de estrógenos se asocia con incrementos en la presión arterial, alteraciones en el colesterol (especialmente un aumento del colesterol LDL, conocido como colesterol malo) y mayor acumulación de grasa en la zona abdominal. Por esa razón, la cardióloga recomendó controles periódicos de presión arterial y perfil lipídico (análisis de sangre que mide colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos) a partir de esa etapa.
El punto de partida, según la cardióloga, es prestar atención a las molestias, a su repetición y a las actividades que las desencadenan. En la Argentina, las mujeres que reconozcan el patrón descrito pueden acercarse a un servicio de cardiología ambulatoria en hospitales públicos o centros de salud, donde la atención suele ser gratuita y por orden de llegada en el horario matutino (generalmente de 7 a 13). Para quienes cuenten con obra social o prepaga, la cita con un cardiólogo se gestiona por la central de turnos de la prestadora, con cobertura según el plan. Si los síntomas aparecen combinados con dolor en el pecho, sudores fríos o sensación de pánico, la indicación es concurrir directamente a una guardia cardiológica o, en su defecto, a la guardia general de cualquier hospital, activa las 24 horas, o llamar al sistema de emergencias médicas local.
“El dolor cardíaco puede sentirse como punzadas o pellizcos, no siempre como una presión. Cuando se combina con sudores fríos, náuseas o mareos durante el esfuerzo, hay que consultar sin demora.”Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge
- Repetición de dolor, fatiga o falta de aire al hacer esfuerzos físicos (subir escaleras, cargar peso, tareas domésticas).
- Malestar que se localiza en mandíbula, cuello, hombros, espalda o brazos, con o sin dolor en el pecho.
- Acidez o indigestión que aparece sin relación con las comidas, especialmente de madrugada.
- Sensación de punzada o pellizco en el pecho acompañada de sudor frío, náuseas, mareos o pánico: requiere guardia.
- Mujeres posmenopáusicas: controles anuales de presión arterial y colesterol LDL por incremento del riesgo cardiovascular.
